auxi auxi Cuadernos de Información n° 7, 1991 auxi auxi
auxi
Volver Enviar Imprimir
auxi
auxi

Jorge Navarrete: “No hay relación entre la propiedad y el pluralismo”

El director de Televisión Nacional cree que la única garantía de que ésta entregue una información independiente es que "tengamos en Chile una opinión pública que inflija tal castigo cuando se aparte de esa línea, que sea un costo impagable para la empresa y para el gobierno".

auxi

Eliana Rozas O.

Periodista de la Universidad Católica, profesora de la Escuela de Periodismo de esta Universidad.

 

Uno de los planes de inversión que tiene Jorge Navarrete es el reemplazo de los transmisores de provincias. Los mismos que inauguró en 1968, cuando tenía 22 años.

Aunque fue el nuevo gobierno quien le encargó la dirección de TVN, no es allí lo que se llama un recién llegado. Estuvo en sus orígenes, cuando ocupó el cargo de gerente general.

Ahora, sin embargo, ha tenido que enfrentar problemas bien distintos: los cambios en la política informativa del canal; la precaria situación económica, que motivó la entrega de un aporte extraordinario, causante de una cuasi guerra de opiniones; y hasta la transmisión de una guerra real, la del Golfo Pérsico, donde, a su juicio, la televisión chilena hizo lo mejor que pudo con las restricciones que había.

 

—Durante la guerra, muchas personas, luego de ver las transmisiones nocturnas, apagaban confundidas sus televisores, esperando leer el diario del día siguiente para enterarse de qué había pasado realmente. ¿Le parece injusta esa reacción?

—No, no lo es. Por dos razones: hay un defecto que en alguna medida tuvimos todos los canales: hacer un exceso de información detallada, en vez de haber privilegiado más el análisis. En descargo, hay que decir que no se tenían demasiados elementos para el análisis y que uno tampoco se aclaraba demasiado al día siguiente. El otro factor es la diferencia inherente entre los medios. Yo trabajo en televisión, pero no creo que sea el único ni el más importante. Eso depende mucho del contexto y del objetivo de información que el público busca en cada caso.

 

—¿No es el medio más importante en términos informativos?

—No necesariamente. Si uno quiere tener una reflexión sobre los hechos, una información más acabada, la prensa escrita siempre va a tener ventaja sobre la televisión y la radio. Nosotros somos un medio más inmediatista, de mayor cobertura; disponemos de la ventaja de la imagen, cuando la tenemos, pero ciertamente somos un medio menos profundo.

 

—Hablemos de la otra guerra, la de los fondos. Con el aporte extraordinario que originalmente se había pedido para Televisión Nacional, se pensaba cubrir sus deudas y sanear su situación económica en el año 91. Dado que la cifra concedida fue sustancialmente menor, ¿qué variación experimentó ese plazo?

—Lo que nosotros incluimos como artículo transitorio en un proyecto de ley de TVN, que representaba un aporte de capital por una sola vez, corresponde a deudas contraídas y vencidas al 11 de marzo de 1990, que no tuvieran como contrapartida a esa fecha activos productivos del canal. Eso no es el total de los pasivos de la empresa, ni el total de las deudas, sino que corresponde a lo que podríamos llamar deuda vencida e improductiva o, con un lenguaje más coloquial, el hoyo o la mochila.

"No se trataba de que TVN quedara en una situación privilegiada, sino de ir cumpliendo la política de autofinanciamiento que se ha fijado; que pudiera financiar sus costos de operación y sus costos de inversión normales. Pero que no asumiera una responsabilidad que le era imposible, como el pago de una deuda de arrastre que no estaba acompañada por activos productivos. Eso, después de muchos estudios con Hacienda, se expresó en la petición de 4.500 millones de pesos. A través de una ley especial, el Congreso nos otorgó 2.197 millones. Ni el gobierno, ni la administración de TVN han renunciado a la facultad de solicitar, en el texto mismo del proyecto de ley de televisión, el saldo del aporte. Naturalmente, el parlamento no está obligado a concederlo, pero a lo menos desde el punto de vista nuestro, está vigente la petición por el saldo. Si no nos lo dieran, de todas maneras la situación de TVN va a haber experimentado una sustantiva mejoría en relación a la que teníamos antes de él.

Ella —explica a continuación— se manifiesta en el pago del total de la deuda bancaria, algo menos de mil millones, y en el inicio de los procesos de renegociación de pasivos con los proveedores extranjeros de películas, que concentraban una cifra cercana a los tres mil millones.

 

—¿Qué situación se crearía si no se otorgara un nuevo aporte?

—Televisión Nacional tendría que reprogramar sus deudas, de modo que sus futuros ingresos le permitieran financiar gastos de operación, sus gastos de operación, más la parte necesaria para financiar las cuotas de renegociación de estos pasivos. A iguales ingresos, tendríamos que apretarnos más el cinturón en otros gastos para poder cumplir con las necesidades de pago de la parte de las deudas de arrastre que no hayamos logrado cancelar al contado.

 

—¿Eso significa disminuir la planta, abandonar los planes de producción nacional?

—Son opciones que hay que ir toman a cada momento, pero que pueden significar menos dinero para la operación comente, y eso va desde renta hasta el costo de producción de programas.

 

—¿Y se están evaluando esas posibilidades?

—Nosotros trabajamos siempre con un criterio realista. Si bien vamos a insistir en otra petición por el resto del dinero, trabajamos siempre sobre la hipótesis más conservadora, o sea, nada.

 

"TVN ha dejado de perder dinero"

—¿En qué situación se encuentra ahora la relación deuda-capital, resuelto el problema con los acreedores bancarios y renegociándose las deudas con los proveedores extranjeros?

—Esa relación creció sostenidamente hasta el 31 de diciembre del 89, donde alcanzó su peak, que fue una cifra cercana a ocho. Cayó bruscamente en febrero d 90, ya antes de que yo asumiera, por efecto combinado de dos cosas: la ven de frecuencias, que, al estar valorizadas, en cero, produjeron una utilidad igual , costo en que se vendieron, lo que incrementó el patrimonio. Por otro lado una parte significativa de los recursos que recibió la administración anterior por estos conceptos fue gastada en pago de deudas. Por lo tanto, subió el patrimonio bajó la deuda y por ambas vías mejoró relación deuda-capital, hasta quedar en una situación cercana al 2 a 1. A lo largo de nuestra administración, durante el año pasado, antes de recibir el aporte, hicimos pagos de deuda con excedentes generado por nosotros. Eso también incidió en la disminución. Yo estimo que hoy con el aporte recibido y con los cambios habido en la situación operativa mensual de 1 empresa, estamos bajo una relación 1 a 1.

 

—¿A qué cambios se refiere, concretamente?

—Durante 1990 cruzamos dos umbrales importantes. El primero, a muy poco de llegar, fue el punto de equilibrio de caja. Es decir, no tuvimos que continuar endeudándonos, que era el problema más sustantivo, y logramos financiar nuestros egresos de caja con nuestros ingresos corrientes. Dentro del segundo semestre del año logramos cruzar el punto de equilibrio operacional. Esto significa que nuestros ingresos no solamente pagaron nuestros egresos de caja, sino el resto de los conceptos de pérdida que no se expresan en caja. O sea, hoy día, en 1 fotografía instantánea, TVN ha dejado de perder dinero.

 

—¿Pero cuándo va a dejar de ser el gran deudor que es, partiendo de la premisa más negativa, como dice usted de que el Congreso no apruebe un aporte suplementario?

—Yo no aspiro a que TVN deje de tener deudas, sino a que cuando las tenga, sean productivas. Creo que aun con la hipótesis más negativa, debiéramos terminar de pagar nuestra deuda de arrastre, nuestra mochila, entre el año 91 y el 92. Y espero que durante el año 91 contraigamos una nueva deuda, de características distintas, que es la que va a financiar uno de los aspectos de la crisis de TVN de la que menos se ha hablado, pero que cumplida la etapa de la sobrevivencia pasó a ser la primera, que es la inversión, la reposición y modernización de nuestra red. Durante muchos años TVN prácticamente no hizo inversión

 

—¿Se refiere al régimen anterior?

—No, eso sería injusto. Aquí hubo buenas épocas, económicamente hablando, durante el gobierno militar. Yo diría que desde el año 82, 83 en adelante TVN no hizo inversión. El año pasado hicimos una del orden de un millón de dólares, en la construcción y equipamiento del estudio de prensa y la renovación del material de filmación y edición del Departamento de Prensa. Pero nos queda una tarea muy grande: el grueso de nuestros transmisores está cerca del término de su vida útil y muy pasado el tiempo de su obsolescencia técnica. Como se trata de un plan que no puede financiarse con recursos de corto plazo, espero que durante este año accedamos al crédito para producir, dentro de unos 18 a 24 meses, una renovación lo más completa posible de nuestra red. Se trata de millones de dólares, pero es una deuda productiva, acompañada de un activo capaz de producir ingresos. Y luego hay una inversión más inmediata, de un millón de dólares, que consiste en el equipo para codificar y decodificar nuestra señal en el satélite.

 

"Jamás he recibido una insinuación sobre un cargo"

De la inversión hecha en prensa, dice que resultó "tremendamente productiva y rentable". Y cuando se le pregunta por qué, sin embargo, ha sido tan difícil la consolidación del personal de ese departamento, sigue su método para enfrentar las preguntas y divide la respuesta. Primero, la situación de los editores: "Nosotros hemos perdido a varios que se fueron, por un problema de renta, a trabajar en otros canales o en otros medios". Y segundo, la de la jefatura: "En ese caso estábamos frente a un evento perfectamente conocido". Cuando habló con su amigo Bernardo De la Maza, de quien tiene una alta consideración profesional, para que asumiera el cargo de jefe de prensa, ambos estuvieron de acuerdo en que "en el plazo medio y largo no era conveniente para los intereses ni de TVN ni los de él, que abandonara definitivamente la cámara".

 

—Sí, estaba claro que Bernardo De la Maza iba a aparecer en pantalla, pero no que iba a desaparecer de la dirección.

—Estaba claro también que, a la larga, era imposible llevar la conducción diaria del Departamento de Prensa, conducir en cámara el noticiario y hacer el papel de comentarista que en algunas ediciones él hace. Esa carga de trabajo era imposible— afirma. Y luego se lanza a explicar que fue él quien, en una reunión con De la Maza, sugirió el nombre de Patricia Politzer para reemplazarlo.

 

—¿No hubo, entonces, injerencias ajenas al canal en el nombramiento de ella?

—Tengo muchas razones para estar agradecido del Presidente de la República y del Ministro Secretario General de Gobierno. Y dentro de ellas está el hecho de que jamás he tenido, no digo una presión: ni siquiera una insinuación indebida, en materia de asignaciones de los cargos. Pero estoy extraordinariamente contento de la decisión que tomamos respecto de él. Todos los nombres de los ejecutivos sustantivos de TVN han sido propuestos y decididos por mí, y el resto, por los propios ejecutivos. En el caso de los de primer nivel, he informado siempre previamente de mis decisiones al Ministro y al Presidente, porque no me parece lógico que se enteren por los diarios, pero jamás he tenido siquiera la obligación de un previo análisis de alternativa.

 

—Dice que no ha recibido presiones, ni siquiera sugerencias, para los nombramientos...

—Me refiero a las autoridades de gobierno, porque presiones en este canal se reciben todos los días, de toda la gente.

 

—¿Provenientes de dónde?

—La palabra presión es un poco fuerte, la voy a usar como sugerencia, pedido, pedido con fuerza, etcétera. Todos los medios de comunicación chilenos reciben presiones y la diferencia que se produce es respecto a la capacidad de resistir las presiones. Yo recibo presiones de todos los partidos políticos, de los parlamentarios, dirigentes empresariales, sindicales, estudiantiles, de los avisadores, de otros canales.

 

—¿Por la programación de prensa, fundamentalmente?

—Por todos los temas habidos y por haber. Naturalmente, las figuras políticas tienden a estar más interesadas en los programas informativos que en otros, pero se sorprendería de las cosas de las que se preocupan. Presiones para alterar las prioridades de desarrollo de la estación, por ejemplo. Eso ha existido toda la vida. Lo sustantivo, y de eso sí me preocupé oportunamente, es aclarar las reglas del juego con las personas que cuya presión, de existir, sería irresistible.

 

—Vale decir, el Presidente y sus ministros.

—En ese orden. Este tema fue conversado con ellos antes de que yo asumiera el cargo, en pleno acuerdo, sobre la base de un diagnóstico común sobre qué era TVN, qué debiera ser y qué le convenía al gobierno que fuera. El presidente Aylwin y el ministro Correa no solamente no me han presionado, sino que han sido el gran paraguas protector de todas las presiones; las han recibido ellos muchas veces y no las han transmitido; y me han provisto de la autoridad y el respaldo para poder resistir las que yo recibo. Lo importante es entender que vivimos en un mundo real, con un mercado político abierto y competitivo. No corresponde preguntarse cómo llegar a no tener presiones, sino cómo manejarse frente a la realidad concreta.

 

—Me imagino que el nivel de las sugerencias, por lo menos las provenientes de los parlamentarios y de los partidos, aumentó cuando se estaba discutiendo el proyecto en el Congreso. ¿Cómo se va a manejar si tratan de "pasarle la cuenta" por su aprobación a un determinado proyecto?

—No tengo ningún temor al respecto, porque pienso que tanto en el aporte de capital que se nos hizo en enero pasado como en lo que va a ser, espero, la aprobación de la ley de televisión, se dan dos situaciones copulativas. Primero, creemos que hay un interés, incluso en la más bastarda de las acepciones, coincidente con las distintas fuerzas políticas en alterar en un sentido concordante la situación lega de TVN. En segundo término, creo que la modificaciones son defendibles en sí mis mas, sin necesidad de transar otras cosas Y tercero, lo peor que puede suceder e que no se modifique el estatuto legal de TVN, lo que sería lamentable, no por su efectos sobre su actual política, sino por que nos parece que el pluralismo, lo intentos de aproximarnos lo más posible a una plena objetividad, no pueden ser una concesión graciosa del gobierno de turno de la existencia de un Presidente de convicciones sólidamente democráticas o de paso por esta oficina de uno u otro funcionario. Debe ser un derecho de la comunidad chilena, un derecho legalmente establecido y exigible. Desde ese punto de vista, sería lamentable la no existencia de ley, pero no hay nada en ella que yo necesite para sobrevivir, ni siquiera el aporte de capital, porque si de eso se tratara este canal habría tenido que cerrar hace muchos años. O sea, si me preguntan si hay formas de que un gobierno financie una Televisión Nacional con déficit, las hay. Es cosa de mirar cómo se hizo y hacerlo de nuevo.

 

"Informe Especial siempre va a ser una preocupación"

Tampoco teme Jorge Navarrete a lo que resuelva la Corte Suprema acerca de un reportaje de Informe Especial que motivó la decisión del Consejo Nacional de TV de aplicarle una multa, luego reemplazada en la Corte de Apelaciones por una amonestación. Aunque confiado en que el tribunal máximo apoye la postura del canal, sostiene que la resolución, en sí misma, no va a alterar la línea del programa. "Respecto de él", dice, "tenemos que estar constantemente atentos, pero no por problemas legales".

 

—¿Por qué razones, entonces?

—Se trata de un programa de características muy especiales (lo define como un programa de autor, no institucional). En su tradición está tocar temas bastante conflictivos, en el fondo y en la forma. Si ya era de punta, no puntudo, durante las limitaciones anteriores, ahora, con una mayor libertad de expresión y con una dirección de la empresa tal vez más tolerante hacia la libertad de trabajo de los periodistas, siempre, siempre, me va a representar preocupaciones.

 

—¿Preocupaciones que se refieren a qué? ¿Al lenguaje, al contenido de los temas? ¿Cuánto interviene usted en Informe Especial?

—En el del año pasado sólo tuve que ver en la etapa de edición y de puesta en el aire. Dado eso, mi intervención se limitó, normalmente, a ver el programa con anterioridad y, en los casos en que me pareció pertinente, discutir con el editor y con el periodista responsable la sugerencia que a mí me surgía. Hubo discusiones largas, interesantes, porque se juegan situaciones que no son blancas o negras, sino que tienen que ver con la compatibilización de valores importantes, que no necesariamente operan en la misma dirección: el interés del programa, el derecho del público a ser informado, el respeto a la normativa legal vigente, el interés general de la empresa. Esas conversaciones nos llevaron siempre a un consenso. No recuerdo oportunidades en que haya tenido que ejercer la autoridad del cargo, que en la forma que yo lo entiendo no podría referirse a los aspectos propiamente profesionales del tratamiento del tema, sino que más bien deriva de mi calidad de representante legal y responsable de lo que se transmite.

En muchos casos ese acuerdo fue fácil. "En otros", confiesa, "estaba en discrepancia el interés profesional del equipo con la visión que yo pudiera tener. En general, cuando se ha tratado de formas periodísticas de abordar el tema, yo he diferido o he dejado en segundo lugar mi opinión personal frente a la de los periodistas. Cuando se ha tratado de temas que involucran la responsabilidad legal de la empresa, normalmente ha sido al revés".

 

TVN no se va a transformar en una broadcaster"

En materia de producción, la política de TVN apunta a lo que su director llama “externalización" y que corresponde a una tendencia internacional. Consiste en diversificar las fuentes de producción de programas, no sólo por consideraciones de costos, sino porque se entiende que la estación tiene una responsabilidad particular en el incentivo de la industria audiovisual chilena.

Pero Jorge Navarrete se apura en resallar que el objetivo no es transformar TVN en una broadcaster. "Siempre va a mantener la producción, sea por razones de costo, porque tiene el mejor talento para hacerlo o porque las razones de control editorial predominan sobre otras variables. Aparte de esas consideraciones, se trata de quebrar esa especie de dato dado por sabido de que todo lo que no se importaba se producía en el canal".

Con la misma asertividad, desmiente que el proceso represente una amenaza para el personal de la estación: "La dotación de personal depende menos de un problema de carga bruta de trabajo, que de cambio en los modos de producción, porque una parte significativa no está asociada directamente a ella y porque todavía tenemos grados importantes de ineficacia en nuestro trabajo interno. Si yo tuviera que apostar, diría que 1 a planta de personal de TVN va a ser menos afectada por la política de externalización de programas que por lo que nosotros podamos hacer en términos de mejorar la eficiencia en la producción".

 

—Otra tendencia internacional es la creciente importancia que está adquiriendo la televisión privada. ¿Cómo va a enfrentarla TVN, considerando que, por ejemplo en Europa, la relación entre los canales públicos y los privados ha pasado, en la última década de 10-90 a 50-50?

—La situación de los países extranjeros es muy variable, entre otras cosas porque la calidad y el grado de legitimación social de la televisión pública y la privada son muy distintos de un país a otro. Está la experiencia italiana, que comenzó con la eclosión de miles de canales privados, y que hoy se reduce a la RAÍ y Berlusconi. Y punto.

 

—Sí, pero hasta hace unos años era la RAI y punto.

—Claro, pero en el caso chileno hay varios niveles. Como chileno, como persona a la que le gusta la televisión y come director de Televisión Nacional, no me parece en absoluto malo que haya televisión privada, aunque generalmente me he encontrado en desacuerdo en las motivaciones que tiene una buena parte de los defensores de este paso. No comparto en absoluto argumentos como que la pluralidad de emisores posibles en Chile nos va a llevar a un esquema tipo radio, en que vamos a garantizar el pluralismo informativo. Este es un problema muchísimo más complejo Pero, yendo a lo sustantivo, yo distinguiría dos tipos de situaciones que se nos van a dar. Por un lado están las entidades de televisión como nosotros, algunas universitarias y algunas privadas, cuya pretensión es ser empresas que den televisión general y transmitan en todo el territorio nacional. Yo creo que eso caracteriza hoy a la Corporación de Televisión de la Universidad Católica, a nosotros y, a lo menos en términos de proyecto, a Megavisión. Por otro lado, vamos a tener una cantidad discreta de canales que van a orientarse hacia tipos de públicos y de programas y/o a regiones específicas. En el corto plazo, yo preveo que van a poder subsistir dos y medio y, con suerte, tres canales del primer tipo. Esa es la primera respuesta a la hipótesis de que vamos a tener entidades tipo radio. Hemos tenido más interesados en concesiones que concesiones dadas. Y al mismo tiempo, vamos a tener más concesiones que canales de televisión que comiencen. Y muchas de las que comiencen, no van a perdurar. Esto no va a ser por ninguna restricción legislativa ni por maldad de los canales tradicionales, sino por las simples fuerzas del mercado.

 

—Ud. se ha basado en la posible subsistencia de sólo tres redes de televisión general para oponerse a la idea de privatizar Televisión Nacional y ha sostenido que en esas condiciones no se puede garantizar el pluralismo.

—La radio permite un modelo de pluralismo ínter medio y la televisión va a ser pluralista intra medio o no lo va a ser.

 

—Pero Ud. también ha reconocido que, a lo menos en cuanto a la estructura informativa, T VN es idéntica a Canal 13, a lo que se suma que estudios del ILET, por ejemplo, demuestran que las proporciones que ambas estaciones destinan a las distintas fuerzas políticas son prácticamente iguales. Pareciera, entonces, que esa semejanza destruye la hipótesis de que no es posible, so pretexto de la necesidad de pluralismo, privatizar TVN.

—No la destruye. Más bien, contradice aquella de que privatizar significaría un aumento del grado de pluralismo de la TV chilena. No hay que confundirse con el hecho comprobable de la semejanza respecto a los grados relativos de aparición en pantalla de los actores sociales. Eso, por sí solo, no dice que los canales sean objetivos. En los medios escritos tampoco hay tan grandes divergencias respecto de las noticias que se cubren. No esta ahí el problema.

 

—La similitud de las proporciones destinadas a las fuerzas políticas no son, entonces, un índice de objetividad.

—Es un índice de que la política de TVN ha sido modificada en materia informativa. Lo que nosotros estamos haciendo en nuestros noticiarios, desde un punto de vista cuantitativo, responde al patrón de demanda de información que están satisfaciendo otros canales. Pero yo no usaría ese argumento numérico como una prueba de objetividad, porque faltan en ese análisis las variables cualitativas del tratamiento de la información y lo que TVN u otros canales expresan a través del conjunto de su programación.

 

—Por lo tanto, el número de canales o de estaciones de televisión tampoco es una garantía de pluralismo.

—Así es. Sólo cuando se supera un cierto número de emisores, que es arbitra-no, pero muy superior al existente y al que va a existir, empieza a ser posible una política en la cual la preocupación por el pluralismo de un medio en particular sea menos importante porque está adecuadamente compensada por la capacidad del telespectador de optar. El argumento tiene dos partes. Primero, que dada la fuerzas de mercado la cantidad de canales va a ser siempre insuficiente para garantizar el pluralismo per se, por lo tanto, igual debemos preocuparnos por el pluralismo en el interior de los medios. Y segundo, no existe ninguna relación causal demostrable entre la forma de propiedad de un medio de comunicación y sus características pluralistas, salvo, en términos negativos, cuando se concibe la televisión pública como una televisión de gobierno.

Al desarrollar esta idea, dice que, incluso durante los períodos más restrictivos del régimen anterior, no existió una diferencia sustantiva entre la objetividad real de TVN y de otros medios de comunicación—que, en general, a su juicio, fueron "gubernamentales"—, aunque sí respecto a "la forma más o menos inteligente y profesional de adaptación a restricciones externas".

No son, a su parecer, el sistema de propiedad, ni necesariamente el número de canales las circunstancias que garantizan la objetividad y el pluralismo televisivos. "La gran respuesta a este problema", dice, "pasa por un conjunto de factores, entre los cuales son importantes la diversidad de propietarios y la legislación más adecuada posible, pero lo único que en última instancia va a ser decisivo es la creación de una cultura, de una forma de aproximarse al fenómeno televisivo, que haga impensable para cualquier canal de TV alejarse sustantivamente de lo que el público percibe como una conducta deseable".

Refiriéndose concretamente a TVN, cree que durante el último año ha avanzado hacia un modelo de televisión pública, aun sin cambio legal: "Nos va a ayudar una legislación al respecto, pero la única garantía es que tengamos en Chile una opinión pública que inflija tal castigo a TVN cuando se aparte de esa línea, que sea un costo impagable para la empresa y para el gobierno".

 

"En ningún caso concesiones indefinidas"

—Ud. siempre se ha manifestado partidario de que coexistan una televisión pública definida en esos términos, una privada y una universitaria. ¿Con qué régimen de concesiones cada una de ellas?

—Con reglas parejas del juego y en ningún caso con concesiones indefinidas.

 

—¿Para ninguno?

—Para ninguno

 

—¿Y concesiones de qué tiempo?

—Me parece razonable el período que estaba contemplado en el proyecto de ley original (diez años). Ese es el plazo que se tomó en consideración en los estudios de todos los proyectos de canales privados. O sea, a lo menos la conducta objetiva de los empresarios contradice que ese lapso sea excesivamente corto. Pero, dada la relativa arbitrariedad de todos los plazos, estoy por aquel que no siendo muy superior a ése. produzca el mayor consenso.

 

Artículo en formato PDF

auxi
auxi auxi Volver auxi Subir
auxi auxi auxi auxi auxi