auxi auxi Cuadernos de Información n° 8, 1993 auxi auxi
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El futuro del periodismo: más que un pronóstico, un sueño

«Trasladémosnos en el tiempo medio siglo hacia el futuro... Algunos vislumbran como apocalíptica la situación de los medios: todo el flujo de noticias controlado por el Estado Empresarial... Otros la imaginan utópica: todo el mundo en todos lados disfrutando de información inmediata, continua y barata. »

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Claude-Jean Bertrand

Miembro del Instituto Francés de Prensa, Universidad de París-2.

 

En sus inicios, el programa Saturday Night Live mostraba unas criaturas extraterrestres llamadas «Coneheads» (cabezas cónicas). Para tranquilizar a los norteamericanos suburbanos, aterrorizados con la apariencia de estos seres, los Coneheads decían «somos franceses».

Asimismo, si alguna de las ideas expresadas en las siguientes páginas les parecen triviales o extravagantes recuerden que «soy francés». En 1990, el PGB del país galo era superior al de la Unión Soviética; sin embargo, como todos saben -excepto los franceses-, esta información no debería tomarse en serio.

Para un optimista, un ideal no es una suerte de perfección abstracta sino, más bien, un futuro estado de cosas, posible y deseable. En nuestros días es más difícil que nunca hacer vaticinios, incluso para el futuro inmediato. Por ejemplo, ningún experto ni un astrólogo previeron la caída del Muro de Berlín. En el campo de los medios de información, hace ya 20 años que escucho acerca de la inminente producción masiva de grandes pantallas planas de televisión, que se colgarían en las paredes, y de los teléfonos con video. De modo que me parece razonable no predecir, sino exponer los adelantos que, como docto europeo, espero tengan lugar en el mundo de los medios de difusión (incluida la educación periodística, puesto que no es posible lograr los adelantos deseados sin que se capacite a los periodistas con ese objetivo).

Hasta cierto punto, ésta es una forma diplomática de referirme a lo que no me gusta de los medios de información de hoy. Pero no es el tipo de crítica pasada de moda de la prensa antigua; no voy a denunciar lo que hacen mal dichos medios por dos razones: primero, porque creo que lo que no hacen es mucho más grave que lo que hacen; y, segundo, porque no estamos frente a la simple reforma de una imperfección social; estamos más bien cercanos a una tragedia. Como los héroes de los antiguos dramas griegos, la sociedad humana moderna tiene un defecto fatal: sus medios de difusión son mediocres. En general, son mejores de lo que nunca fueron pero no lo suficientemente buenos aún. Su mejoramiento no es sólo deseable sino necesario, pues el destino de la humanidad depende de la alta calidad de sus medios de comunicación.

¿Por qué? Porque sólo la democracia puede asegurar la sobrevivencia de la civilización. Y no puede haber democracia sin ciudadanos bien informados. Y no puede haber ciudadanos bien informados sin una prensa libre. Y eficaz.

No existe mejor ejemplo que la ex Unión Soviética: vastas extensiones han sido desertificadas (como la región que rodea el Mar de Aral), o se contaminan periódicamente (como las zonas adyacentes a las plantas productoras de papel ), y miles de personas han muerto o morirán pronto innecesariamente, como consecuencia de lo que ocurrió después del accidente del Chernobyl. Esto y mucho más (desde los millones de personas masacradas por distintas razones entre 1917 y mediados de la década de los 80, hasta la desaparición de cientos de miles de preciados libros antiguos) no habría ocurrido si los medios de información soviéticos hubieran tenido la libertad y el deseo de informar y protestar.

Algunos occidentales creen que todo lo que se necesita es difundir la libertad política de la prensa en todas las naciones. Ciertamente, la libertad es necesaria, pero no suficiente. Es una condición; no el objetivo, como se podría pensar al oír la sugerencia de algunos norteamericanos de difundir la Primera Enmienda en todas las naciones . Y el objetivo no puede ser simplemente ganar dinero, aunque muchos propietarios de medios de comunicación occidentales así lo piensen. El objetivo es que dichos medios sean de utilidad para todos los ciudadanos. Constitucionalmente, BBC tiene menos libertad que la ABC, pero la primera ha prestado mayores servicios a los ciudadanos a lo largo de los años.

Sin duda, la liberación de los medios de comunicación de Europa oriental ha sido un gran y feliz acontecimiento; no obstante, en todo el occidente industrializado los medios de información comerciales han gozado de libertad política durante muchos años y, muy a menudo, su trabajo ha dejado bastante que desear. Tomemos algunos ejemplos recientes en Estados Unidos (aunque Japón y Europa-también tienen algunos excelentes): ¿qué hicieron los medios de difusión en la década de los 80 para cuestionar las políticas presidenciales que perjudicaban a la extensa clase media (y, de paso, los intereses de la nación a largo plazo)? ¿O para alertar al público sobre el escándalo de los Ahorros y Préstamos, o el hoyo en la capa de ozono?

Otro gran mito es que la misión principal de los medios noticiosos es encontrar y publicar «la verdad ». Miles de millones de acontecimientos absolutamente verdaderos quedan totalmente exentos de atención o importancia; como, por ejemplo, la muerte del viejo perro de mi vecino o el resultado de un partido de fútbol jugado a 3.000 kilómetros de distancia. Con justa razón este tipo de noticias no se publica. Pero existe un problema grave con lo que sise publica: las verdaderas noticias son despojadas de todo valor si el lector/oyente/televidente es incapaz de entenderlas. En otras palabras, la verdad, al igual que la libertad, no son suficientes.

Lo indispensable es que una gran proporción de medios noticiosos sea de calidad. Esta implica, principalmente, buen servicio. El buen servicio supone una preocupación por las diversas necesidades del público, antes de la producción. Y también supone una inquietud (después de la producción) por la evaluación del producto por parte del público. Es por esto que muchos observadores llaman al buen servicio «la responsabilidad social de los medios de información» , concepto que incluye la «ética» y la «responsabilidad» de estos medios.

En mi opinión, «control de calidad» es un término tácticamente preferible, por tres razones: involucra claramente no sólo a la gente que trabaja en los medios de información sino además a los propietarios de dichos medios; suena industrial, no moralizador; y, por último, la frase denota prestigio y beneficios; no restricción de libertad.

Ahora bien, para controlar la calidad se requiere: 1) una definición de calidad, y 2) los medios para verificar el producto y sugerir la corrección de sus defectos. Estos serán los dos temas que desarrollaré a continuación, lo que no debe considerarse como una demostración erudita o un ensayo filosófico, sino como una serie de observaciones hechas por un crítico y usuario experimentado de los medios de información.

 

Definición de calidad en los medios de información

La manera más fácil de definir la calidad en los medios de información es hacerlo en forma negativa, es decir, señalar los pecados que no deberían cometerse. Esto es lo que generalmente los códigos éticos y la mayoría de los cursos, columnas, libros y talleres sobre ética. No sólo es necesaria una definición positiva, sino que, además, la mayoría de las violaciones a la ética que comúnmente se denuncian son, en mi opinión, relativamente benignas, incluidas las inexactitudes, predisposiciones personales, invasión a la privacidad, calumnias e incluso corrupciones menores. Estos pecados, que involucran sólo al periodista y no a la empresa para la cual trabaja, son muy lamentables pero su impacto en el público es relativamente pequeño. Los problemas graves que enfrentan los medios de información se deben principalmente no a los periodistas, sino a los propietarios de dichos medios. Tomemos el caso más escandaloso de los últimos diez años, el de Janet Cooke, del diario Washington Post, quien ganó (y luego perdió) un premio Pulitzer. Su artículo trataba de un pequeño niño drogadicto que vivía en un ghetto, historia que ella había imaginado. En lo personal, no me escandalicé mayormente con su invención. Y no es porque apruebe las mentiras y los engaños, sino simplemente porque lo que ella transmitió con su artículo fue esencialmente la verdad. Efectivamente, existen drogadictos muy jóvenes en los ghettos estadounidenses. ¿Acaso su falso informe empeoró el nivel de vida en Estados Unidos?

Por otra parte, cada vez que voy a ese país no deja de sorprenderme el hecho de que los periódicos metropolitanos promedio destinen gran espacio a la publicidad y muy poco a las noticias internacionales . Durante la Guerra del Golfo realmente me escandalicé, no con la censura militar normal, sino con la cantidad de mentiras publicadas en todas partes (por ejemplo, sobre las fuerzas y fortificaciones iraquíes), con las fanfarronerías patrióticas y con la ausencia de antecedentes sobre El Islam, los países Árabes, el Medio oriente e Irak. No había ninguna razón valedera para cometer ninguno de estos tres errores y por el momento no he sabido de muchas disculpas al respecto.

En realidad, según mi punto de vista, muchas de las faltas cometidas por los medios de información (por ejemplo, el crudo recurso de apelar a los sentimientos, la sobre-dramatización o la simple ficción) son parte del aspecto de entretención de estos medios y deberían juzgarse con un criterio diferente: han sido comunes desde la invención de la imprenta. Además, a la gente le gusta y ejercen poca influencia porque los lectores y televidentes no son tontos.

Pero volvamos a la definición de la calidad y a la búsqueda de maneras de controlarla. El objetivo es servir bien al público y eso es algo que debe aprenderse. Sin embargo, muy a menudo la capacitación en control de calidad (o en ética en los medios de comunicación) es abordada en una modalidad práctica y caso por caso. En los seminarios sobre ética (y hablo por experiencia) se nos pedirá elegir entre publicar, en el periódico local, la foto de una niñita horriblemente quemada o la de una mujer que huye de una casa custodiada por la policía, decentemente cubierta con una toalla pero obviamente desnuda bajo la toalla.

Por el contrario, los profesores de ética deberían tener como primera tarea analizar claramente lo que habitualmente hacen los medios de información para atraer en forma fácil, segura y barata a los consumidores (como por ejemplo, usar principalmente historias locales o mezclas de sexo y violencia): lo que no hacen por cicatería, cobardía o inconsciencia de sus administradores; y, principalmente, lo que deberían hacer y porqué; en otras palabras, cuáles son las principales funciones de estos medios dentro de la sociedad, aparte de la de informar, educar y entretener, que son las únicas que comúnmente se conocen. En Francia me encanta citar algunas recomendaciones del código la APME, tan excéntricas como las siguientes:

«La prensa debería ser un crítico constructivo de todos los segmentos de la sociedad... Como editorial debería abogar por las reformas e innovaciones necesarias de interés público... Debería servir de foro para el intercambio de comentarios y críticas, especialmente cuando dichos comentarios se oponen a la posición de la editorial...»

Existen muchas otras funciones que los medios de información deberían asumir, pero ¿podrán hacerlo? Como todos saben, desde hace algunos años hemos estado viviendo una revolución en la comunicación humana. En las democracias industrializadas emergen nuevos medios de información, como la prensa por fax en Estados Unidos, el video-texto Minitel en Francia y, en todo el mundo, bancos de datos accesibles desde un computador personal o mediante antenas parabólicas satelitales. Pero lo que importa no es la vía, el canal, el medio; lo importante es el mensaje. Este no se puede predecir, sólo se puede desear.

 

Los medios del 2043

Probablemente de aquí a 10 ó 20 años no ocurrirán muchos cambios radicales, pero sí (espero) dentro de un lapso de 50 años. Trasladémosnos en el tiempo medio siglo hacia el futuro e imaginémosnos qué podría ocurrir más adelante. Algunos vislumbran como apocalíptica la situación futura de los medios de información: todo el flujo de noticias controlado por el Estado Empresarial, una asociación entre el Gran Sector Privado y el Gran Sector Fiscal. Otros la imaginan utópica: todo el mundo en todos lados disfrutando de información inmediata, continua y barata. ¿Cómo será en realidad? Soñemos...

¿Qué hacen bien los medios noticiosos de calidad hoy, en el año 2043, que no hacían antes, en el siglo XX? He identificado 12 adelantos importantes.

 

1. No hay una cantidad de noticias preestablecida

Lo que antiguamente resultaba obvio para los observadores refinados pero, por lo general, no era percibido por los consumidores es que, al tener algo de la industria anticuada, los medios de información tenían que entregar todos los días un producto de la misma magnitud, con más o menos la misma mezcla de contenidos, independientemente de lo que estuviera ocurriendo en el mundo. En consecuencia, debían «extender» o «comprimir» el volumen de noticias, pasar por alto algunas informaciones importantes o introducir noticias de relleno para amoldarse al espacio de tiempo designado. Inevitablemente, entonces, se proporcionaba una información distorsionada. En el 2043 esto ya no ocurre, por dos razones: la definición de noticia es distinta y su distribución es permanente.

Hoy existen pocos o prácticamente ningún periódico con el enfoque del siglo XIX. Los paquetes de temas producidos por los periodistas pueden ser adaptados en cualquier momento por los computadores para satisfacer las necesidades o deseos especiales o normales de cada subscriptor. Además, varían en tamaño según la disponibilidad de noticias y se entregan en distintos lugares a través de canales muy diversos.

En realidad, el periódico desapareció en el último cuarto del siglo XX, aunque nadie lo haya advertido en ese momento. Tome, por ejemplo, una edición de un periódico de comienzos de la década de 1990 y quítele:

• la publicidad, que si bien era información útil, podía ser y era entregada también en publicaciones semanales o a través de correspondencia irregular;

• las entretenciones;

• los avisos legales, que podían proporcionarse semanalmente;

• las historias o comentarios, que podían haberse publicado una semana o un mes antes o en la semana o mes siguientes;

• todo acerca de las noticias frescas ya informadas por radio o televisión...

¿Qué nos queda? ¿Qué información u opinión que pueda ayudar a alguien a llevar una vida más segura, feliz y útil? Los consumidores percibieron esto y dejaron de comprar, de leer el periódico todos los días.

Asimismo, en el 2043 existen pocos o prácticamente ningún noticiario pasado de moda que interrumpa los programas de entretención. Por un lado, el ciudadano a su disposición el tipo de servicio de transmisiones de noticias continuas que pasaron a ser comunes en la década de 1980, comenzando por la CNN. Por el otro, mediante un sistema de subscripción o de pago por lectura, el ciudadano tiene acceso a bancos de información auditivos o visuales, con los cuales puede disponer su propia mezcla de noticias o bien, información general o especializada sobre cualquier parte del mundo y acerca de todos los temas imaginables. Esto ya había sido llevado a cabo, aunque en menor escala, por el video texto Minitel en la década de 1980.

 

2. La entretención se distingue de la información

De una u otra forma, los medios de información en el 2043 hacen una diferencia más clara entre las noticias para la entretención y las importantes. Y periódicos como el británico The Sun o el alemán Bild Zeitung ya no entran en la categoría de periódicos de noticias (no hay que olvidar que el National Enquirer de Estados Unidos tampoco ha sido nunca merecedor de tal denominación). Ha sido bastante difícil lograr que los periodistas acepten una nueva definición plural de su función y admitan que los consumidores consideran muchas noticias como una mera entretención. Y me refiero no sólo a las primeras experiencias sexuales de un candidato presidencial o a algún divorcio en la familia real británica, sino también al resultado de algún campeonato deportivo, la erupción de un volcán lejano, un accidente aéreo, el asalto a un banco e incluso algunas guerras, siempre y cuando ocurran en un lugar bien alejado. Estoy convencido, por ejemplo, de que muchos franceses disfrutaron la Guerra del Golfo como si estuvieran presenciando una película espectacular y emocionante, producida por casi las mismas personas que realizan los éxitos de taquilla en Hollywood.

De ningún modo considero despreciables los medios de información enfocados hacia la entretención; ésta resulta evidentemente indispensable en la sociedad moderna y, en su mayoría, es proporcionada por los medios de difusión. De hecho, es una de sus funciones principales. Pero dentro de lo posible, en el 2043, la entretención no se confunde con la verdadera información . No se permite dejarla de lado o trivializarla. Un ejemplo notable de banalidad tuvo lugar en 1976, cuando todos los medios de comunicación centraron su atención en el capítulo, matizado de sexo, en que el futuro presidente Jimmy Carter presentaba su programa político en una notable entrevista de la revista Playboy. Ahora los periodistas se concentran en las noticias que puedan afectar la vida de un grupo social, de toda la sociedad o de la humanidad.

 

3. Se fijan límites para los pseudo-acontecimientos

Durante años ha estado al descubierto una debilidad de los medios de información anticuados: muchas de las informaciones difundidas en calidad de noticias han sido creadas por quienes se han beneficiado con ellas (lo que Daniel Boorstin ha denominado pseudo-eventos ): conferencias de prensa dadas por presidentes, festivales cinematográficos o marchas de protesta. Para la administración de los medios informativos, estos hechos han tenido la atracción adicional de que generalmente son anunciados con anterioridad. Ciertamente este tipo de noticias puede ser muy relevante pero, tal como sucede ahora, en el 2043, debe filtrarse y comentarse cuidadosamente; es decir, debe ponerse sobre aviso a los ciudadanos.

 

4. Pocas omisiones son producto de tendenciosidad sistemática

Un adelanto que tuvo un lento desarrollo se ha concretado hoy gracias a la presión ejercida por diversas minorías de la población, entre los que se incluye a los profesionales del medio. Los medios informativos de calidad han dejado de lado sus tradicionales prejuicios, tabúes y vacas sagradas, vale decir, los propietarios de estos medios, los avisadores, los jóvenes blancos que solían repletar las salas de redacción, la proporción más adinerada del público, o la mayoría de la población.

Volviendo a los viejos tiempos en Estados Unidos, rara vez se hacía mención a un sindicato o una huelga de manera positiva, y los escándalos del Departamento de Defensa tenían poca cobertura regular. Los franceses eran los grandes consumidores mundiales de bebidas alcohólicas, pero sus medios de información escasamente hacían referencia al verdadero costo del alcoholismo. Enfermeras, conductores de camiones, profesores, segundas generaciones de inmigrantes norafricanos e incluso policías franceses debían apoderarse de las calles para llamar la atención sobre los problemas que los aquejaban.

Todos los medios informativos occidentales pasaban por alto las enfermedades tropicales, cuyas víctimas son mucho más numerosas que las del SIDA pero que, no obstante, reciben muy poca ayuda en dinero e investigación. El Tercer Mundo les interesaba en la medida en que el Occidente estuviera involucrado de una u otra forma; por ejemplo, la brutalidad de la segregación racial de los negros en Sudáfrica recibía intensa cobertura, pero casi no se cubrió una matanza ocurrida en la década de 1970 en Burundi, donde el grupo étnico gobernante, los Tutsis (14%), literalmente diezmó al resto (85%), dejando alrededor de 300.000 muertos, incluidos muchos Hutus instruidos.

 

5. La definición de las noticias es diferente

En el año 2043, los medios de información se encargan no sólo de las «noticias», que anteriormente correspondían, por lo general, a un grupo de pequeños acontecimientos sin importancia, sino que además manejan información. Entre los diversos cambios, tenemos los que siguen a continuación.

Se da gran énfasis a los hechos positivos. Era un mito lamentable pensar que las buenas noticias no eran noticias. ¿Acaso el fin de la Segunda Guerra Mundial, el descubrimiento de la penicilina, la llegada del Hombre a la Luna o el colapso del comunismo no son algunas de las noticias más grandiosas de la segunda mitad del siglo? A menudo daba la impresión de que los periodistas eran adictos a los desastres, que se embriagaban con los accidentes, fracasos, asesinatos, escándalos, tornados, etc.

Las noticias ya no coinciden sólo con las informaciones que aprecia la mayoría, la minoría adinerada o la que está en el poder. Las noticias de calidad se componen de todo aquello que cada grupo importante de la población considera relevante o necesario para su bienestar, no sólo las noticias políticas del gobierno nacional o local. A este respecto, fue evidente el fracaso de los medios informativos estadounidenses tradicionales, al entregar poca o ninguna información respecto de la comunidad negra. En el 2043, los paquetes de información hechos a la medida permiten servir a todas las minorías y, por su parte, pero los medios de información de interés general se encargan de las informaciones más generales.

Actualmente, los principales medios de difusión entregan abundante información sobre el mundo entero, y la forma en que cada individuo, cada grupo y cada nación se insertan en él. Además, interesa saber cómo se llegó a esta situación actual. Se podría decir que es como enseñar historia y geografía. Las personas de mayor edad recordarán que en 1991, en Francia. salió a la circulación un nuevo periódico que tuvo mucho éxito entre los grupos cultos: el Courrier International, que seleccionaba y traducía artículos de los diarios Asahi Shimbum de Tokio, Nezavisimaya Gazeta de Moscú, Haaretz de Israel, Frankfurter Algemeine Zeitung de Frankfurt, El País de Madrid, el Times of India, etc. Estos artículos proporcionaban al lector francés una visión foránea actual, tanto de los asuntos internos como de los extranjeros . En la misma época, el canal de televisión público FR3 tenía un programa matinal, llamado Continentales, que presentaba noticias que habían sido transmitidas el día anterior en algún otro país del mundo; asimismo, todas las mañanas el Canal Plus (canal por cable) entregaba, con subtítulos, las noticias que la CBS había transmitido en la tarde.

Ahora, en el 2043, todos los medios de información de los países desarrollados generalmente publican o divulgan su material y sacan ideas o técnicas del extranjero, incluso los de Estados Unidos. Otros cambios en la definición de noticia merecen un análisis especial.

 

6. Los medios de información buscan la realidad bajo las apariencias

Y tienen dos maneras de hacerlo. En primer lugar, los medios de información del 2043 con mucha mayor frecuencia rastrean bajo las apariencias hasta encontrar la realidad, en vez de acoger la versión oficial de inmediato. Consideremos un ejemplo sorprendente del siglo XX: en una oportunidad, una línea aérea sudcoreana se metió en líos con los soviéticos (muchos años antes otro avión había sido derribado en la URSS). El avión había perdido su rumbo en el Polo Norte y, en vez de volar con dirección sur hacia Estados Unidos, se dirigió hacia la Unión Soviética. Fue detectado desde una base militar, fe dispararon y quedó parcialmente inhabilitado por los proyectiles soviéticos. Pero siguió volando durante varios cientos de millas dentro de dicho país y, finalmente, aterrizó sobre la superficie congelada de un lago. Varias horas después, los pasajeros y la tripulación fueron socorridos por la policía y pudieron reanudar su viaje.

¿Fue éste un incidente internacional trivial? Por supuesto que no; el hecho demostró que la Unión Soviética no era la formidable fortaleza militar que aparentaba ser (años antes, un estudiante alemán había aterrizado con su avión en la Plaza Roja). Me imagino que debe haber sido muy incómodo para todos los que habían invertido intereses en la Guerra Fría; recordemos que era la época en que, al menos una vez al año, la revista US News & World Report publicaba un extenso artículo sobre las fuerzas armadas soviéticas. Si no, ¿cómo se explica que se haya tomado a la ligera el incidente sudcoreano y pasado por alto desde entonces?

Existe otra forma más importante con la que los medios de información buscan y exponen la realidad oculta bajo los hechos : se esfuerzan en descubrir fenómenos relevantes pero, hasta ahí, invisibles. En el 2043 investigan más allá de lo conocido por el público, bajo la superficie, en busca de tendencias y cambios profundos antes de que salgan a la luz, a menudo en forma de grandes problemas y, a veces, como desastres. Analicemos algunos ejemplos que no fueron detectados en el pasado siglo XX: ¿qué medio de difusión investigó los ghettos suburbanos franceses, repletos de inmigrantes africanos y norafricanos, en la década de 1970 y previo los delitos y disturbios que generarían, además del consiguiente incremento de la derecha fascista racista? ¿Cuántos periódicos o revistas predijeron, en la década de 1980, el total colapso económico y político de la Unión Soviética?

Es más, debido a que hoy los medios de información se preocupan tanto de los procesos como de los acontecimientos, ya no se deshacen de un tema sin antes llamar insistentemente la atención del público durante días o semanas. Lo mantienen informado acerca de todos los pormenores.

 

7. Las noticias son comprensibles

En el siglo XX, la gente sin formación o aquella que tenía un trabajo que no le exigía mantenerse informado encontraba aburridos los medios informativos, especialmente los escritos. Esto se debía en gran medida a que le eran incomprensibles, debido, entre otras cosas, al hecho de que hubieran palabras o conceptos que no manejaban. Frecuentemente, la mayoría de los ciudadanos, aunque estuvieran interesados por la actualidad noticiosa que les entregaban los periódicos o la televisión, no podían comprender qué generaba un determinado hecho, dentro de qué contexto ocurría y qué consecuencias podía tener. Una de las causas era la inadecuada preparación de los periodistas, la costumbre de dirigirse a una élite y suponer un alto nivel de sofisticación.

Se encontró una doble solución a este problema, en parte gracias a la tecnología: por un lado, la información básica se hizo más comprensible para el público (algo que ciertos periódicos norteamericanos trataron de hacer a comienzos de la década de los 90); y, por el otro, los medios de información interrelacionados hicieron posible que cualquiera que deseara obtener más información, antecedentes, análisis y comentarios sobre una noticia determinada, tuviera acceso rápido y expedito a ella.

 

8. Las noticias importantes se hacen atractivas

En el 2043 los medios de información no sólo hacen comprensibles las noticias significativas, sino también interesantes para todos. De este modo, no se limitan a entregar lo que atrae a las personas en forma natural, ni se dirigen solamente a una minoría sofisticada. Los medios de comunicación han comprendido que, para que la sociedad marche adecuadamente, todos sus miembros deben recibir una visión amplia y comprensible del mundo, sientan o no una inclinación natural a ello. Y si no la sienten, debe estimularse su interés, ojalá recalcando el posible efecto que podría tener en sus vidas. Pero esto no es fácil ya que, para lograrlo, a menudo los medios de información emplean el recurso de la humorada fácil, pero desastrosa. Por lo tanto, hacer que una información importante se vuelva atractiva exige esfuerzo y talento.

El periódico londinense de clase baja Daily Mirror lo logró, en la década de 1960. con su llamado Mirrorscope (algo así como «Espejoscopio»), hasta que un potentado australiano se hizo cargo de la administración del diario y llevó a la prensa popular británica al punto más bajo de su historia, con erotismo, chismes difamatorios, crímenes, deportes y jingoísmo; es decir, con entretención.

 

9. Se hace ver que las noticias interesantes también son importantes

Los medios informativos del año 2043 se esfuerzan por demostrar que las noticias que parecen sólo interesantes pueden también ser importantes para la sociedad. Lo que se requiere no es tanto experiencia y tiempo, sino más bien una nueva visión del periodismo. Por ejemplo, un hombre que ha matado a balazos a su esposa y a sus seis hijos podría proporcionar una linda y sangrienta historia policial. Pero, ¿cuál fue la causa? ¿Alcoholismo, falta de supervisión psiquiátrica, desempleo, acceso fácil a las armas? Algunas de las mejores revistas noticiosas iniciaron esta tendencia hace muchas décadas.

 

10. Los medios de información transmiten conocimientos

Los medios de información actuales (y aún hablo del 2043) transmiten y publican más que nunca los descubrimientos, preocupaciones y pensamientos de científicos y otros expertos. E1 rumbo que antaño seguían las noticias de esta índole, pasando de una revista especializada al periódico local, era terriblemente lento y poco confiable. Además, los temas de las revistas noticiosas y de los documentales de televisión durante años fueron demasiado limitados. Hoy día, los periódicos que quedan adquieren artículos de publicación simultánea acerca de la investigación y desarrollo de una o más áreas de la ciencia y tecnología, y los incluyen diariamente en una columna o página.

De esta forma, los medios de difusión actúan no sólo como transmisores de mensajes, sino también como exploradores y precursores. Todos hemos tenido la experiencia de encontrar revistas desconocidas que traen historias fascinantes, serias o superficiales, al ir de visita a la casa de algún conocido por primera vez o en la sala de espera del doctor. Diversificar y despertar la curiosidad es casi tan importante como satisfacerla. En otras palabras, hoy existen cada vez menos diferencias entre los periodistas y los profesores, ya que ambos contribuyen a la indispensable tarea de educar continuamente a la población.

 

11. Los medios de información estimulan el debate

Actualmente los medios de información consideran que les corresponde a ellos estimular la participación de la gente en la vida social, fomentar la reflexión y la imaginación de cada ciudadano respecto de su entorno, así como también el debate sobre asuntos públicos. De este modo, los medios de información sirven al interés de la nación y de la humanidad a largo plazo.

Antiguamente, los medios de información solían doblegarse ante la mayoría o ante los grupos de presión, como la NRA o los campeones de la «rectitud política» en Estados Unidos, el cabildeo de los agricultores en Francia o la Iglesia Católica en Italia. Y generalmente le tenían miedo a las ideas nuevas, poco convencionales y extremistas. En el 2043 se fomenta el análisis de temas controvertidos, haciendo participar a grupos minoritarios de todo tipo e, incluso, a los que la mayoría detesta.

Ésta es la continuación de lo que mucho tiempo atrás inició el diario USA Today, cuando comenzó a publicar opiniones con todos sus pro y sus contras; o de lo que hizo desde un principio la televisión francesa con sus entrevistas a políticos, cuyas tendencias iban desde la extrema izquierda a la extrema derecha, en un horario de audición casi máxima.

 

12. Los medios de información se esfuerzan por lograr reformas

Por último, permítanme referirme nuevamente a la recomendación del código APME, que cité en un comienzo. Hace muchos años, en 1991, el Philadelphia Inquirer publicó un extraordinario análisis , en nueve números seguidos, acerca de las terribles consecuencias de las políticas aplicadas por el gobierno de Estados Unidos en la década de 1980. Al observador europeo le debió haber parecido increíble que los medios informativos norteamericanos, conocidos por su agresividad, hubieran sido amansados por una manipulación sin precedentes, mientras el gobierno de Ronald Reagan emitía extraños mensajes y decisiones.

En el 2043, los medios de información norteamericanos de calidad no dejarían de investigar el robo a los fondos de pensiones, llevado a cabo por los piratas corporativos; lucharían tenazmente por proteger la salud del país, por el control de las armas, por una televisión apta para niños, por la ayuda federal a las artes , etc.

Pero, evidentemente, estos problemas ya dejaron de aquejarnos.

 

Sistemas de control de medios en el Siglo XXI

El nivel de transformaciones y mejoramientos en la calidad de los medios informativos que acabo de exponer puede parecer increíble; no obstante, hay que tener en cuenta que hoy la historia avanza . más rápidamente que antes del siglo XX. Los grandes cambios ocurren dentro de períodos relativamente cortos, como es el caso de casi todos los medios de comunicación masiva (salvo la televisión) que nacieron en un lapso inferior a los 50 años, entre de 1880 y 1920; o mejor aún, el pacífico colapso del comunismo y del imperio soviético, que ocurrió entre 1989 y 1991.

¿Cómo llegaron a cambiar tanto los medios de información?

Al llegar el año 2043, gran cantidad de fuerzas habían estado en conflicto durante casi 80 años, por lo que la evolución fue el resultado de un proceso natural que se había iniciado a comienzos de la década de 1990. Permítanme recordarles tres de dichas fuerzas:

1. Primero, desde la salvaje década de 1980, comenzaron a aparecer nuevas reglamentaciones que afectaban a los medios de información. Sin duda, la supresión de las restricciones a estos medios, entre las décadas de 1970 y 1980, tuvo un excelente efecto en Europa: la eliminación del monopolio estatal y del control gubernamental sobre las noticias han ayudado mucho, tanto a la democracia como al desarrollo de los medios de difusión electrónicos. Pero la indiscriminada falta de reglamentación en algunos países, en vez de mejorar la calidad de los medios de información, la disminuyó. Se hacían necesarias nuevas normas para asegurar la adecuada atención de todos los sectores de la población y evitar que fueran explotados para el provecho de algunos.

Me gustaría recalcar que, a mi modo de ver, no es un síntoma de fascismo (rojo o negro) pensar que los humanos somos criaturas imperfectas; que la libertad sin límites transforma a la sociedad en una selva; que la actividad de un individuo debe ser regulada por leyes y costumbres y por la presión de los demás individuos, como los padres o amigos. Aun en el siglo XX, todos convenían en la necesidad de dar libertad a los medios de difusión o de crear leyes que limitaran la concentración de propiedad. La mayoría de los europeos concordaban en que debía existir un derecho legal de réplica para los ciudadanos, al igual que subvenciones públicas a fin de combatir la tendencia humana a monopolizar algunas áreas de los medios de información. Al revés de los norteamericanos, le temían más al Gran Sector Privado que al Gran Sector Fiscal. Hacia el 2043, no sólo todos los norteamericanos conocían la Primera Enmienda (que alrededor de 1980 sólo conocía uno de cada cuatro) sino que ya hace mucho se habían dado cuenta de que la verdadera libertad supone normas.

2. El segundo factor correspondía al lento proceso de educar y motivar al público. La gente comprendía que un buen servicio de información era fundamental; dicho de otro modo, que los medios de difusión debían cumplir con todas sus diversas funciones y que no todos, por ejemplo, debían dedicarse a publicar avisos. El público se daba cuenta de que los medios de información tradicionales no eran satisfactorios y, especialmente, que el concepto tradicional de noticia no lo era. Y que ellos, como usuarios, debían y podían hacer algo al respecto.

3. Un tercer factor fue la gran conciencia y organización de la gente del medio noticioso. En la década de 1980, los periodistas norteamericanos comenzaron a interesarse mucho por la ética y, al parecer, después de la Guerra del Golfo en 1991, sus colegas franceses y europeos también desarrollaron una repentina preocupación por la ética profesional.

En aquellos días, se había hecho popular hablar de ética pero era un tema tabú pensar en tomar medidas. Durante muchos años la gente del medio hizo caso omiso o se defendió de todos los «sistemas de control de los medios de información», alegando que amenazaban contra la libertad de prensa. Sin embargo, de un tiempo a esta parte han empezado a entender que dichos sistemas proporcionan las herramientas necesarias para combatir la desenfrenada comercialización; que dichos sistemas satisfacen al público al darles voz y voto en los asuntos y al tener acceso a los medios de información; y que, en consecuencia, aumentan la influencia social y el prestigio de la profesión. Asimismo, la gente del medio comprendió que, como resultado de estos tres adelantos, los métodos de control de calidad son una herramienta excelente, y tal vez la más fundamental, para proteger la libertad de los medios de información y, por ende, la democracia y la humanidad.

 

Sistema de control de calidad, ¿cuáles?

Hacia el año 2043, los casi 20 métodos de control de calidad (antes llamados «sistemas de control de medios informativos») han evolucionado lenta, casualmente, hasta formar una amplia y flexible red informal , producto de la iniciativa de profesionales del medio y de algunos ciudadanos instruidos. Los sistemas se pueden clasificar dentro de tres categorías, según su propósito manifiesto: la crítica, la supervisión y el acceso del público, aunque la mayoría sirve más de un propósito.

En los países anglosajones, algunos sistemas (no muy numerosos) ya eran conocidos a fines de la década de 1960. Muchos empezaron a aplicarse en la industria de los medios de información y algunos también se relacionaban con el público:

• códigos de ética que la gente del medio informativo establece por consenso; críticas internas y las «comisiones de evaluación del contenido», como las empleadas desde la década de 1920 por los diarios japoneses, a fin de inspeccionar diariamente los

• contenidos y cerciorarse de que el código ético sea respetado;

• periodistas del medio que no se conforman sólo con entregar buenas noticias (como la mayoría en Francia), sino que vigilan con ojo crítico a toda la industria de la información;

• cuerpos de coordinación discretos, establecidos entre los medios de información y alguna profesión con la que suelan discrepar (como comités para la libertad de prensa o para juicios imparciales );

• protectores de medios de información, vinculados con algún periódico determinado o con alguna red o canal de radiodifusión;

• consejos de prensa locales: puntos de encuentro para profesionales del medio y la comunidad;

• consejos de prensa regionales y nacionales: tribunales de arbitraje informales, establecidos por los medios de difusión para los ciudadanos que tuvieran alguna queja en contra de alguna publicación o noticiario.

En la última década del siglo XX, se conocían algunos sistemas de control para los medios informativos, pero generalmente no tenían relación alguna con la primera categoría de consejos o mediadores u otros similares. Unos pocos incluían decisiones adoptadas por la industria de los medios de comunicación:

• secciones de aclaración de erratas visibles;

• cartas al editor y foros abiertos;

• encuestas regulares de opinión, paneles de lectores, etc.;

• presentación sistemática de un tema con sus pro y sus contras;

• capacitación de profesionales que ejercen (talleres de trabajo de un día, seminarios de una semana y becas sabáticas);

• libros de profesionales y revistas especializados en crítica a los medios de comunicación, tales como el Washington JR o el St.Louis JR.

Otros sistemas no pertenecían al ámbito informativo:

• investigaciones sin fines de lucro, llevadas a cabo por académicos, grupos de investigación, fundaciones u organismos gubernamentales, acerca de prejuicios, percepción del público, contenidos y, principalmente, ausencia de contenidos (por ejemplo, las omisiones que son EL pecado de los medios de información y son tan difíciles de detectar y comprobar);

• asociaciones de consumidores o de seguidores de los medios de información, activos en Estados Unidos desde la década de 1960 y que florecieron en Francia luego de que parte de la industria de la televisión se privatizara a mediados de la década de 1980; • y el último en orden pero no en importancia, la enseñanza del periodismo a nivel universitario.

Finalmente tenemos algunos sistemas de control de calidad tan poco usados hacia fines del siglo XX que eran casi desconocidos y que, por ende, escasamente se mencionaban a ambos lados del Atlántico:

• cuestionarios sobre exactitud y rectitud, empleados por unos pocos diarios pequeños en Estados Unidos;

• la «société de rédacteurs», asociación de periodistas que trabajan en algún periódico o canal noticioso y que a menudo tienen participación en el capital de la empresa (aunque no la totalidad de ellos ) y, por lo tanto, su opinión es considerada al establecer las políticas editoriales. La primera sociedad de redactores que llamó la atención fue la de Le Monde en Francia, en 1951;

• todavía menos común es la «société de lecteurs», asociación de lectores que han comprado acciones en algún medio de comunicación y desean tener algo de voz en el establecimiento de las políticas generales de la empresa.

 

Conclusión

Como lo señalé anteriormente, esperemos que hacia el año 2043, se haya desarrollado en todos los países democráticos -y sin ningún tipo de intervención gubernamental, sino debido a que sus protagonistas así lo han querido- una vasta y libre red de sistemas de control de calidad que supervisarán, analizarán, evaluarán, criticarán y aconsejarán a los medios de información, y asistirán al periodista en su labor. Si esto llegara a ocurrir, creo que, en los puntos fundamentales de dicha red, se encontraría alguna academia o universidad. ¿Por qué?

Tengo varias razones para afirmarlo. Las universidades son una especie de tierra de nadie: son más independientes política y económicamente que ninguna otra institución importante. Poseen expertos en el área de la comunicación (historiadores, sociólogos, cientistas políticos, especialistas en semántica), entre cuyas funciones se halla la investigación, principalmente a largo plazo, los cuales a menudo son ayudados por grandes grupos de estudiantes.

Sus escuelas de comunicación, sin excepción, ofrecen los mejores medios para ayudar a mejorar el periodismo: pueden enseñarles a sus periodistas cómo lograr el éxito con las 12 operaciones descritas. También pueden entregarles educación ética—esencial para la profesión— simplemente porque la pasión por el servicio público no llega en forma natural; debe ser sembrada y alimentada. Y se debe enseñar y acostumbrar a los profesionales jóvenes a considerar los sistemas de control de calidad como parte de su entorno. En la década de 1990 pocos profesionales aceptaban críticas, al menos en Europa, especialmente las que venían de fuera del medio. En respaldo a James Carey diría que, si las Escuelas de Periodismo no asumen estas tareas éticas, están de más. Porque para aprender las aptitudes básicas del periodismo basta con la experiencia que da el trabajo, la cual, de hecho, es mucho más barata.

Las escuelas de periodismo en Estados Unidos han sido las primeras en reunir (con mucho esfuerzo) los dos tipos de expertos en comunicación: profesionales experimentados del medio y académicos capacitados, que actualmente a menudo se encuentran en una sola persona. Europa, por su parte, se ha demorado en seguir el ejemplo.

Por otro lado, creo también que los norteamericanos tienen mucho que aprender de los europeos y japoneses. Doy como ejemplo el hecho de que los europeos hayan conservado los medios de información como un servicio público y no como máquinas de hacer dinero y de que, tanto en Europa como en Japón, se aferren a una división equitativa de la audiencia entre noticiarios televisivos públicos y comerciales.

Las naciones europeas siguen tardíamente los pasos de las 13 colonias norteamericanas. Pero por otro lado, como recientemente lo señaló Jacques Attali, Estados Unidos es, después de todo, el país más grande de Europa y no dudaría en afirmar que lo seguirá siendo.

Mucho se ha escrito de la influencia norteamericana en Europa, pero no lo suficiente de la influencia europea en Estados Unidos. El último deseo de mi lista es que se incremente cada vez más el intercambio entre Europa y Estados Unidos, tanto entre sectores académicos como entre medios de información. Esto ciertamente contribuirá a mejorar el periodismo en el futuro.

 

Notas

Véase GEORGUI VATXHNADZE, Les médias sous Gorbachev, La Garenne-Colombes, Editions de l’espace européen, 1991.

Al leer la Enmienda, no puedo sino ver la total (y por tanto inaplicable) prohibición de coartar la libertad de expresión y de prensa, comprendida en la legislación federal. El Congreso (comprensiblemente) ha violado la norma, por ejemplo, mediante el Decreto sobre comunicación de 1934. ¿A qué país le agradaría tener tan absurda ley constitucional'?

Mucho de lo que aquí se expone concuerda con las conclusiones del informe de 1947 de la Comisión para la Liberad de Prensa, también conocida como Comisión Hutchins. Las primeras reacciones de los medios de información fueron de silencio o indignación. Los medios de difusión tardaron 20 años en empezar a reconocerlo.

Lo más común eran noticias relacionadas con los Estados Unidos. En diciembre de 1989, la CNN dedicó una amplia cobertura a la huelga norteamericana en Panamá que, comparativamente, era menos importante que los hechos sobre la división de aguas en Rumania.

En la década de 1960, oí de un sindicato laboral israelí, que inteligentemente «doraba la píldora» en sus publicaciones llenando la primera y dos últimas páginas con historias humanas interesantes.

DANIEL J. BOORSTIN, The Image: A Guide to Pseudo-Erents in America, Nueva York, Atheneum, 1961, edición económica con ese subtítulo, 1971.

Es interesante notar que, en 1992, 24 periódicos de casi la misma cantidad de países entregaron el Proyecto Mundial para los Medios de Comunicación (World Media Project), con el propósito de publicar un informe sobre temas mundiales dos veces al año.

Éste fue uno de los objetivos principales de las técnicas reunidas por PHILIP MEYER bajo el nombre de «periodismo de precisión», en la década de 1970; proponía, por ejemplo, el empleo del computador para el análisis de investigaciones científicas o archivos.

Sección de dos páginas que, en forma muy atractiva y clara, presentaba temas serios como, por ejemplo, el presupuesto nacional, presentación muy particular por la que recibió extraordinarias felicitaciones del Times londinense.

Algunas cifras de divulgación mostraron que, en la década de 1990, los franceses e italianos leían más revistas que periódicos. Un estudio realizado por Editor & Publisher (8 de febrero de 1992) reveló que sólo 1 de 3 norteamericanos preferían los periódicos a las revistas.

DONALD L. BARLETT & JAMES B. STEELE, «America: What Went Wrong?», en The Philadelphia Inquirer, 20-28 de octubre, 1991.

¿Cuántos norteamericanos se enteraron de que, en 1992, el presupuesto que su gobierno destinó al arte correspondió a la tercera parte del costo de una bombardero Stealh y que fue tres veces inferior al monto que Francia asignó solamente a la música, la danza y el teatro (país que tiene una población cinco veces menor)?

De acuerdo con una encuesta Gallup realizada en diciembre de 1979 para la asamblea de la Primera Enmienda de 1980. La cifra correspondía a 6 de entre 10 graduados universitarios. Véase Claude-Jean Bertrand, That Bizarre First Amendment, Escuela Newhouse de Comunicación Pública, Universidad de Syracuse, 1985.

Quizá sea necesario subrayar, para los lectores norteamericanos del siglo XX, que éste no es un estado burocrático destinado a reprimir la libertad de prensa.

A comienzos de la década de 1970 en Francia, sindicatos de gente de comunicación, policías y magistrados formaron un comité de prensa, policía y justicia, con el propósito de evitar conflictos innecesarios.

Esta sociedad posee el 62% de las acciones del periódico Libération. Pero ninguna de los dos grandes canales de televisión, que reúnen al 85% de los periodistas: FR1 y Antenne 2. Sin embargo, no es un sindicato, dado que sólo se involucra en problemas éticos.

A menudo compran acciones con ocasión del lanzamiento de una publicación o el aumento del capital del medio de información. En la década de 1980, la revista L’événement du jeudi obtuvo de esta forma gran parte de su inversión inicial, y el diario Le Monde acudió directamente a sus lectores cuando necesitó dinero para modernizarse.

 

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