Hoy se habla mucho de que vivimos en una so ciedad compleja . Generalmente se hace uso de la palabra cuando se describe el mundo con temporáneo. El problema es que, al convertirse en un lugar común, el concepto de complejo pro veniente de la ciencia y con alto valor explicativo corre el riesgo de diluir su significado y sentido original.
A partir de una revisión de lo complejo apli cado a la sociedad contemporánea, pretendo pro poner una alternativa de solución al que quizás sea uno de los mayores problemas de los medios de co municación: la simplificación de contenidos o re duccionismo informativo.
En un principio, la noción de complejidad se analizó desde campos disciplinarios más afines a las denominadas ciencias duras, como la física, la biología o las matemáticas. Uno de los primeros que importó el concepto al terreno de las ciencias humanas fue el sociólogo francés Edgar Morin, quien le otorgó la categoría de discurso general so cial. ¿Qué es la complejidad?, se pregunta Morin. Y responde que a primera vista es un tejido (com plexus: lo que está tejido en conjunto) de constitu yentes heterogéneos inseparablemente asociados, una paradoja de unión entre lo uno y lo múltiple. La complejidad es una cantidad extrema de inte racciones e interferencias entre un numero muy grande de unidades, un fenómeno cuantitativo que además requiere de un análisis cualitativo.
La complejidad es una noción cuya primera definición no puede ser sino negativa: la com plejidad es lo que no es simple. El objeto simple es el que se puede concebir como una unidad elemental indescomponible. La noción simple es la que permite concebir ese objeto de forma clara y neta, como una entidad aislable de su entorno. La explicación simple es la que puede reducir un fenómeno compuesto a sus unida des elementales, y concebir el conjunto como una suma del carácter de las unidades. La cau salidad simple es la que puede aislar la causa del efecto, y prever el efecto de la causa según un determinismo estricto. Lo simple excluye a lo complicado, lo incierto, lo ambiguo, lo con tradictorio. A fenómenos simples les corres ponde una teoría simple. No obstante, se puede aplicar una teoría simple a fenómenos compli cados, ambiguos, inciertos. Entonces se hace una simplificación .1
Una de las características claves de la sociedad compleja en la que vivimos es que es una sociedad acontecedora,2 en la que no existen ni decisiones ni acontecimientos aislados; todos tienen causas y efectos que pueden producirse en ámbitos muy distantes del lugar en que acontecen.
La globalización es algo más que un término o un tópico. Diversos teóricos de las ciencias socia les afirman que estamos ante la eclosión de un nue vo paradigma que supone cambiar gran parte de los fundamentos sobre los que hemos construido las relaciones en el contexto internacional. Zigmunt Bauman, por ejemplo, considera que el concepto globalización significa que todos dependemos ya unos de otros en una red mundial de interdependen cias (y, podíamos añadir, de interacciones),3 y Mil ton Santos afirma que lo que está sucediendo no es una mera forma de integración de las naciones-esta do, sino la emergencia de otro tipo de nexo histórico social: el Mundo .4 Al constituirse como una nueva y elemental realidad que hay que pensar, este Mun do pasaría a ser la categoría central de las ciencias sociales. La catástrofe originada por el tsunami en el sudeste asiático, la gripe aviar, los atentados en Nueva York, Madrid o en los complejos turísticos de Bali, la guerra de Irak, el precio del petróleo, las mi graciones de miles de africanos a Europa o el adelga zamiento de la capa de ozono tienen consecuencias mucho más allá del espacio geográfico y el tiempo en que ocurrieron. Por muy parcelados que estos he chos se presenten en los medios, la verdad es que to dos ellos corresponden a una realidad común, a un mundo complejo que se resiste a ser analizado bajo un solo prisma o una determinada perspectiva.
Una rápida mirada por sobre la información cotidiana que los periódicos muestran, permi te observar que la mayoría de los problemas globales, y a la vez vitales y cotidianos, no sólo se caracterizan por ser enormes (fuera de normas conocidas) sino, también, por sus es calas irreductibles. Pero la característica más importante de estos problemas es que revela la interconexión de distintas dimensiones de lo real y que, a su vez, se revelan en toda su com plejidad .5
El problema es que la narración de la comple jidad no suele ser un objetivo para la mayor parte de los medios. Ni siquiera para los diarios, que po drían profundizar más sus contenidos noticiosos. Los medios ofrecen múltiples excusas para ello. Las principales tienen que ver, primero, con la es casez de tiempo y de espacio, que, afirman, es un obstáculo insalvable para realizar análisis más ri gurosos, y, segundo, con que el periodismo tiene la necesidad de traducir fenómenos complejos al len guaje del ciudadano común. Abordar lo complejo exige ante todo una actitud que lo haga posible, y esa voluntad parece estar lejos de ser compartida por la mayoría de las redacciones.
Me parece que en el universo actual en el que nos movemos, la palabra clave es complejidad. Y tengo la impresión de que, ante la comple jidad, continúa funcionando un tic, antiguo y prehistórico, que da miedo. Hoy en día na die se atrevería a decir que no vivimos en una sociedad compleja. Si tenemos una sociedad compleja, necesitamos información compleja. En cambio, queremos hacer la prueba del vacío teniendo una sociedad compleja con una infor mación simple .6
Simplificar es distorsionar
En la sociedad actual, los fenómenos sociales es tán cada día más interrelacionados. Esto genera problemas, que a veces generan otros peores cuan do se les intenta dar solución. Morin, por ejemplo, denuncia que la respuesta de la ciencia, la política y la economía es una: la simplificación (habría que añadir que también es la del periodismo). Vivimos bajo el imperio de los principios de disyunción (que separa lo que está ligado) y reducción (que unifica lo que es diverso). En conjunto, ambos fenómenos constituyen lo que denomina paradigma de sim plificación , que califica como una patología mo derna del pensamiento. Ese paradigma, que ha caracterizado al pensamiento occidental desde el siglo XVII, ha permitido enormes progresos en el conocimiento científico y la reflexión filosófica. Sin embargo, sus consecuencias nocivas no se comien zan a revelar sino hasta el siglo XX. La simplicidad ve lo uno y lo múltiple, pero no es capaz de ver que lo uno, al mismo tiempo, puede ser múltiple. Y, por lo tanto, distorsiona.
La visión no compleja de las ciencias huma nas, de las ciencias sociales, implica pensar que hay una realidad económica por una parte, una realidad psicológica por la otra, una realidad demográfica más allá, etc. Creemos que estas categorías creadas por las universidades son realidades, pero olvidamos que, en lo económi co, por ejemplo, están las necesidades y los de seos humanos. Detrás del dinero hay todo un mundo de pasiones .7
Cuando aplicamos el discurso del pensamien to complejo al campo del periodismo, el diagnósti co es evidente: la mayoría de los medios actúan en relación inversa al progreso de la sociedad en ese sentido. Bachelard afirma que lo simple no existe; sólo existe lo simplificado.8 La inmensa mayoría de los medios de comunicación son protagonistas indiscutibles de esa afirmación. La propia estruc tura de la pauta periodística es un ejemplo. Al abrir las páginas de muchos de los diarios encontramos contenidos que, en el mejor de los casos, se ofrecen en áreas o secciones perfectamente compartimen tadas, sin la menor relación las unas con las otras; en el peor, que se arrojan a las páginas sin orden ni concierto, en una especie de cajón de sastre ape nas mitigado por enunciados tan indeterminados como nacional , internacional , el día , etc. Son categorías que apenas le sirven al lector para situar se en una determinada perspectiva; mucho menos, en un contexto apropiado. Lo mismo ocurre en los noticieros televisivos: en algunos, prima captar la atención del receptor a cualquier precio sin tener en cuenta un hilo conductor que articule las noti cias. La conquista de las audiencias sobre la base de informaciones construidas con estímulos fáci les (como el morbo) o golpes de efecto gratuitos se ha convertido en el objetivo principal de muchos medios, tanto escritos como audiovisuales, ya que los índices de rating constituyen una información clave para el mercado publicitario. El problema es que esta estructura de trabajo produce en determi nados periodistas una pérdida del sentido y sig nificado de los acontecimientos. Esto configuraría lo que yo llamo periodismo mosaico, en contrapo sición con el periodismo sistema, al que considero más propio de una sociedad compleja.
Contenidos disgregados o articulados
La disyunción y la reducción están presentes en la mayoría de las pautas periodísticas. Esto produce lo que Abraham Moles denomina cultura mosai co : contenidos que se ofrecen fragmentados, ato mizados y sin ninguna jerarquización.9 Moles los denomina átomos de cultura , y los considera un obstáculo para comprender la realidad. Precisa que el papel de la cultura (y de los medios de co municación, por añadidura) consiste en proporcio nar al individuo una pantalla de conceptos sobre la que pueda proyectar y ordenar sus percepciones del mundo exterior.
El conjunto de átomos de cultura adquiridos, pues, a través de los medios es recibido por una serie de individuos en distintos y diferenciados niveles, e integrado en su memoria después de degradaciones selectivas dejando un residuo que no es sino la cultura individual. [...] La cultu ra-mosaico, entonces, resulta ser la destrucción de la interpretación y comprensión interrelacio nadora y causal de la realidad. Es, por tanto, un problema que afecta de un modo directo al suje to-receptor .10
Muchos medios han seguido una política erráti ca, cuando no contradictoria, a la hora de vertebrar internamente su temario. Todavía existen periódi cos que no articulan su contenido de acuerdo a cri terios, sino que desparraman las noticias a lo largo de sus páginas sin ningún orden ni coherencia. En una misma página pueden incluirse informaciones políticas, policiales y económicas. Por ejemplo, en los periódicos chilenos es frecuente encontrar una sección denominada Crónica , que ocupa páginas enteras, donde conviven noticias de todo tipo: po liciales, sobre tráfico, partidos políticos, terremo tos... A veces una sección sufre sucesivos cortes, y aparece y desaparece a lo largo del temario, lo que genera una especie de puzle que no respeta al lec tor. En el caso de la televisión, los ejemplos son to davía más flagrantes.
En otros casos, el medio intenta ofrecer una organización interna de acuerdo a determinados criterios, pero no lo consigue. Hay diarios que se autodenominan nacionales y sin embargo dedi can la mayor parte de sus páginas a la capital del país donde se editan, relegando a la sección Na cional hechos policiales, por ejemplo. También puede hablarse de periodismo mosaico cuando un acontecimiento que necesita ser explicado desde diversos ángulos se ofrece disgregado en distintas secciones, lo que impide al lector captar una visión íntegra de la noticia, sus implicaciones y conse cuencias. Esto sucedió, por ejemplo, en algunos diarios con el discurso pronunciado por la presi denta Michelle Bachelet en el Congreso, el 21 de mayo de 2006: las propuestas políticas se incluye ron en la sección de Política ; las económicas, en la de Economía , etc. Sin embargo, el discurso te nía una unidad; hubiese sido más útil para el lec tor tener acceso a una versión completa del mismo antes que a un contenido disgregado. Algo similar ocurrió con gran parte de las informaciones sobre el conflicto por el gas argentino, que se ofrecieron fragmentadas: por una parte, el problema diplomá tico; por otra, el económico o social.
Por otra parte, hay diarios que nombran sus secciones cada día, de acuerdo a las noticias dispo nibles (por ejemplo, circulación , infracciones ur banísticas , tráfico de drogas , etc.). Son secciones que, por supuesto, desaparecen al día siguiente.
Las páginas, las pantallas o los programas ra diales se convierten así en espacios donde se arrojan las noticias sin ningún tipo de contextua lización, articulación ni sentido. Pareciera que en esos medios no ha existido la menor reflexión por parte de los editores sobre la responsabilidad que implica ofrecer significados, y la necesidad consi guiente de articular los contenidos con una pro puesta coherente.
Por todo lo anterior, frente al periodismo mosai co habría que postular el periodismo sistema. Re cordemos que, en palabras de Thomas Kuhn, el sistema constituye un nuevo paradigma necesa rio para entender la sociedad compleja.11
El sistema es una totalidad compuesta por par tes diferentes e interrelacionadas, que interactúan en una organización. La interacción implica que el sistema es mucho más que una suma, una yuxta posición de las partes. Apostar por un periodismo sistema consiste en no aislar o disgregar los aconte cimientos, sino contemplarlos y articularlos en un contexto, y establecer una gama de interacciones con los receptores que pueda contribuir a la cons trucción del sentido y a la comprensión de la reali dad. En este sentido, el temario de un medio debe ser contemplado desde dos perspectivas: como un conjunto de partes interrelacionadas y como el re sultado de una interacción de distintos sistemas. Un buen ejemplo: la prensa argentina (La Nación o Clarín) suele ofrecer las noticias destacadas del día en una misma área, y bajo un título enunciativo (como El conflicto por la papelera ). Se dedican dos o tres páginas a tratar bajo todos los puntos de vista el tema en cuestión, a través de diversos géne ros (incluido el de opinión).
Entender la pauta como sistema no implica ho mogeneización de contenidos, sino coherencia. De acuerdo a Niklas Luhmann, una de las funciones clave del periodismo es ofrecer una complejidad reducida , que no equivale a eliminarla.12 El perio dismo sistema vislumbra la importante porción de falsedad que contiene el viejo axioma de que no ticia siempre es algo nuevo, actual y en cierta for ma inesperado, que origina un periodismo que se limita a describir o interpretar fragmentos de una determinada realidad. En cambio, el periodis mo sistema explica procesos, en los que los hechos aparentemente nuevos o inesperados sólo son las puntas de muchos icebergs sociales, que mantie nen partes ocultas. Para descubrirlas, el periodismo sistema explica las noticias, las analiza e interpre ta desde su aparición pública hasta su fin. Así, res ponde ante la audiencia a las dos preguntas clave que formula Furio Colombo: ¿cómo nace y por qué nace una noticia?, y ¿cómo muere y por qué mue re una noticia?13
Esto significa, en primer lugar, buscar la máxima transparencia en la producción de las pautas periodísticas. Luego, adoptar determina dos procedimientos para organizar articulada mente las informaciones y ofrecer un significado a los acontecimientos. Implica ofrecer una expli cación y un seguimiento de los hechos que tenga en cuenta el proceso de su desarrollo desde to das las perspectivas necesarias para su compren sión. También supone concebir nuevas formas de organización de las redacciones, que poten cien el trabajo en equipo para hacer posible una información transdisciplinaria, y así abandonar la compartimentación en áreas especializadas con escasa o nula relación entre ellas.
Parece claro que el modo como un medio organi za su contenido no es algo trivial, ya que condiciona su manera de informar. En ese sentido, la organi zación interna de una redacción es muy importan te. Si establece parcelas estancas entre las distintas áreas será muy difícil que pueda ofrecer una visión global de los acontecimientos. Un ejemplo: un espe cialista en política internacional no puede ignorar hoy en día la historia, el desarrollo de las religiones y su peso en gran parte de los conflictos globales. Una sociedad demanda un periodismo complejo, lo que obliga a inventar soluciones innovadoras. ¿Por qué no pueden trabajar juntos un periodista de eco nomía y otro de política si el acontecimiento así lo exige, en lugar de pelearse en la reunión de pauta sobre quién cubre la noticia? ¿Por qué, en vez de em plear el insulso nombre de Internacional , un dia rio no establece apartados más concretos ( Union Europea , Mercosur , Oriente Medio , etc.) que combinen aspectos temáticos de acuerdo a los ca sos ( Migraciones , Pandemias Conflictos por fuentes de energía , etc.)? ¿Por qué no existen edito res transnacionales? ¿Por qué un periódico no crea áreas temáticas permanentes sobre aspectos nue vos de temas viejos? Por ejemplo, en la problemá tica de los jóvenes: ¿quién los tiene en cuenta como sujetos de información? Tuvieron que movilizarse medio millón de escolares para que la sociedad chi lena asumiera, estupefacta, que tenían opiniones y aspiraciones, y que estaban dispuestos a defender las. ¿Por qué temas tan básicos como la educación, el consumo o la salud no suelen tener un área esta ble en los medios (con honrosas excepciones) y se los relega a momentos puntuales?
La respuesta no puede darse desde estas pá ginas. Pero, en definitiva, supone adoptar el con cepto del pensamiento complejo a la producción del periodismo. No es una utopía. Es una necesidad.
Notas
*Este artículo está basado en el primer capítulo del libro Periódicos: sistemas complejos, narradores en interacción, de Mar de Fontcuberta y Héctor Borrat. La Crujía, Buenos Aires, 2006.
1 Morin, Edgar: Ciencia con conciencia. Anthropos, Barcelona, 1984, p. 318.
2 Tudescq, André-Jean: La Presse et l événement. Mouton, París, 1978.
3 Baumann, Zigmunt:
La globalización: consecuencias humanas. Fondo de Cultura Económica, México, 1999.
4 Santos, Milton:
Por uma outra globaliza ao: do pensamento único consciência universal. Record, Sao Paulo, 2000.
5 Presentación de la página web del Instituto Internacional para el Pensamiento complejo. En internet: www.complejidad.org.
6 Partal, Vi ens: La gestión de la complejidad , ponencia en el seminario Debates culturales Siglo XXI, Barcelona, 2002. En internet:
http://www.uoc.edu/culturaxxi/esp/articles/partal0602/partal0602_imp.html.