LOS ANTECEDENTES DEL CONFLICTO ESTUDIANTIL
El 31 de mayo pasado, miles de estudiantes secundarios chilenos salieron a la calle a protestar para exigir cambios en el sistema educacional. Aquella fue la gran manifestación de disconformidad de los escolares, quienes hasta ese día no habían sido tomados en cuenta ni por la prensa ni por las autoridades. Los jóvenes gritaron por sus derechos, marcharon por las calles y protagonizaron una serie de enfrentamientos con Carabineros, los que se fueron haciendo más violentos conforme avanzaba el conflicto. Incluso la presidenta Michelle Bachelet tuvo que salir en cadena nacional a pedir mesura, luego de haber removido de su cargo al jefe de Fuerzas Especiales, el coronel Osvaldo Jara, debido a la violencia aplicada por efectivos de su división contra adolescentes y periodistas durante una de las marchas.
Días después, el Gobierno respondió a los llamados de los estudiantes y propuso dialogar. Los secundarios cambiaron la estrategia y se mostraron como un grupo organizado y con representantes propios que asumieron vocerías y liderazgos en la mesa de diálogo con el entonces ministro de Educación, Martín Zilic. Entraron con una lista de peticiones que fueron discutidas largamente con el ministro, a puertas cerradas y en un ambiente de gran tensión. Sin embargo, ninguna de las partes cedió antes los requerimientos del otro y los escolares decidieron pelear por más.
Con el paso de los días, la historia cambió: los medios de comunicación empezaron a mostrar a los estudiantes como héroes que defendían legítimamente su derecho a una mejor educación, mientras que los miembros del Gobierno eran presentados como perdidos, desorganizados e incapaces de establecer un diálogo y así finalizar el conflicto.
Pero esta luna de miel duró menos de lo esperado. Los estudiantes secundarios comenzaron a seguir el peligroso camino sin retorno que a veces puede ser la exposición pública, con varios de sus representantes visitando matinales y programas de conversación en horario prime. Y cuando se supo que algunos de los jóvenes dirigentes estaban relacionados con partidos políticos e incluso no asistían a clases desde antes de estallar la crisis, los medios ya no los resaltaron como antes.
LA CUARTA INTERPELA AL CABRERÍO
De acuerdo con antecedentes entregados por la dirección del diario La Cuarta, cada ejemplar lo leen de nueve a diez personas. La tirada promedio, según el diario, es de 145 mil ejemplares: el día que más se vende es el domingo y lo sigue el viernes. Es un diario que se financia fundamentalmente por las ventas, no tiene suscripciones y la mayoría de quienes lo compran son partidarios de equipos de fútbol como Colo Colo o la Universidad de Chile. Su director, Diozel Pérez, habla de un espectro muy amplio de lectores que incluye obreros de la construcción, con ingresos de 100 mil a 150 mil pesos al mes, y empleados y comerciantes que ganarían entre 350 mil y 400 mil pesos (Awad & Soto, 2001).
Guillermo Sunkel plantea que uno de los elementos claves en el contrato de lectura de La Cuarta es el recurso constante del humor en el tratamiento de las noticias: En este sentido, la percepción generalizada de los lectores/as es que La Cuarta es humorística ( ) (2002, p. 102). Luego explica: El recurso del humor constituye un elemento de diferenciación importante de La Cuarta en el contexto de la prensa chilena que se caracteriza más bien por su seriedad .
Si bien no dejó de lado la ironía y el humor en la entrega diaria, La Cuarta no se quedó fuera en la cobertura de las movilizaciones de los secundarios. Entre el 31 de mayo y el 30 de junio el período más álgido del conflicto , el diario dedicó diez portadas a la revuelta estudiantil. La cobertura se caracterizó, en principio, por el impacto social que tenía la actitud de los escolares: ¡Corajuda marcha de pingüinos! (31 de mayo); luego, la crítica a la forma en que se estaban comportando: Pingüinos agrandados amenazan con paro general si no les aguantan la parada. Ultimátum de cabrería (1 de junio); la preocupación por la politización del conflicto: Viejos no deben aprovecharse del paro de los cabros. ¡Pingüinos sí, grandotes no! (4 de junio); y un sutil acercamiento al Gobierno, que antes había sido tan criticado: Los cabros esperan un gesto de La Jefa para bajar de una el paro nacional. Pingüinos no se llenan con nada (7 de junio), Espera que atados estudiantiles se solucionen en 3 meses. La jefaza picanea a bueyes de la carreta (8 de junio).
Sin embargo, a partir de la segunda quincena de junio, las portadas del diario olvidaron a los estudiantes secundarios y se retornó a los temas característicos del diario popular referidos a la farándula y a lo policial. A partir de esa fecha, La Cuarta dio cuenta de historias privadas de futbolistas, escándalos entre modelos y los mismos, y el crimen de un neonazi.
Aunque no es el objetivo de este artículo, cabe destacar que, según lo propuesto por la agenda-setting, la variación de enfoques de la noticia en las portadas podría influir en la percepción que el público construye respecto del conflicto. McCombs (1996, p. 26) plantea que la creciente prominencia que dan los medios a figuras públicas en las noticias provoca que más gente se movilice de una posición neutral y se forme una opinión acerca de estas personalidades. Lo ocurrido con los estudiantes fue tomado en cuenta por la prensa, y su impacto en la gente podría haber tenido directa relación con el espacio otorgado, las portadas y las páginas dedicadas, y el tiempo dado a los dirigentes estudiantiles para que hablaran en pantalla. Incluso, seis de ellos figuraron entre los 100 líderes del año 2006, elegidos por la revista Sábado de El Mercurio y la Universidad Adolfo Ibáñez2. De esta forma, aunque antes habían sido cuestionados por la politización de sus acciones, María Jesús Sanhueza, del colegio Carmela Carvajal; Julio Isamit, del Instituto Nacional, y César Valenzuela, del Liceo A-3 cerraban el año como jóvenes promesas del país.
Si pensamos en La Cuarta, su cobertura dio un giro respecto de los temas que generalmente considera, aunque sin abandonar su lenguaje popular y lúdico. Ello inevitablemente se lee como un rol activo de participación tanto en la contingencia como en el proceso formador de mundos de sus fieles lectores, quienes posiblemente entendieron el conflicto de acuerdo a cómo su diario se los mostró.
Esto también se relaciona con el contrato de lectura que se establece con el medio que se consume regularmente, explicado por Sunkel en un estudio sobre la prensa popular chilena: Entendemos por contrato de lectura ese lugar exterior al producto cultural desde el que se produce y se consume, esto es, se lee y se comprende el sentido del relato (Barbero, 1984). El contrato de lectura supone un modo de decir que tiene una identidad reconocida de modo más o menos equivalente por productores y consumidores, identidad que se ha establecido en el tiempo y que supone ciertas convenciones. Ese modo de decir que supone qué se dice, pero también cómo se dice contiene los dispositivos a través de los cuales se establece el vínculo del reconocimiento (2002, p. 97).
LUN Y EL BAUTIZO DE LOS "PINGÜINOS"
La cobertura de las movilizaciones de los secundarios también conocida como Revolución Pingüina , en alusión a los colores gris, azul y blanco de los uniformes de alumnos de colegios públicos cambió de framing o encuadre semana a semana. Esto también influyó en la percepción que algunas personas tenían de sus protagonistas. En un primer momento, la prensa resaltó poco los atributos de los estudiantes, puesto que se centró en los desórdenes, destrozos y la aparente desorientación de los jóvenes. De hecho, en la revisión de los ejemplares de Las Últimas Noticias de mayo cuando ya se habían iniciado las movilizaciones la única portada dedicada a los escolares fue la del 23 de aquel mes: Emboscada escolar al alcalde Labbé , que da cuenta de los primeros desórdenes. Sin embargo, el acento noticioso estuvo puesto en la novedad de la presencia del alcalde (junto a su mal rato frente a los insatisfechos estudiantes) y no apuntaba todavía a la seriedad de un conflicto de mayor magnitud y complejidad.
Hasta ese momento estábamos ante la muestra de unos adolescentes violentos, perdidos y desorganizados. Pero a partir del 31 de mayo, estos mismos jóvenes eran mostrados como personas que sacaban la voz y se organizaban como adultos. Las portadas de Las Últimas Noticias en este período son un claro ejemplo de esto al incluir una mayor variedad de ángulos a medida que progresaba su cobertura del conflicto: primero se advierte un enfoque crítico, Mala onda. Excesiva violencia y 754 detenidos (31 de mayo); Cabros, no se suban por el chorro. Escolares rechazaron el ofertón de Michelle Bachelet (3 de junio); luego otro irónico, en alusión a la Presidenta Bachelet: Mamá salió a calmar las aguas (2 de junio); y finalmente, el más novedoso, que daba espacio a los estudiantes, sus acciones e inquietudes: Hace ocho días que no llego a la casa , dice nuevo líder de los escolares. El gran salto del Comandante Conejo (4 de junio), María Jesús y Karina, el poder femenino del paro nacional. Súper chicas miden fuerzas con Michelle , 5 de junio; El Comandante Conejo gritoneó a senadores (8 de junio).
Si bien las primeras reuniones con el ministro Zilic tuvieron una importante cobertura, a mediados de junio las aguas se aquietaron y las pautas de los medios cambiaron, quitándole espacio al problema social y a los dirigentes sub-20 que, tanto la prensa como parte de la opinión pública, habían legitimado. Las Últimas Noticias volvió a los temas de farándula, sin dedicar una sola de sus portadas a los secundarios o al Gobierno, aunque, curiosamente, por esas fechas, la Presidenta Bachelet trabajaba con la recién nombrada Comisión Asesora de Educación para definir y proponer cambios a la LOCE.
¿HÉROES O VILLANOS?
Cuando el 27 de abril de 2006 los estudiantiles hicieron sus primeros movimientos en un acto cultural convocado por la Confederación de Estudiantes Universitarios (CONFECH), el tema estaba en las páginas de la prensa escrita, pero no se le dedicaban portadas. Ejemplo de esto es que Las Últimas Noticias aludió al fútbol ( Brasil baila al ritmo de Ronaldo ) y no a los problemas que había producido la primera reunión de estudiantes secundarios y universitarios para discutir sobre el actual sistema educacional.
Esta cobertura no hacía pensar que las marchas estudiantiles eran importantes y más bien sugiere que se interpretaba como una nueva pataleta de los escolares, que dos meses antes se habían quejado del alza del precio del pase escolar sin demasiado éxito. El giro se produjo cuando las tomas de liceos y las protestas de los airados escolares ocuparon portadas y abrieron los noticieros centrales de los principales canales de televisión, principalmente porque cada vez que los escolares salían a la calle se producían desórdenes y destrozos de bienes públicos y privados. Ya no estábamos ante un llamado de atención para el Gobierno, sino ante una crisis que crecía día a día. Además, a nivel de la opinión pública, se insertó el debate en seminarios y jornadas de reflexión, tanto en los medios de comunicación, como en instituciones y universidades.
El 11 de mayo de 2006 Las Últimas Noticias tituló en su portada: Mil 287 detenidos en protesta de estudiantes secundarios . Ya al inicio del artículo los escolares no salían bien parados: Se llenaban con piedras los bolsillos y se las lanzaban a los conductores. Toreaban a los carabineros que andaban en moto y los agarraban a garabatos. Cabros malos, contó Lucía Marlén del Pino, cuidadora de autos . La mayoría de las crónicas publicadas en los periódicos nacionales, además de las notas de los más importantes noticieros de televisión, se mostraban críticas ante las muestras de violencia y la imperante rebeldía de los estudiantes. El periodista Felipe Pumarino escribía por esos días en la columna de un diario: El principal afán del 95% de los escolares que protesta en las calles es pura y simplemente capear clases. Hasta ahora no he oído que nadie hable seriamente de la cimarra como leitmotiv de la revuelta colegial. Desafío a que alguien me rebata (Pumarino, 2006).
A esas alturas los estudiantes secundarios eran descritos por la prensa como jóvenes rebeldes, flojos, conflictivos y hasta violentos, que carecían de una propuesta clara para mejorar el sistema educacional. Sin embargo y no deja de ser curioso , días después se produjo un cambio en la presentación del conflicto y, por consiguiente, un cambio en la percepción general que se tenía del problema, lo que se vio reflejado en algunas columnas y cartas al director de diversos diarios. Ejemplo de esto es el artículo publicado por el vespertino La Segunda, en el cual el sociólogo Manuel Antonio Garretón se refiere como un logro al nivel de organización de los estudiantes y la transversalidad alcanzada con su acción justo el día siguiente de la movilización del 31 de mayo. (Garretón, 2006)
El giro se produjo cuando las tomas de liceos y protestas ocuparon portadas y abrieron los noticieros centrales, principalmente porque cada vez que los escolares salían a la calle se producían desórdenes y destrozos de bienes públicos y privados.
Por su parte, Artemio Lupín, columnista de El Mostrador diario online de corte concertacionista escribía el 31 de mayo: ( ) lo primero es la envidia. Junto con el deslumbramiento por la lozanía invicta de los ideales de aquellos que no han sufrido (aún) reitero la pérdida de la inocencia y que plantean, al igual que sus pares del 68: Seamos realistas, pidamos lo imposible... Lo segundo, por cierto, es la sorpresa al descubrir que esos seres extraños, que a primera vista nos parecen autistas, enchufados permanentemente al MP3, al Messenger o al teléfono, son capaces de reconocerse con sus iguales y gestar un movimiento colectivo que por su masividad es, lejos, el más potente desde la derrota negociada de la dictadura (Lupín, 2006).
El repentino apoyo a la iniciativa de los secundarios también se reflejó en las cartas al director de Las Últimas Noticias. Los primeros días de junio, los lectores se quejaban de que los miembros de la generación próxima se comportan como delincuentes ( ) ¿Por qué los padres de esos pobres niños golpeados por carabineros no les han enseñado a sus hijos que las autoridades deben ser respetadas? (Alicante, 2006). Al día siguiente, el mismo diario publicó varias cartas al director, relacionadas con el tema y en las cuales se apoyan las acciones de los estudiantes que han logrado erigirse como interlocutores válidos de sus intereses frente a la autoridad, sin necesidad de partidos (Cuadrado, 2006).
CONCLUSIONES
La prensa trasformó el conflicto de los secundarios en parte de nuestras imágenes del mundo , como diría Walter Lippman, en un proceso donde los escolares y sus peticiones se agregaron a nuestro entorno y se hicieron parte de nuestra realidad cotidiana (Ghanem, 1997). Mediante una cobertura creciente, los medios de comunicación les fueron otorgaron prominencia, variando el encuadre a lo largo del conflicto.
Cinco meses después del estallido de la Revolución Pingüina , una de sus protagonistas, la estudiante Karina Delfino, se quejó del papel que cumplió la prensa en el desarrollo de los hechos. La prensa cuando quiere te sube y cuando quiere te baja. Primero nos tildaron de delincuentes porque eso era lo que vendía. Una vez que cambiamos de estrategia, crearon todo el revuelo de la Revolución de los Pingüinos ... y vendía que nos presentaran como héroes (La Segunda, 3-11-2006), confesó la joven a un diario vespertino local. Quizás Delfino, como varios de sus colegas escolares, esperó más objetividad de la prensa, o que el apoyo que surgió en algún momento se mantuviera por más tiempo. Es que, como plantean Jamieson y Walkman, cada engaño exitoso o idea equivocada que persiste en el público puede ser entendida, en parte, como una falla en el rol guardián de la prensa (2004, p. 165), y ese rol se relaciona con la confianza. La pregunta que cabe hacer es quién es el destinatario de aquella confianza que debemos resguardar: la confianza del público o la de la(s) fuente(s) que primero levantamos y luego dejamos caer en el insoportable, a esas alturas pozo del anonimato.
Si pensamos que los medios de comunicación construyen imágenes del mundo en nuestras cabezas, la pelea contra la manipulación se realizaría desconfiando de aquello que la prensa establece como lo más importante del día, aquello que debo saber y entender siguiendo a McCombs de acuerdo a la forma en que los medios lo exponen. Pero, puesto que el público ha delegado en los periodistas una responsabilidad social en la satisfacción del derecho humano a la información de todas las personas, será clave que quienes trabajan en medios no pierdan de vista el papel que cumplen en la sociedad. Es importante que los periodistas y editores valoren aquella facultad de seleccionar y jerarquizar la información, pues una actitud irresponsable o una información poco clara atenta contra su propia credibilidad, haya o no un enfoque escogido para la noticia.
BIBLIOGRAFÍA
Alicante, Esteban (2006, 3 de junio). Las Últimas Noticias, Sección Cartas.
Awad, Isabel y Soto, Guillermo (2001). Popularidad de La Cuarta: La clave está en el lenguaje. Cuadernos de Información, nº 14.
Cuadrado, Carlos (2006, 4 de junio). Las Últimas Noticias, Sección Cartas.
Ghanem, S. (1997). Filling in the Tapestry: the second level of Agenda Setting. Communication and Democracy: exploring the intellectual frontiers in Agenda-Setting Theory. New Yersey: Lawrence Erlbaum Associates Publishers.
Jamieson, Kathleen and Waldman, Paul (2004). The Press Effect: Politicians, journalists, and the histories that shape the political world. Oxford, UK: Oxford University Press.
Lupín, Artemio (2006, 31 de mayo). Revolución pingüino. El Mostrador.
McCombs, Maxwell (1996). Influencia de las noticias sobre nuestras imágenes del mundo. En Jennings, Bryan y Dolf Zillmann (eds.), Los efectos de los medios de comunicación: investigaciones y teorías. Barcelona: Paidós.
McCombs, Maxwell (1996). The Agenda Setting role of the mass media in the shaping of public opinion. An integrate approach to communication theory and research. New Yersey: Lawrence Erlbaum Associates Publishers.
McCombs, Maxwell (1993). The evolution of agenda-setting research: Twenty five years in the marketplace of ideas. Journal of Communication, Vol. 43, nº 2.
Mil 857 detenidos en protesta de estudiantes secundarios (2006, 15 de julio). Las Últimas Noticias. Portada A1
Pumarino, Felipe (2006, 21 de mayo). La marcha de los pingüinos. Las Últimas Noticias.
Sociólogo: Secundarios representan el primer movimiento social en democracia (2006, 1 de junio). La Segunda.
Sunkel, Guillermo (2002). La prensa sensacionalista y los sectores populares. Bogotá: Norma.
Sunkel, Guillermo y Geoffroy, Esteban (2001). Concentración económica de los medios de comunicación. Santiago: LOM.
Revolución de los pingüinos reaparece, pero esta vez en libro (2006, 10 de noviembre). La Segunda.
1 Las cifras de lectoría corresponden al segundo semestre de 2006. El número del total de lectores se obtiene de un promedio semestral del período julio-diciembre. Según estos datos, La Cuarta sería el diario más leído de lunes a viernes, con un promedio de 486.553 lectores, seguido por Las Últimas Noticias, con un promedio de 429.727. Cabe destacar que en el período estudiado, La Cuarta y Las Últimas Noticias también fueron los diarios más leídos, superando a El Mercurio y La Tercera en las cifras promedio semanales. Disponible en: www.anp.cl
El mercado de la prensa chilena se encuentra fuertemente concentrado a nivel de la propiedad, los ingresos y los públicos. Según el trabajo de Sunkel y Geoffroy (2001), la lectoría se concentra fundamentalmente en cuatro diarios: dos que pertenecen a la empresa El Mercurio (El Mercurio y Las Últimas Noticias) y dos que pertenecen a Copesa (La Tercera y La Cuarta). Los diarios que no pertenecen a alguna de estas empresas obtienen cifras absolutamente marginales (La Nación y los económicos El Diario y Estrategia). El panorama en regiones no es más alentador: en ellas la lectoría se concentra en diarios locales que pertenecen al grupo El Mercurio S.A.
2 Ver en www.redlíderes.cl. También figuran en esta selección los estudiantes Germán Westhoff, del Instituto Nacional; Juan Carlos Herrera (alias Comandante Conejo ), del Liceo Valentín Letelier; y Karina Delfino, del Liceo 1 Javiera Carrera.