Juan Domingo Marinello
Periodista y profesor de el área de fotografía de la Escuela de Periodismo de la Universidad Católica. [jmarinel@puc.cl]
Para los que nos movemos en el lenguaje de la imagen, y muy en especial en el de la fotografía, el advenimiento de Internet ha constituido una sorprendente y renovada plataforma medial. La más que centenaria fotografía aparece rejuvenecida y encuentra un sólido lugar, por sí misma y como eslabones de comunicación, en esta aventura editorial de fin de siglo que es el Web.
Relevante nos parece el hecho de que los inicios de la explosión de Internet correspondan, significativamente, a la posibilidad de observar imágenes (y no sólo texto) mediante softwares como el Mosaic… Recordemos que las primeras manifestaciones en esta nueva fase de Internet fueron, casi invariablemente, la publicación de fotografías, en muchos casos, personales e ingenuas. No puedo dejar de asociar lo anterior con la multiplicación geométrica de los medios impresos, cuando, a fines del siglo pasado, el documento fotográfico pudo imprimirse en medios tonos, en rotativas masivas.
Varios hechos acontecidos aisladamente en el Web, sin aparente conexión, nos permiten un interesante ejercicio deductivo, y por qué no, demostrativo de la importancia y necesidad de profundizar y ahondar, académicamente, en el lenguaje de la imagen, de cara a estos nuevos medios.
Los hechos
1. Atlanta 96, quedará en la historia por ser el primer acontecimiento internacional extensamente cubierto por las potencialidades de Internet. El recién estrenado lector-usuario interactivo, tuvo ante sí una serie de opciones, desde el sofisticado debut de Bamba, un software multimedi o de IBM, que incluye capacidades de sonido y video, hasta páginas de fotografía tradicional.
A la audiencia se le pedía, en una sutil encuesta, una «recomendación» de las páginas que le parecían más interesantes. La página medial más destacada fue la del «Álbum Fotográfico», una cobertura fotográfica del evento por parte de AFP y All Sport, superando por mucho las expresiones de multimedia en video y sonido y otras formas de información.
2. En otro relevante acontecimiento, el 10 de octubre de 1995, el Media Lab, del MIT, celebrando su décimo aniversario, convocó a fotógrafos de todo el mundo, a una creativa actividad: «Un día en la vida del ciberespacio» (o instantáneas para un mundo digital). Los fotógrafos de todo el mundo, que respondieron entusiastamente, confeccionaron un retrato global, e histórico, de la vida humana en el inicio de la «era digital» .
Los resultados se han publicado ya en el Web, con sorprendentes visualizaciones y lecturas procesadas editorialmente.
La suma de los bits, transformados en fotografías, fue (y es) parte de un acontecimiento propiamente internetiano (esto es un acontecimiento global, público y comunitario). Un lienzo que fue pintado por todos y accedido por todos. Mas allá de la originalidad de este desarrollo del MIT, el protagonista relevante fue el lenguaje fotográfico.
3. En un tono menor, como experiencia personal, nos sorprendió que las páginas de documentos fotográficos, en la publicación Internet de nuestra Escuela de Periodismo fuesen, durante el segundo semestre de 1995, no sólo muy demandadas por los usuarios, sino que dieran origen a numerosos y gratos contactos vía e-mail.
4. En el ámbito empresarial, George Fisher, presidente de Kodak (y ex-presidente de Motorola) realizó un giro sorprendente en la estrategia de negocios de la compañía. La última década Kodak se había orientado a la diversificación de su gama de productos, invirtiendo fuertemente en el campo farmacéutico, del video, e incluso de la construcción. Fisher ordenó a su compañía, desprenderse de todas sus subsidiarias que no tuvieran que ver, exclusivamente, con el área de fotografía. Una de las compañías más grandes de EstadosUnidos ratificó así su confianza en la permanencia y próspero futuro del medio fotográfico.
Si bien la batalla entre las tecnologías digitales y analógicas ha estallado con vigor en varios frentes, por fin se ha entendido que el mensaje fotográfico está por sobre su soporte técnico. Se ha comprendido que el documento fotográfico, en sí, tiene una lectura original y única que ha permanecido y permanecerá en la era digital.
Pero la más sorprendente y significativa actividad en torno a la fotografía, como lenguaje, lo constituye el silencioso desarrollo de Corbis, una empresa subsidiaria del conglomerado que lidera Bill Gates y que revela una sorprendente apuesta al valor del documento fotográfico, sus formas de lenguaje y su edición.
Corbis, la apuesta de Gates
Mientras muchas compañías estaban (y están) desarrollando tecnologías y softwares que brinden un mejor y más extenso uso interactivo en Internet, Corbis (del latín corbis, canastilla entretejida, y que constituyó la primera alcancía conocida en la historia de la humanidad), fundada en 1989 por el Midas de la era digital, Bill Gates, fue creada con el significativo objetivo de «llegar a ser el primer proveedor de imágenes digitales en Internet».
Corbis se ha focalizado en crear un extenso archivo fotográfico, en una primera instancia, que proveerá de contenido a quienes usen estas tecnologías, en los sistemas que se generaron y generen a futuro.
La colección digital, fotográfica de Corbis reúne cientos de miles de admirables fotografías de profesionales relevantes, colecciones privadas y públicas, archivos de museos y ha generado rentables empleos a profesionales de la edición fotográfica, periodistas, restauradores y, por supuesto, a la nueva hornada de manipuladores de la imagen digital.
Las imágenes del archivo, ya en este momento, capturan la historia visual de la existencia del hombre, en imágenes fijas, desde la cueva de Altamira hasta nuestros días. Lo hacen desde una amplia variedad de perspectivas culturales y medios dentro de los cuales, la fotografía es, sin lugar a dudas, el principal. El archivo contiene 20 millones de imágenes, un amplio abanico de temas y materias, en retratos, biografías, arte, ciencias naturales, historia, geografía, deportes, entretención, política, antropología, etc., a las cuales se puede acceder en segundos.
Corbis ha sido diseñado utilizando todas las ventajas de la edición electrónica. Es una apuesta al presente y al futuro. Pero no sólo se limita a vender imágenes individuales, sino que les confiere el valor del proceso editorial (otorgado, por ahora, desde la óptica del concepto editorial para un mercado norteamericano). No me cabe duda de que ofertará un material para múltiples ópticas y perspectivas editoriales de variados ámbitos culturales.
La fascinante y desconocida historia de Corbis
Otro hecho crucial en las pistas que aclaran el objetivo final del visionario Gates lo señala el 10 de octubre de 1995. Corbis adquierió, en una multimillonaria suma, el archivo Bettman (ver recuadro), el conjunto más organizado y rico en imágenes del mundo, a la organización Kraus. El archivo Bettman, con sus más de 16 millones de imágenes, representa la historia fotográfica completa del siglo XX periodístico. Incluye, dentro de su estructura, los legendarios archivos de la Underwood & Underwood (1880-1955), los de la International News Photos (1909-1958), los de la Acme News Pictures (1923-1966), los de la Pacific and Atlantic Photos (1925-1930) y los del New York Daily Mirror. Desde 1994 integró los archivos remanentes y dinámicos de la Agence France Presse y desde 1990 administra los archivos fotográficos de la United Press International, que actualmente proveerán entre otras muchas fuentes, a la Corbis de un material fotográfico siempre dinámico y en permanente expansión.
El destino de Corbis
La colección Corbis es mucho más que un conjunto de imágenes. Gates, a través de los ejecutivos de la compañía ha invertido muchos miles de dólares en hardware y softwares diseñados específicamente y en procesos de punta tecnológica para el pro-cesamiento digital de las imágenes, capaces de proporcionar una calidad superior en los distintos usos. En suma, Corbis está siendo adecuada a los requerimientos de la nueva sociedad de información global que provee Internet y sus futuras ramificaciones.
A diferencia de los proveedores de imágenes tradicionales, la nueva empresa de Gates es un interesante paradigma en el eventual cambio de «costumbres de pensamiento» que requieren las nuevas estructuras. Pragmáticamente, está adecuada a suplir los requerimientos de un mercado editorial actual, pero, genialmente, planifica una estructura innovadora para el futuro. La fotografía es su eje.
La apuesta es, prioritariamente, por el lenguaje fotográfico. Corbis ya es propietaria y administra lo que considera esencial: los contenidos de la rica herencia visual de la humanidad. Gates está construyendo sus archivos digitales desde los cimientos, de acuerdo con un visionario y –por qué no– alucinante plan de negocios que se basa en aprovechar las ventajas de los nuevos sistemas de manejo de información y tecnologías de distribución.
Es obvio que la empresa se propone distribuir sus contenidos a través de múltiples tecnologías que incluyen CD-ROM, discos, servicios on-line, televisión interactiva, sin sufrir ansiedades mentales por las fronteras rotas por los nuevos soportes.
En su apuesta, y hasta ahora, Bill Gates ha sido siempre un ganador. Tiene muy claro que el valor esencial de la «alcancía» es el contenido y que la distribución son las tecnologías. Claramente, apunta a que el futuro de las redes mundiales, desde un punto de vista empresarial, está en lo que ellos denominan «contents» (los contenidos); y secundariamente, en las herramientas de distribución, fierros informáticos y softwares interactivos.
No se asombre si en un tiempo más un correcto funcionario de Corbis le ofrece, vía Internet, comprarle su álbum familiar.
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