Una vez más se le está enrostrando a los medios de comunicación y a los periodistas que traba jan en ellos que su existencia está amenazada. Los blogs1 y sus dueños, los blogueros, serían ahora el de tonante de esta probable desaparición del campo y la profesión informativa. Pero el pronóstico no es nuevo. Sabemos de otros augurios apocalípticos que han antecedido a éste. Se dijo que la radio mataría a la prensa escrita, que la televisión mataría a la radio y, ahora, que internet matará a las tres anteriores.
Sin embargo, lo que ha ocurrido en realidad es que el periodismo ha tendido a salir ganando de estas épocas de cambios gracias a que, para sub sistir, se ha visto obligado a evaluarse y reflexionar sobre su razón de ser. Al hacerlo, se ha ido decan tando una mayor comprensión del rol social de la actividad periodística y de cuáles son las mane ras más adecuadas de ejercerla. Nada indica que la actual encrucijada tendría que resolverse de un modo diferente.
Quienes operan blogs se han encargado de insta lar en el ámbito público la discusión sobre el futu ro del periodismo; sobre cómo el concepto vigente debería ser reemplazado, o inseparablemente acom pañado, de lo que llaman periodismo ciudadano o periodismo participativo .2 La explosiva multipli cación a nivel nacional e internacional de los blogs contribuyen a esta percepción. En 2003 existía un millón de estos espacios, cifra que se multiplicó a 35 millones en tres años y que está creciendo a razón de 75 mil nuevos blogs por día.
El bloguero chileno Jorge Domínguez, de he cho, cree que la gente o los ciudadanos comunes y corrientes pasarían de ser sólo consumidores a creadores de discurso, conversación y acción. La acostumbrada queja de que la gente no tiene posi bilidades de voz comienza a ser menos aceptable, porque ahora, con sólo acceder a un computador y a una conexión de internet, aquella persona puede tener, de manera gratuita, un medio dirigido por él, con audio, video, fotografía, texto, etc. [...] Y, con esto, la posibilidad directa de construir redes y co munidades locales y globales de interacción sin el más mínimo control de ninguna entidad .3
Este fenómeno remite necesariamente a la pre gunta sobre aquello que aún diferencia al perio dismo de los blogs, y cuáles son las necesidades comunicativas que ellos están satisfaciendo. Tam bién si es posible que, más que competir, los blogs sean un aporte al cometido informativo del perio dismo. Conscientes de que se trata de una discu sión aún en desarrollo, no se pretende agotar aquí todas las aristas del caso, sino exponer algunos elementos que pueden ayudar a responder estas preguntas.
Se puede partir con el reconocimiento de que un primer favor que han hecho los blogueros es mo verle el piso al periodismo. En un entorno de muy escaso espíritu de autocrítica, es deseable que este nuevo soporte fuerce a los medios de comunica ción y a sus profesionales a adecuar su trabajo a las necesidades y demandas de información públi ca de unos destinatarios más informados, partici pativos y críticos.
Es de esperar también que los blogs ofrezcan a la opinión pública un espacio permanente de fiscaliza ción del trabajo periodístico, llamando la atención sobre sesgos, errores o información incompleta, y también denunciando las posibles mentiras conte nidas en los mensajes difundidos por los medios y las acciones antiéticas en su ejercicio.
La mediación como fundamento del periodismo
Hablar de lo distintivo del periodismo en compa ración con los blogs conduce a definir al primero como una actividad mediadora entre la realidad y lo que las audiencias llegan a conocer de ella. Aunque incomode a muchos el que los informa dores se atribuyan el poder de representar a las audiencias, lo cierto es que esa mediación se eri ge como el fundamento del trabajo periodístico y como su mayor responsabilidad ética. Mediar es intervenir , dice la académica de la Facultad de Comunicaciones UC y actual directora ejecu tiva de Canal 13, Eliana Rozas. Y prosigue: No simplemente transmitir. Toda mediación supone un contenido que hace de referente, un público respecto del cual se media, y una comunidad en función de la cual se media .4 En consecuencia, el periodismo se entiende y legitima socialmente como una acción intelectual de servicio público, orientada siempre al otro y realizada con la consi deración del otro.
Distingue también al periodismo el que esa me diación se lleva a cabo dentro de una empresa in formativa. Este aspecto, que a tantos sugiere una contradicción irreconciliable con una profesión liberal como la del periodista, adquiere sentido cuando el medio de comunicación asume el deber moral de generar un producto de calidad orienta do a satisfacer necesidades humanas. En ello se sustenta su aporte y validación ante la sociedad, que puede y debe ser permanentemente escrutado por los pares y la opinión pública. La filósofa y eti cista española Adela Cortina subraya que la socie dad va a aprobar a la empresa informativa sólo si cumple la meta por la cual existe, y si ese cumpli miento se atiene a un conjunto de valores, hábitos y principios, que conforman sus bienes internos y le dan su especificidad.5
En su calidad de mediador, el periodista ejer ce la doble función de representar a su público do tado del derecho a información y de administrar la entrega noticiosa con miras al bien común. Por eso, quien claudica a representar y a administrar, renuncia a hacer un buen periodismo.
La exigencia ética de empatizar
A diferencia del bloguero, quien por lo general se re presenta a sí mismo o a un grupo limitado con el cual comparte intereses específicos, la representa ción de un público le impone a los periodistas un deber moral de libertad frente a condicionantes ex ternas e internas, para así colocarse con la mayor actitud de objetividad posible en el lugar de sus re presentados. Ello determina muy esencialmente el carácter de servicio del periodismo, orientado ha cia un fin último, que es hacer justicia a las legíti mas demandas noticiosas de las audiencias.
Este requerimiento de empatizar con aquellos a quienes sirve para detectar y satisfacer adecua damente sus necesidades informativas se evalúa con frecuencia desde la opinión pública como de ficitario. A la luz de ello, los blogueros no han des aprovechado la oportunidad de argumentar que, con los blogs, esta representación periodística se hace cada día más innecesaria, porque las posibili dades de autorrepresentarse se están desarrollan do a niveles sin precedente.
Hay que reconocerle a los blogs su mérito de ofrecer a quienes acceden a internet un espacio pri vilegiado y casi irrestricto para la libre expresión de ideas y juicios, y para el intercambio de informa ción. También introducen la posibilidad fascinan te de entablar diálogos y establecer virtualmente múltiples relaciones con terceras personas, sin ba rreas de tiempo y lugar.
Estos espacios, tan funcionales a la libertad de expresión y que en los medios de comunicación tradicionales han sido siempre técnica y editorial mente limitados, generan por tanto una valiosa plataforma de participación social y debate pú blico interactivos. Ellos pueden ser un incentivo a que los medios mejoren su capacidad para con vocar personas ajenas a expresar sus opiniones e ideas. Enriquecido el periodismo con el libre apor te de tantas personas, éste no encontrará ya justi ficación para negar el acceso a la diversidad que caracteriza a nuestras sociedades, y ahora sí podrá hacerse cargo de su tarea de poner en contacto a todos estos grupos y construir comunidad.
Desde esta perspectiva, los periodistas debie ran valorar y emplear los contenidos de los blogs para conocer mejor los intereses, opiniones, pers pectivas, anhelos y propuestas de quienes dicen re presentar y cuyas necesidades informativas se han propuesto satisfacer. Los blogs contribuyen a ha cer visible la complejidad de las personalidades y los acontecimientos, revelan las distintas visiones de mundo que conviven en nuestra sociedad y sus respectivas escalas de valores. Todos estos apor tes individuales transparentan una fracción de la diversidad de nuestros públicos y de sus multifor mes necesidades informativas.
Es posible que los blogs efectivamente ayuden al periodismo a perfeccionar su papel de mediado res-representantes. Pero subsiste en los periodistas al menos por ahora una mayor responsabilidad. Ellos no sólo deben acumular y difundir los conte nidos que representan o interesan a tal o cual públi co, sino que además tienen que poner en contacto a los diversos grupos de interés que conforman la comunidad, velando que se interpreten adecuada mente sus diferencias y coincidencias. A partir de esto, el propósito social de los medios de comuni cación debería ser generar oportunidades para que todos puedan actuar concertadamente a favor de causas de promoción del bien común. Es decir, que tengan un impacto en toda la comunidad, que in duzcan a participar y a actuar.
Si los blogueros aportan información sobre in tereses específicos, la contribución del periodista consiste en que estos blogueros heterogéneos y es casamente interrelacionados (pues muchas veces tienden a formar círculos cerrados en torno a fines individuales) superen su calidad de multitud o de masa para integrarse a un colectivo con concien cia de comunidad. Este tipo de integración facilita que se dialoguen y debatan racionalmente las me tas comunes y los modos de alcanzarlas. Se genera la posibilidad de una mayor cohesión para sacar adelante proyectos que involucren a todos los ciu dadanos, rompiendo así el círculo individual y sus lenguajes privados, reemplazándolo por una vivencia mayor de sociedad.6 Esta comunión, que surge de la puesta en contacto de los grupos repre sentativos de la sociedad a través de los medios de comunicación, legitima al periodismo como cons tructor de comunidad y determina por eso parte importante de sus parámetros éticos.7
Ordenar el caos
Se dijo antes que parte de la función mediado ra de los medios de comunicación y sus periodis tas, además de representar al público, es su tarea de administrar la información. Esta exigencia de selección, jerarquización, construcción del men saje y difusión de lo informable tiene que ver con la naturaleza del periodismo.
Jorge Domínguez habla de un periodismo des pojado de ese atributo so pretexto de salvaguardar la libertad del público para difundir contenidos sin someterse a criterios ajenos de clasificación y edición. Se apoya para eso en Tíscar Lara, quien dice: Con el cambio introducido por internet y las redes digitales, los medios de comunicación ya no pueden actuar como gatekeepers, privilegia dos de información, sino que tienen que asumir que los ciudadanos disponen de medios con los que acceder a las fuentes y participar en los proce sos de comunicación. Si la política y los medios de comunicación permanecen de espaldas a este fe nómeno, habrán perdido su razón de ser en la so ciedad y surgirán comunidades que se los harán saber, a golpe de mensajes a móviles, weblogs, fo ros, chats u otro medio que exista a su alcance .8
A la luz del fin del periodismo , no es posi ble adherir a un abandono del deber de selección informativa. Pero sí cabe cuestionarse cómo el periodismo está llevando a cabo esta selección, pues, más allá de las objeciones que puedan tener las mismas audiencias, cada vez se escuchan más argumentos a favor de que no corresponde a los periodistas decidir lo que es o no informable.
La necesidad de administrar la información pública se sustenta en la innegable sobreabun dancia de información, que alguien tiene que or denar para que sus destinatarios puedan asirla y usarla con efectividad. Y es a los periodistas a quienes se les ha confiado la tarea de organizar lo diverso y complejo de la información que debe comunicarse. Esta delegación en la empresa infor mativa, además, se encuentra avalada por las ga rantías legales que se les reconoce. También por la adhesión de la comunidad a los criterios y es tándares profesionales que el periodismo se ha ido fijando para seleccionar, reportear y difundir correctamente los mensajes informativos. En ello se sustenta su legitimación social y el derecho de la ciudadanía a exigir y fiscalizar que se cumplan esas leyes y principios éticos.
Cuando el periodista deja de administrar la in formación (es decir, cuando renuncia o yerra en su propósito de escoger, ordenar y dotar de sen tido informativo los mensajes periodísticos) se hace moralmente cómplice de la perpetuación del caos. Un caos que es producto de la privación que sufren las personas de aquellos antecedentes que requieren para formarse un juicio adecuado de los sucesos y así poder actuar en contexto y con secuencia.
Administrar a través de la pauta
Desde el ámbito de la selección informativa y la confección de la pauta, Rozas argumenta que los medios denotan una creciente inseguridad para determinar lo que verdaderamente importa y los motivos de por qué eso debe ser informado. Esto echa a andar mecanismos de reducción de la rea lidad, privilegiando necesidades particulares por sobre los requerimientos del cuerpo social: An clados a lo colectivo del tiempo intentan cada vez más satisfacer el individualismo de sus recepto res despojando a los contenidos de aquello que es colectivo. Eso permite, a su vez, soslayar el tre mendo problema de determinar cuáles hechos, de todos los generados por nuestra caótica sociedad, son los que deben ser difundidos .9 Concluye Ro zas que la primacía de los intereses personales por sobre los comunitarios genera la trivialización de lo importante o la trascendentalización de lo irrele vante en los medios de comunicación.
Los blogs representan en este contexto la antíte sis de la selección, puesto que no se ponen límites ni buscan establecer jerarquías para el ordena miento de contenidos. A través de ellos se multi plica vertiginosamente el cúmulo ya existente de opiniones individuales y datos sobre un abanico casi inabarcable de temas. Esta realidad tan com pleja como diversa hace aún más necesario el rol de administradores de la información de los perio distas, quienes tendrían la capacidad y experien cia para que los contenidos aportados a través de la blogósfera trasciendan a ese grupo de interés es pecífico y adquieran un mayor valor social.
Información inteligente e inteligible
Además de la selección de aquello que amerita ser informado a través de los medios, la administra ción implica también proveer de información veri ficada e inteligible, dotada de sentido.
La complejidad que habían alcanzado las socie dades modernas a mediados del siglo XX generó la expectativa de que los medios informativos ade cuarían su entrega periodística a esta nueva reali dad, en circunstancias que, coincidentemente, ya se había consolidado la empresa periodística y se había profesionalizado el trabajo del periodista.
Esta aspiración fue explicitada en Estados Unidos incluso un año antes del reconocimien to del derecho a la información como una de las garantías contenidas en la Carta Universal de los Derechos Humanos. Un grupo de investigado res sociales de la Universidad de Chicago, reuni dos en la llamada Comisión Hutchins, advirtió en 1947: La complejidad de la sociedad industrial moderna, la situación crítica mundial (como con secuencia de la Segunda Guerra Mundial) y las nuevas amenazas a la libertad (la censura desde los gobiernos) implican que ha llegado la hora de que la prensa asuma una nueva responsabilidad pública .10 Puntualizaron que esa tarea adicional obliga a la prensa a no sólo garantizar la libertad de expresión de las opiniones, sino a considerar que el ciudadano tiene ahora una necesidad, y por eso también una obligación de obtener infor mación adecuada. Ya no puede no informarse.
Los académicos sentenciaron que en las so ciedades complejas la prensa debe saber que sus defectos y errores han dejado de ser agentes priva dos para convertirse en peligros públicos. Sus fal tas amenazan el equilibrio de la opinión pública; se ha perdido la libertad de ser deficientes .11
Desde entonces, se viene formulando la exi gencia concreta de que los periodistas informen de hechos socialmente relevantes y representati vos de todos los grupos que conforman el cuerpo social. Que doten sus relatos periodísticos de con tenidos, que los hagan comprensibles, que expli citen sus causas, el contexto, las consecuencias y proyecciones de los sucesos. El persistente incum plimiento de estas demandas, tanto en la selección informativa como en la formulación y difusión de los mensajes, ha dado origen a un periodismo ca lificado con frecuencia como superficial y frag mentario. Se reconoce que no hay respeto a los matices, que las cosas se trivializan y banalizan. Por eso, el periodismo se percibe como desprovis to de un efecto social o educativo. Es irrelevante o incapaz de guiar las decisiones de la vida priva da y colectiva.
Del desafío intelectual que implica para el pe riodista revertir esta situación da cuenta el ca tedrático español Gabriel Galdón: Hasta que el informador no sea consciente de que su misión es procurar saber en la medida de lo posible qué es en sí cada realidad, cuál es su sentido o signi ficado, y en qué medida afecta esa realidad y ese significado al hombre, no podrá informar cabal mente, porque no podrá hacer justicia a la rea lidad y al hombre. Y tampoco a sí mismo al no redescubrir la riqueza de su propio ser; las dila tadas perspectivas de su conocimiento y la fuerza creativa de su libertad .12
Estos requisitos de formación personal para el ejercicio de un periodismo de calidad, y la ne cesidad de someterse a los filtros irrenunciables de la verificación y la edición en función de un fin informativo, marcan también la diferencia en tre esta actividad profesional y el manejo de un blog. La sociedad no tiene la expectativa de que los blogs sean depositarios de información nece sariamente verdadera, que sí espera obtener de los medios periodísticos. Al carecer de la exigen cia ética de publicar información corroborada y responder a un derecho sobre información públi ca relevante, los blogs tienden más a difundir con rapidez, sin una necesaria confrontación de datos ni una mayor consideración de las consecuencias de una publicación.
La máxima liberal del bloguero reza I publish anything because I can ,13 y las rectificaciones ope ran a posteriori, sobre la base del corrígeme si no es verdad . Se parte del supuesto de que es una información sujeta a confirmación, y la honesti dad estaría dada por la precaución de advertir al público que podría no ser cierta. El periodismo puede aprender de estas especificidades de los blogs que es importante transparentar los modos de operar, de manera que sus audiencias puedan adecuar sus expectativas, pero seguirá tenien do la obligación de aplicar criterios que circuns criban lo publicable a exigencias informativas y principios éticos.
Un periodismo renovado para un contexto nuevo
Decíamos que la cualidad de mediador, con sus demandas de representación de las audiencias y administración de la información, define esen cialmente al periodismo. Lo distingue de otras acciones comunicativas. Estas demandas son es pecialmente importantes en épocas de rápidos, vastos y profundos cambios culturales como los que se están viviendo hoy. Son períodos comple jos: ante tanta transformación y consecuente con fusión, si las personas no encuentran referentes y orientación para ubicarse en el caos, pueden llegar a desentenderse de las preocupaciones fundamen tales del hombre y la comunidad.
De hecho, el psiquiatra y académico de la UC Ricardo Capponi describe al individuo del siglo 21 como una persona que esencialmente rechaza tener que pensar, trabajar emocionalmente sus conflictos, pues lo que quiere es la inmediatez del placer a través del consumo y de la consecución de productos sustituibles y de fácil adquisición .14 En este contexto, asumir un rol protagónico im plica para el periodismo contribuir a revertir esta aparente tendencia a la superficialidad y el indi vidualismo. El periodista cuenta con la oportunidad privilegiada y las herramientas necesarias para ayudar a su público a motivarse por buscar y encontrar el sentido profundo de los aconteci mientos públicos en un entorno que está atrave sando por transformaciones radicales, como las que se observan en el campo de los supuestos éti cos y la tecnología.
Es el momento preciso para que los medios de comunicación se perfilen como espacios sociales incluyentes y no excluyentes, en los cuales todos los ciudadanos se puedan sentir representados y puedan ver expresadas sus preocupaciones y an helos. Llegó también la hora de que los periodis tas empleen todas sus capacidades profesionales para no sólo recopilar y transmitir una dispersión de datos y opiniones, sino para hacer cruces de in formación, descubrir nuevos patrones de conducta y establecer relaciones y enlaces entre los aconteci mientos. La idea es aproximarse con un ánimo de empatía a las novedades que esta época conlleva, y desde ahí ayudar a explicar los sucesos contempo ráneos, contribuir a formar un cuadro realista del entorno y aportar al diseño de estrategias adecua das para llevar a cabo las innovaciones que la co munidad está buscando y requiere.
Notas
1 Se entiende por blog un espacio de expresión personal e interactivo en internet, mezcla de página web y lugar de chateo , que cualquier persona puede crear y mantener actualizado con sus contribuciones y los aportes de terceras personas.
2 Se refiere, en general, a la difusión de información de actualidad a través de blogs de personas que no son periodistas profesionales.
3 Domínguez, Jorge: Los blogs y el periodismo participativo: Yo tengo un medio , en Revista Universitaria, número 90, 2006, Pontificia Universidad Católica de Chile, p. 57.
4 Rozas, Eliana: La selección noticiosa, entre la importancia y el interés , en Cuadernos de Información, número 12, Escuela de Periodismo, Pontificia Universidad Católica de Chile, 1997, p. 25.
5 Cortina, Adela: Ética de la empresa informativa, conferencia en la Universidad de Valencia, 2004. En internet: http://www.audiovisualcat.net/publicacions/Q6etica.pdf.