auxi auxi Cuadernos de Información Nº 18, 2005 auxi auxi
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Estudio en la prensa económica: La contaminación del discurso periodístico

La posibilidad de reproducir lo dicho es un recurso universal del lenguaje y también uno muy poderoso en el periodismo. Un proyecto de investigación –que será parte de uno mayor, aún en curso– pretende dar cuenta de las prácticas del periodismo escrito en el país, tales como las formas de producir y atribuir el discurso de las fuentes. Aquí entregamos algunas luces sobre el funcionamiento real de un fenómeno poco explorado, como es la contaminación del discurso en la prensa: un vicio en la reformulación de un discurso secundario a partir de uno original, donde falla la correcta identificación de los participantes. En este caso, la prensa estudiada fue la económica.

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Ingrid Bachmann

Magíster en Lingüística y periodista por la Pontificia Universidad Católica de Chile. Académica de la Facultad de Comunicaciones de la UC.

[ibachman@uc.cl]

 

La fuente informativa constituye uno de los elementos fundamentales en todo proceso periodístico. De ella extrae el periodista la materia prima con la cual procesa el producto informativo que servirá, posteriormente, a las audiencias.1

Esto tiene un resultado importante en el periodismo: para el reportero la mayoría de las noticias no son lo que ha pasado, sino lo que alguien dice que ha pasado, y es crucial en ese sentido la elección de esas fuentes y su continua ampliación.2 Es a partir de las fuentes que se construye la noticia.

En este escenario, además, la noticia se expresa como un relato reformulado –esto es, recreado y reconstruido– a partir de los dichos y escritos de otros –las fuentes–, que pueden sufrir una serie de transformaciones retóricas y lingüísticas. Asimismo, un hecho que se suele dejar de lado es el gran elemento en común que conferencias de prensa, entrevistas, procedimientos de selección y decisión, redacción y difusión de noticias tienen en común: el discurso.

El concepto discurso se refiere a un evento comunicativo específico complejo que al menos involucra a una cantidad de actores sociales, que intervienen en un acto comunicativo en una situación específica y contextualmente determinada. En un sentido más restringido, se utiliza el término discurso para referirse al producto o el desarrollo del acto comunicativo, esto es, un producto verbal oral o escrito.3 Así, el discurso sólo puede existir en la realidad en la forma de enunciados concretos –palabras, oraciones, díalogos, expresiones verbales escritas u orales– pertenecientes a los sujetos, en un movimiento dinámico permanente.4

Por todo esto, los periódicos tienen un carácter –por definición– polifónico: hay una pluralidad de voces que aparecen a través de las citas (directas e indirectas, típicamente). Y es que la alusión más ligera a un enunciado ajeno, dice Bajtín, confiere al discurso un carácter dialógico que no le puede dar ningún tema puramente objetual.5 De este modo, el diálogo real es la forma clásica y más sencilla de la comunicación discursiva.6

Como explica Ervin Goffman, es un hecho obvio, pero no lo suficientemente apreciado: las palabras que hablamos no son muy frecuentemente nuestras, o al menos no “actualmente nuestras”.7

Con estas consideraciones, se planteó un estudio sobre la reformulación y atribución de los discursos de las fuentes en un ámbito de poca autonomía por parte de los periodistas: las conferencias de prensa, donde es la fuente la que se acerca al periodista para obtener divulgación. Como observaciones preliminares indicaban que a mayor complejidad y especificidad del tema se multiplicaban los problemas de reformulación, se optó por investigar a un corpus de prensa especializada como es la económica.

También sobre la base de indicios exploratorios, se adoptó el concepto de contaminación del discurso, a partir de una definición de Vicent Salvador y Dominique Maingueneau.8 La investigación partió de la premisa de que en un artículo periodístico ocurre a veces que el narrador se contamina con el estilo y las particularidades del habla de las fuentes, y termina por elaborar un producto noticioso aparentemente propio, pero que en realidad es original de otra persona. Es una suerte de inserción de palabras de otro registro –otra voz– en boca del narrador-periodista.

Se definió operacionalmente la contaminación del discurso como la presencia de elementos ajenos, extraños a la voz del autor-redactor del relato periodístico. Se trata, pues, de un vicio en la formulación de un discurso 2 a partir de un discurso original 1, en principio de naturaleza enunciativa: falla la identificación de quién dice qué cosa en la noticia.

En estos casos, no hay atribución de los dichos y la narración presenta características del habla típicas de la fuente: político-institucional, económica, técnica, científica, etc., sin que haya una traducción por parte de quien cuenta la noticia.9 No hay una reformulación ni una recontextualización de lo dicho por la fuente ni tampoco una atribución.

Por ejemplo, una noticia sobre los fondos de pensiones establecía lo siguiente:

Estos resultados, aunque menores que el mes anterior, reflejan la consolidación de una visión optimista en los niveles de actividad de la economía chilena para los próximos meses en todos los sectores.

El texto en negritas corresponde a una interpretación de lo que antes se ha definido como resultados. No hay verbos de atribución, ni comillas ni referencias indirectas a que las palabras usadas para describir el significado del alza en los fondos de pensiones provino de cualquier otra persona, más allá del propio periodista. Sin embargo, ésa fue la declaración casi textual de la autoridad que dio la conferencia de prensa:

Los resultados indican la consolidación de una visión optimista sobre los niveles de actividad de la economía chilena para los próximos meses en todos los sectores […].

La noticia continuaba así:

Por tipo de instrumento extranjero, el aporte de los títulos de renta variable fue de 1,30%, mientras que el impacto de los de renta fija fue de 0,03%.

De nuevo, el segundo párrafo es íntegramente una transcripción del superintendente, quien, sin embargo, no aparece mencionado en el artículo, salvo una pequeña referencia a “el informe de las AFP de octubre”. Nótese también el uso de tecnicismos que no se explican (subrayado en el ejemplo). Si bien es cierto que el público lector de las páginas económicas tiene un perfil cualificado, se trata de temas de alto impacto social e interés: ingresos, impuestos, reactivación económica y pensiones, entre otros.

Se da entonces una convergencia del periodista con sus fuentes. Al no efectuar una adecuada reformulación y operar sobre la base de la transcripción de los dichos de la fuente, el hablante-periodista se acomoda hacia ella y no hacia sus receptores.

La muestra del estudio consideró la grabación de las interacciones institucionalizadas entre fuentes del ámbito del Ministerio de Hacienda y periodistas del sector, y luego la recopilación de las noticias publicadas referidas a dichas interacciones –conferencias y entrevistas– en El Mercurio, La Tercera, Estrategia y Diario Financiero. El corpus analizado se construyó sobre la base de la técnica de la “semana construida” y tomó en cuenta los días lunes 18 de octubre, martes 26 de octubre, miércoles 3 de noviembre, jueves 11 de noviembre y viernes 19 de noviembre de 2004.

Con las declaraciones originales en su contexto primario y la nota periodística públicada, se compararon las similitudes y diferencias con el fin de evaluar la contaminación del discurso. En este sentido, se analizó si el periodista introducía o no a otros enunciadores, como un modo de poner en escena u ocultar su función mediadora (en cuanto divulgador).

 

Discursos ajenos y propios: consideraciones teóricas

La fuente ostenta, según Serafín Chimeno, un valor importante que exige el reconocimiento social. Es preceptivo citar las fuentes y existen formas institucionalizadas para tal efecto”, recuerda el autor.10

Además, el periodismo está marcado por su función divulgativa. “Divulgar”, según el diccionario de la Real Academia Española, es “publicar, extender, poner al alcance del público algo”.11 Por tanto, hace notar Ciapuscio, la divulgación de un discurso original –el de la fuente– estaría construida sobre la base de un lenguaje más bien hermético y distinto que necesita cierto tipo de decodificación. Tal definición supone también la necesidad de un agente mediador que domine el lenguaje original y sea capaz de traducirlo al cotidiano, de un público lector lego y masivo.12 Ahí es donde interviene el periodista.

Desde una perspectiva simplista, el periodista sería entonces un mero traductor o decodificador de dichos y escritos originales. Sin embargo, su rol va más allá. Su tarea incluye la construcción y reproducción de discursos con diferentes objetivos y en perspectiva de la audiencia a la que se dirige. Por eso, lo que en la prensa se da es una reformulación: la comunicación de un discurso existente (D1) a una audiencia nueva y potencialmente diferente, lo que da como resultado un nuevo discurso (D2).13 El contenido informativo, en términos simples, es el mismo, pero la manera de expresarlo es distinta. En este caso, el periodista es quien controla el flujo de la información y elabora su artículo tomando en cuenta el presumible menor dominio que en una materia especializada pueda tener su público objetivo.14 Para ello se deben satisfacer, principalmente, principios de procesamiento, claridad y economía.

Como se ve en el siguiente ejemplo, la instauración del llamado royalty a la minería –un concepto que no fue explicado en ninguno de los cuatro medios analizados– fue pronosticada por el entonces presidente de la Cámara de Diputados, Pablo Lorenzini, terminada una reunión con el Ministro de Hacienda, en las siguiente palabras:

Planteamos […] que las regiones, donde básicamente tenemos más movimiento minero, reciban una parte importante de estos ingresos.

[…]

En estos parámetros, nocierto, está trabajando el Ejecutivo, obviamente en términos de que sea un proyecto de quórum calificado simple y con los votos de la Concertación en la Cámara y el Senado éstos puedan ser evacuados.

[…]

Yo creo que durante el próximo año el país va a tener un royalty por montos interesantes y las regiones que lo tienen van a verse favorecidas, como es la aspiración.

[…]

Estamos hablando de un monto sobre 150, 180, 200 millones de dólares una vez que esté en régimen, para que sea atractivo para las regiones y tengamos lo que quiere el 80 por ciento de este país: un aporte mayor de la minería.

La información, en tanto, fue reproducida en un medio en los siguientes términos:

Según Lorenzini, el nuevo proyecto que enviará el Ejecutivo será de quórum calificado simple; esto es, requerirá una mayoría de la mitad más uno; rendirá entre US$150 millones y US$ 200 millones, y una parte importante de esos recursos irán a las regiones mineras.

 

Otros destinatarios, discursos reformulados

Desde una percepción más pragmática, la tarea de la divulgación consiste en recontextualizar en una situación comunicativa común –para una audiencia lega y masiva, con medios diferentes, en los casos analizados– un conocimiento previamente construido en contextos especializados (entre científicos o expertos, con unos instrumentos comunicativos especiales, tales como tecnicismos propios de una profesión, lenguajes matemáticos, lógicos, etc.).15

Una definición precisa del concepto de recontextualización es la de Hall, Sarangi y otros, citada por Ciapuscio: “La recontextualización aquí se refiere, entre otras cosas, a las variadas formas de apropiarse, usar y reusar el habla o un texto dado en un contexto para hacer formulaciones disponibles en otro. […] La recontextualización apunta a poner algo en un contexto diferente, y al hacerlo, se crea un nuevo contexto para ello”.16

¿Qué significa esto? Que la tarea divulgadora que realiza el periodista “no sólo exige la elaboración de una forma discursiva acorde con las nuevas circunstancias (conocimientos previos del destinatario, sus intereses, el canal o medio de difusión, etc.), sino la reconstrucción –la re-creación– del mismo conocimiento para una audiencia diferente”:17 una reformulación.

En consecuencia, la divulgación de conocimiento especializado implica la recontextualización y reformulación de lo que dicen las fuentes de tal manera que sea comprensible y relevante para un destinatario distinto. Y si bien el nuevo contexto puede ser más o menos previsible incluso para la fuente, es un hecho que difiere del suyo: en una conferencia de prensa se sabe que se está hablando con periodistas y, presumiblemente, de qué medios.

A modo de ejemplo, se puede comparar cómo dos medios presentaron –y explicaron– el desempeño de los fondos mutuos durante los primeros diez meses de 2004:

Caso A:

Entre enero y octubre de 2004 la inversión en fondos mutuos accionarios locales rentó 15,61% y sólo en octubre ganó 2,72%. Este resultado se explica por el avance de la Bolsa de Santiago –medida en el Ipsa– que anota un alza cercana a 20%.

En el plano internacional, la rentabilidad de las inversiones en renta variable se recuperó 2,59 %, siguiendo a Wall Street. Así, en lo que va del año los retornos subieron 3,17 %.

Caso B:

Los fondos mutuos en acciones chilenas siguen siendo la estrella de la industria […] y se consolidaron todavía más como los instrumentos más rentables de 2004.

Los fondos de capitalización crecieron 2,7 % el mes pasado, logrando un alza de 15,6% entre enero y octubre.

Clave en este dinamismo ha sido el buen momento de la bolsa local, cuyo principal indicador –el IPSA– acumula una rentabilidad de 17,5% y ha batido reiteradamente su récord histórico, alcanzando los 1.785 puntos.

Una situación radicalmente distinta a la vivida por los fondos de capitalización internacional –formados por acciones extranjeras– que si bien subieron 2,5 % en octubre, apenas han rentado 3,17% en el año.

Tras la realización de varios estudios sobre la divulgación de notas científicas en la prensa, Ciapuscio concluye que la recontextualización y la reformulación permiten verbalizar contenidos complejos y abstractos en forma simplificada, para hacerlos más asequibles al receptor. El efecto es doble: se facilita la verbalización y se previene la aparición de problemas comunicativos. “Por lo tanto, [estos procedimientos] se combinan y superponen, siempre con la meta básica de presentar de manera simplificada hechos que el interlocutor pueda encontrar relativamente complejos”.18

Juan Ramón Muñoz-Torres plantea que los mensajes periodísticos especializados se distinguen de los no periodísticos –al menos en pura teoría– justamente en que son dignos de ser conocidos por el conjunto de la sociedad y no sólo por la élite reducida de especialistas.19 Sigue siendo un discurso periodístico o de divulgación, y no de académicos o de expertos.

“Dicho en otros términos: el periodista especializado es un mediador que objetiva la realidad y administra el saber socialmente compartido, cuya principal cualidad es saber divulgar aquellos temas de carácter científico-técnico, cultural, económico, etc., cuyo conocimiento es potencialmente relevante para el conjunto de la sociedad” presente y en el mundo actual.20 El que sea especializado no implica que no pueda (o no deba) ser entendido por todos.

Es, pues, un discurso que se define por un valor de relevancia social.

 

La contaminación del discurso periodístico: primeras conclusiones

¿Cuáles son las condiciones para hablar de contaminación del discurso? Los primeros resultados de la investigación han permitido identificar algunas características, las que se presentan a continuación:

a) Falta de atribución que deriva en una ambigua identificación de los hablantes. La contaminación del discurso es un fenómeno, en principio, enunciativo. Al leer un texto con contaminación discursiva, no se identifica a los participantes del D1, y se asume que corresponde al D2. El reformulador no recurre a citas en estilo directo o indirecto, ni utiliza marcadores de persona. No se identifica a la fuente, ni se presentan verbos de reporte en él. No se presentan las condiciones para que el enunciado sea reconocido como un discurso reproducido, a pesar de que sí existe una reproducción de éste.

Qué dijo la fuente:

Caso 1

Los resultados indican la consolidación de una visión optimista sobre los niveles de actividad de la economía chilena para los próximos meses en todos los sectores […].

Caso 2

El único sector que mostró una fuerte caída en sus expectativas fue el sector minero, asociado a una leve acumulación de sus inventarios en conjunto con una caída de la visión optimista de la producción esperada y la demanda actual.

Qué escribió el periodista:

Caso 1

Estos resultados, aunque menores que el mes anterior, reflejan la consolidación de una visión optimista en los niveles de actividad de la economía chilena para los próximos meses en todos los sectores.

Caso 2:

En el caso de la minería, la fuerte reducción de la confianza en los últimos años se habría debido a una menor acumulación de sus inventarios, lo que se unió al empeoramiento en las expectativas de producción y demanda.

b) La contaminación discursiva es progresiva y va en aumento respecto del recorrido del texto. Las frases “contaminadas” aparecen casi en proporción inversa al contenido informativo en los esquemas de pirámide invertida que suele regir las noticias.

En apariencia, esto tiene que ver con la función del discurso contaminado en la estructura de la noticia. Éstos se presentan en forma escasa en títulos y primeros párrafos. Abundan, sin embargo, en los antecedentes y conclusiones. Así, es precisamente en categorías como evaluaciones y expectativas de “otros” donde se superpone la voz del hablante-periodista.

Qué dijo la fuente:

Los resultados indican la consolidación de una visión optimista sobre los niveles de actividad de la economía chilena para los próximos meses en todos los sectores […].

Qué escribió el periodista:

Estos resultados, aunque menores que el mes anterior, reflejan la consolidación de una visión optimista en los niveles de actividad de la economía chilena para los próximos meses en todos los sectores.

c) Utilización de términos técnicos sin explicación. La sensación de extrañamiento, de falta de naturalidad que produce un vocabulario que suena ajeno a quien lo utiliza es la principal pista para reconocer la contaminación del discurso, aunque esto no se dé en todos los casos. Si bien en el periodismo económico han de abundar palabras y conceptos más especializados, en muchos casos éstos son incomprensibles o innecesarios para un lector no experto: royalty, agentes económicos, total de activos, cartera, retornos, portafolio, títulos...

Asimismo, la contaminación puede presentarse con algunas modificaciones sintácticas respecto del original, no así léxicas, lo que no ayuda a suplir vacíos conceptuales o nociones más complejas.

Qué dijo la fuente:

Caso 1

Por tipo de instrumento extranjero, el aporte de los títulos de renta variable fue de 1,30%, mientras que el impacto de los de renta fija fue de 0,03%.

Caso 2

La rentabilidad se explica principalmente por el retorno positivo de la inversión en el extranjero[…].

Qué escribió el periodista:

Caso 1

Por tipo de instrumento extranjero, el aporte de los títulos de renta variable fue de 1,30%, mientras que el impacto de los de renta fija fue de 0,03%.

Caso 2

Una rentabilidad de 2,7% registraron los fondos de pensiones tipo A durante el mes de octubre, debido al buen desempeño experimentado por la bolsa durante dicho mes y el retorno positivo de la inversión en renta variable en el extranjero.

d) Mayor densidad léxica. Al momento de darse una contaminación discursiva, los textos son más densos en vocabulario, es decir, la proporción entre la extensión del texto y la cantidad de palabras diferentes que tiene es más alta, lo que es de esperarse ya que los textos que muestran una mayor densidad son generalmente de ámbitos de especialidad.

 

Lo que esconde la contaminación

Al periodista especializado no le interesa conocer una rama del saber sino en la medida en que puede y debe ser objeto de información. Pero, obviamente, para poder informar sobre algo con eficacia es preciso conocerlo con un mínimo de profundidad.21

Éste es uno de los escenarios que se prestan para la contaminación discursiva. Advierte Muñoz-Torres: “En la medida en que el periodista se “contagie” del punto de vista del especialista, de su pasión por un campo del saber, perderá la frescura necesaria para contemplarlo desde fuera y para presentarlo objetivadamente (no objetivistamente) al conjunto de la sociedad, es decir, dotándolo de sentido global, más allá del significado preciso que tiene dentro de su contexto originario”.22

Es esa carencia de presentación objetivada, sin un significado más allá de su contexto originario–técnico, académico, científico o el que fuere– ni de relevancia social, lo que da pie a la contaminación.

En el periodismo especializado se purga el contenido original de la fuente, procesándolo para convertirlo en material comprensible y provechoso para la audiencia: desposeído de sesgos, intereses desmedidos, tecnicismos o cualquier otro elemento que pueda desvirtuar la función de utilidad real para el público destinatario del mensaje periodístico.23 Se reformula en virtud de la nueva audiencia, porque sigue tratándose de temas de relevancia social.

La ignorancia o falta de cualificación para divulgar –decodificar– mensajes complejos pero socialmente relevantes también constituye una tierra fértil para la contaminación y la convergencia poco transparente con las palabras de una fuente. El que la contaminación discursiva abunde a la hora de los análisis y evaluaciones, permite sospechar que el fenómeno sirve para cubrir la propia incomprensión de los temas por parte del reportero. Se reproduce una explicación de un hecho sin cuestionamiento –y sin contraparte, en varios casos– y se echa tierra sobre la real capacidad de interpretación del periodista.

Advierte Chimeno que el periodista especializado “tiene la obligación profesional de cualificarse para el control de los códigos divulgativos”: debe adquirir conocimientos y habilidades “destinadas a traducir los mensajes originarios de las fuentes en otros de producto periodístico que sean comprensibles para el bloque concreto de audiencia al que los destina”.24

Por tanto, asegura el autor, una tarea prioritaria en la práctica del periodismo especializado es la de “atajar la ‘tiranía’ de las fuentes, desposeyendo sus contenidos de cualquier exceso irracional de tecnicismos, sesgo e interés corporativo para adoptarlo, lo máximo posible, al grado de cualificación, a la perspectiva y a los intereses reales de cada audiencia”.25 Donde no ocurre eso se da pie a la contaminación del discurso.

La reformulación es un recurso para resolver dificultades comunicativas; es decir, la contaminación del discurso no sólo implica un problema de atribución, sino también de comunicación. No sólo se confunde al destinatario respecto de qué voz está hablando, sino también en cuanto al contenido: no se le ayuda a entender mejor. Y dada la esperable asimetría de conocimiento (reveladas especialmente en el vocabulario) no se está logrando el objetivo de la divulgación.

Además, la contaminación del discurso transforma al periodista en un “portavoz” de contenidos originales desde las fuentes a los destinatarios. Pero su trabajo no puede reducirse a ello: el periodista debe hacer una labor de adaptación al grado adecuado de comprensión que fija la propia cualificación de la audiencia y a las necesidades e intereses reales de ésta (aunque eso sea muy difícil de precisar, o de cuantificar y medir).

Cabe cuestionarse también la relación que se establece entre las formas de reproducir y la mantención de determinadas estructuras de poder. Las notas analizadas corresponden a la cobertura de un frente institucional. Al operar como portavoces no reconocidos, los periodistas institucionalizan la naturaleza enunciativa de su propio trabajo: ya no son reporteros, sino meros reproductores de discursos oficiales. Ponemos la boca para la voz de otros.

 

Notas


1. CHIMENO RABANILLO, SERAFÍN: “Las fuentes en el proceso de la información periodística especializada”, en ESTEVE RAMÍREZ, FRANCISCO (coordinador): Estudios sobre información periodística especializada. Fundación Universitaria San Pablo-CEU, Valencia, 1997, p. 45.

2. DEL CASTILLO HERMOSA, JAIME, BAYÓN ESTEBAN, MARÍA MERCEDES y ARTETA ARRÚE, ROSA: La empresa ante los medios de comunicación. Ediciones Deusto, Bilbao, 1992, p. 137.

3. VAN DIJK, TEUN: Ideología. Una aproximación multidisciplinaria. Gedisa, Barcelona, 1999, pp. 246 y ss.

4. BAJTÍN, MIJAÍL: Estética de la creación verbal. Siglo XXI, México, 1982, p. 260.

5. Ibid. P. 284 y ss.

6. Ibid. P. 168.

7. GOFFMAN, ERVIN: Forms of Talk. University of Pennsylvania Press, Philadelphia, 1981, p. 3.

8. MAINGUENEAU, DOMINIQUE y SALVADOR, VICENT: Elements de lingüística per al discurs literari. Tàndem, Valencia, 1995, p. 108.

9. EQUIPO DE LA ESCUELA DE PERIODISMO UC: “VAP: un sistema métrico de la calidad periodística”, en Cuadernos de Información, Nº 14, Santiago, p. 120.

10. CHIMENO RABANILLO, SERAFÍN: op. cit., p. 56. 11. Las cursivas son mías.

12. CIAPUSCIO, GUIOMAR: “Formulation and Reformulation Procedures”, en Discourse Studies, Vol 5, Edición 2, 2003, p. 209.

13. HARVEY, ANAMARÍA: “La reformulación en el texto escrito”, en BOLÍVAR, ADRIANA Y BENTIVOGLIO, PAOLA (editoras): Actas del I Coloquio Latinoamericano de Analistas del Discurso. Universidad Central de Venezuela, Caracas, 1997, p. 277.

14. Ibid.

15. CALSAMIGLIA, HELENA (cordinadora), BONILLA, SEBASTIÁN, CASSANY, DANIEL, LÓPEZ, CARMEN y MARTÍ, JAUME: “Análisis discursivo de la divulgación científica”, en Actas del I Simposio Internacional de Análisis del Discurso. Universidad Complutense de Madrid. En internet: http://www.upf.es/dtf/personal/danielcass/anali.htm.

16. CIAPUSCIO, GUIOMAR: op. cit., p. 210.

17. CALSAMIGLIA, HELENA (cordinadora), BONILLA, SEBASTIÁN, CASSANY, DANIEL, LÓPEZ, CARMEN y MARTÍ, JAUME: op. cit.

18. CIAPUSCIO, GUIOMAR: op. cit., p. 217.

19. MUÑOZ-TORRES, JUAN RAMÓN: “Aproximación al concepto de información periodística especializada”, en ESTEVE RAMÍREZ, FRANCISCO (coordinador): Estudios sobre información periodística especializada. Fundación Universitaria San Pablo E.E.U., Valencia, 1997, p. 36.

20. Ibid.

21. MUÑOZ-TORRES, JUAN RAMÓN: op. cit.. p. 38.

22. Ibid.

23. CHIMENO RABANILLO, SERAFÍN: 49.24. Ibid. P. 51.

25. Ibid. P. 43.

 

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