auxi auxi Cuadernos de Información Nº1 / 1984 auxi auxi
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El Instituto de Estudios Políticos de Washington y los medios de comunicación norteamericanos

Traducido de la revista "Human Events" del 9 de abril de 1983.

CLIFF KINCAID
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La pregunta acerca de cuales periodistas conservadores se están "asociando" con la Iglesia de Unificación de Sun Myung Moon se ha convertido recientemente en un tópico candente en la capital de Es tados Unidos.

El diario "The Washington Times", lanzado en mayo de 1982 en Washington por intereses financieros vinculados con la organización de Moon, se halla en el corazón de la controversia. A pesar del hecho que la mayoría de sus principales editores y periodistas no son discípulos de Moon y a pesar de que al nuevo periódico se le garantizó su inde- pendencta periodística, los críticos de Moon han señalado que los hombres de prensa conservadores que escriben en o colaboran con el "Times" de la capital federal norteamericana promueven de algún modo las "doctrinas" de Moon. Incluso aquellos conservadores cuyas columnas aparecen en el "Times" debido a su distribución en toda la prensa norteamericana, han sido denunciados como "columnistas de Moon".

En lo que constituye una vena más siniestra, esos críticos han des tacado que en 1978 un subcomité del Congreso norteamericano inves tigó el asunto de "las relaciones coreano-norteamericanas", caso mejor conocido como el escándalo de sobornos de Coreagate, revelando, acto seguido, que la organización de Moon había colaborado estrechamente con representantes del gobierno subcoreano. La implicancia del caso es que los conservadores que se "asocian" con el "Times" de Washington o con proyectos de la Iglesia de Unificación trabajan por la causa de un gobierno extranjero en suelo norteamericano.

Sin embargo, la controversia que rodea al "Times" es inusual en al menos un importante aspecto, debido a que muchos miembros de los medios de comunicación, incluyendo algunos críticos del "Times", se han vinculado por su parte con una controvertida organización que ha mantenido nexos con gobiernos extranjeros inamistosos hacia los Estados Unidos.

Ese organismo, el Instituto de Estudios Políticos (IPS), ha sido mencionado como eventual objetivo de investigación por parte del Subcomité para Seguridad y Terrorismo del Senado norteamericano. El presidente de dicho subcomité, senador Jeremiah Denton (Republicano por Alabama), advirtió a sus colegas en una carta del 1 o de mayo de 1981, que el IPS "se ha comprometido vigorosamente en propa- ganda antinorteamericana" y que debían cuidarse de sus esfuerzos por alcanzar influencia en el Capitolio.

La preocupación de Denton fue suscitada por un artículo publicado el 26 de abril de 1981 en el "New York Times Magazine", titulado. "El Centro de Estudios de la Izquierda" y cuyo autor es Joshua Muravchick.

La publicación del artículo de Muravchik fue el primer intento de una publicación liberal de importancia para echar un vistazo crítico sobre un organismo que ya ha cumplido veinte años de existencia.

El IPS fue creado en 1963 por Richard J. Barnet y Marcus Raskin, ambos ex integrantes de la Administración Kennedy, y se ha desarro llado al punto de operar sobre un presupuesto estimado en 2 millones de dólares anuales. Esos fondos, obtenido en 2 millones de dólares anuales. Esos fondos, obtenidos de fuentes ajenas al gobierno federal, como fundaciones, por ejemplo, es empleado en mantener a los "académicos y activistas" que trabajan en el Instituto como miem bros, profesores visitantes o invitados, investigadores y asociados, personal administrativo y miembros de la facultad de la "Escuela de Washington".

Lo que pareció intrigar a Muravchik y a los ejecutivos del "New York Times" que encargaron el artículo fue la cada vez mayor evidencia de que el Instituto de Estudios Políticos está alineado con aquellas fuerzas norteamericanas y extranjeras que persiguen imponer un sistema "socialista" o marxista en los Estados Unidos y otros países.

Muravchik destacó que, en materias de defensa y política exterior, algunos de los asociados del IPS han expresado su apoyo a regímenes comunistas como los de Cuba y Vietnam del Norte y a movimientos revolucionarios de Africa, América Central y el Medio Oriente.

Además, señala Muravchik, el IPS facilitó los viajes por Europa del desertor de la CIA, Philip Agee, respaldó al controvertido Orlando Letelier, marxista chileno con estrechos lazos con Cuba, y jugó un papel clave en el esfuerzo para restringir las operaciones de las agencias de inteligencia norteamericanas.

En cuanto a asuntos internos estadounidenses, Muravchik señaló que en 1978 y por solicitud de 56 miembros del Congreso, el IPS preparó un estudio del presupuesto federal que proponía cierta cantidad de medidas económicas de raigambre socialista y la reducción del pre supuesto militar en casi un cincuenta por ciento. (52 miembros del Congreso solicitaron un estudio semejante en 1982).

El artículo del "Times Magazine" sólo vino a complementar, aunque con tono más moderado, las duras críticas formuladas contra el IPS por el Dr. Samuel Francis en un estudio publicado y patrocinado por la Heritage Foundation, titulado "Mandate for Leadership". También Rael Jean Isaac. de la publicación judía "Midstream” y John Rees, editor de "Information Digest", habían denunciado las actividades del IPS.

El artículo de Muravchik, sin embargo, si bien apuntó al hecho de que el IPS buscaba fortalecer sus vínculos con el Congreso, el Partido Demócrata y los sindicatos, falló en explorar en detalle la considerable influencia del IPS sobre los medios de comunicación norteamericanos.

El IPS, sin embargo, en el último de sus informes anuales conocido (1979 -1980), se ufanaba de tal influencia. El informe señalaba que integrantes del IPS habían aparecido en programas como "Today Show" de la cadena NBC, o en "Good Morning America" de la ABC, en "Bill Moyers Presents" del Public Broadcasting Service (PBS) y "una gama de documentales de televisión norteamericanos". El informe agregaba que los comentarios de miembros del organismo se transmiten regularmente por National Public Radio y por la vía de entrevistas radiales y emisiones especialmente destinadas a dicho fin.

El informe anual señalaba también que "miembros y asociados del IPS" han escrito para "Christianity and Crisis", "The Nation", "The New York Times", "The Boston Globe", "Washington Post", "Mother Jones", "New Yorker", "In These Times", "The Baltimore Sun" y otras publicaciones.

En los hechos, sin embargo, y tal como demostrará esta investigación, el informe anual subestimó el grado de influencia y acceso a la prensa de que goza el IPS en los Estados Unidos.

 

EL DOBLE ESTÁNDAR

El representante republicano por Iowa, James Leach, decidido crítico de la organización de Moon, suscitó una considerable aten- ción de los medios de comunicación estadounidenses cuando a mediados de 1982 realizó una conferencia de prensa destinada a acusar a Sun Myung Moon de intentar "influenciar el proceso político norteamericano a través de la infiltración de un movimiento político (la Nueva Derecha), del partido político que anhela controlar (el Re publicano) así como de los medios de comunicación social". Sin embargo, cuando interrogué al representante Leach sobre por qué no había criticado al IPS por intentar expandir su influencia, simplemente dijo: "Muchas gracias a todos ustedes" y suspendió la conferencia.

No resulta necesario decir que ésa no era respuesta. Si los periodistas y organismos de difusión conservadores han de responder por sus vínculos con la organización de Moon -con todo lo efímeros que puedan ser- mucho más han de hacerlo los periodistas y medios de difusión liberal-izquierdistas por sus vínculos con el IPS, sus proyectos y publicaciones.

 

LA COARTADA

Herbert Aptheker, prominente teórico del Partido Comunista de los Estados Unidos, organismo financiado por Moscú, anotó en cierta oportunidad: "En estos días son muy escasos los productos positivos y estimulantes que salen de Washington; y de éstos, la mayor parte son generados por el Instituto de Estudios Políticos, que no tiene fines de lucro.

En su calidad de organismo sin fines de lucro y exento de impuestos, el IPS señaló en su informe anual: "El Instituto no endosa línea política institucional alguna; no sirve a ningún interés político ni a partido político alguno". El IPS se autocalificó como "fuente de pensamiento académico radical, que plantea cuestiones fundamentales y que ofrece un pensamiento conceptual para comprometer al mundo que nos rodea".

No debe sorprendemos que los periodistas que han sido vinculados al IPS se hagan eco de esta línea.

Por ejemplo, Karen De Young, editora extranjera del "Washington Post" que dicta clases en el "Washington School" del IPS y que perci bió 1.000 dólares por una sola clase, me confidenció: "La organización misma no representa a ninguna ideología (determinada)".

Frank Mankiewicz, presidente de la emisora National Public Radio, organismo financiado por los contribuyentes norteamericanos, que dictó clases en la "Washington School': pero no recuerda si acaso' recibió honorarios por ellas, me dijo: "Realmente no conozco la postura institucional del IPS". Añadió que, "no estoy siquiera seguro, acaso han publicado documentos sobre su postura”.

Scott Armstrong, reportero investigador del Post y coautor de, "The Brethren" Los Cofrades), quien también enseñó en la "Washington School", dijo acerca del IPS: "No conozco su estructura".

Curiosamente, un hecho relevante en relación al IPS, y que ofrece una significativa penetración en su "línea política" -la publicación de lo que el propio organismo califica de "diario socialista independiente", el "In These Times" (Estos Tiempos) no fue mencionado en su informe anual. Tampoco se mencionó el hecho de que "In These ' Times" coauspició en junio de 1980 una "Conferencia de la Unión Marxista".

El informe anual del IPS la calificó de "proyecto independiente" -, del Instituto, publicado en "In These Times". Pero no hubo mención del carácter "socialista" del periódico como tampoco del carácter de ese "proyecto independiente". Más aún, tal como dejó perfectamente en claro el rótulo del "In These Times", es el IPS y no un proyecto independiente lo que permite la publicación del periódico.

Fue en diciembre de 1978 que el "In These Times'; se convirtió en "proyecto" del IPS, anunciando que, desde su "concepción", había gozado de una "relación estrecha" con los miembros del Instituto. Hacia fines de junio de 1982 y sin fanfarria alguna, "In These Times" se hizo de un nuevo editor: Mid-America Publishing Co. Los miembros del IPS siguen escribiendo para la publicación, sin embargo, y todo hace pensar que la "relación estrecha" sigue existiendo.

Al parecer, la conexión oficial del IPS, si bien no reconocida en el informe anual, se tornó excesivamente controvertida. Se sabe, por ejemplo, que no mucho después de asumir Ronald Reagan la Presidencia de los Estados Unidos, James Weinstein, editor de "In These Times", comenzó a enviar una histérica carta de recaudación de fondos en un sobre que llevaba impresa la siguiente ominosa frase: "Están decididos a destruirnos...". El sobre decía también: "Franqueo pagado" por el IPS.

"El "In These Times" ha sido colocado en la lista de enemigos de la Nueva Derecha", señaló Weinstein en su carta a los "queridos suscriptores". Agregaba: "Ellos quieren sacarnos de escena".

"En febrero pasado -prosiguió Weinstein- averigué que "Accuracy in Media" (AIM) -organismo derechista con sede en Washington- telefoneaba a nuestros editores-colaboradores. Uno de nuestros periodistas, que trabaja para un gran diario metropolitano, me llamó para narrarme la siguiente conversación sostenida con un miembro del "staff" de AIM:

AIM: Sólo quería saber acaso si "In These Times" tenía autorización para reproducir su artículo.

Periodista de In These Times (ITT): Sí.

AIM: ¿Sabía usted que ITT es un diario socialista?

Periodista ITT: Sí.

AIM: Para nosotros no es frecuente ver que un reportero colabore con un diario socialista. ¿Se considera usted socialista?

Periodista ITT: Eso no le incumbe a usted. Pero le diré que considero que el ITT es un excelente periódico.

De acuerdo a Weinstein, "nuestro periodista calificó el efecto de la llamada como 'realmente aterrador' ". Weinstein acusó al AIM de "intimidar a los colaboradores empleando las más brutales tácticas del "terror al comunismo". Su objetivo ulterior es aislarnos del torrente periodístico central, retratarnos como "extremistas", cuyas ideas carecen de legitimidad en los Estados Unidos".

Una confesión: Fui yo el miembro del "staff" de AIM que realizó esa "escalofriante llamada" a Barbara Brottman, del "Chicago Tribune". La transcripción de esa conversación fue exacta en lo esencial, salvo que la Brottman no dijo "Eso a usted no le incumbe", en respuesta a mi pregunta de si se consideraba socialista. Su verdadera respuesta fue: "¿Por qué pregunta éso? ¿Cuál es el propósito de su llamada?"

Tal como demuestra la transcripción, el propósito de la llamada fue averiguar acaso el artículo de la Brottman publicado por el ITT había sido reproducido con o sin su autorización y si acaso ella se consideraba socialista.

Mientras investigaba a los medios de comunicación para AIM, descubrí que la prensa izquierdista norteamericana en ocasiones simplemente reproduce artículos de lo que llama "el torrente central" de la prensa estadounidense que sean de su interés. Esto ocurrió a Lars-Erik Nelson, corresponsal del "Daily News" de Nueva York, que vio reproducido -sin autorización- uno de sus artículos en el diario del Partido Socialista Obrero, "The Militant".

El 30 de octubre de 1980, el diario del PC norteamericano, "Daily World", reprodujo dos "preguntas al próximo Presidente" sobre desarme que habían sido anteriormente planteadas en la columna que mantiene en el New York Times el cofundador del IPS, Richard J. Barnet.

Barbara Brotman, del Tribune, me dijo, sin embargo, que ella ha- bía escrito su artículo sobre el status de la Enmienda de Igualdad de Derechos específicamente para el ITT. Fue "adaptado", señaló, sobre un reportaje que había antes publicado en el "Tribune".

Entre los periodistas cuyos artículos han aparecido en el ITT figuran: William Buzenberg, corresponsal para asuntos exteriores de la "National Public Radio"; John Dinges, corresponsal especial y editor de media jornada del "Washington Post"; Jack Mitchell e Indy Badhwar, reporteros del "staff" del columnista Jack Anderson; y Michael Curtis, quien ha sido identificado como reportero de la emisora Pacífica Radio, financiada por el gobierno federal, y situada en Berkeley, California, así del Pacifica National News.

 

EL SECRETO DEL ÉXITO

Cuando los miembros del IPS aparecen en programas de televisión o cuando se les menciona en artículos de revistas, los medios de comunicación liberales jamás se refieren a ellos como socialistas y mucho menos como filo marxistas o marxistas.

Así, por ejemplo, cuando David C. Martin del "Newsweek" escribió un artículo, publicado el 18 de mayo de 1981, sobre los puntos de vista anti-gastos de defensa del cofundador del IPS, Richard J. Barnet y del ex redactor de los discursos de Jimmy Carter, James Fallows, se refirió al IPS como grupo "liberal".

Aún peor, la página abierta del "New York Times", editada hasta junio de 1982 por Charlotte Curtis, ni siquiera identificó el IPS como organismo "liberal", prefiriendo tildarlo de "organismo de investigación".

Para confundir todavía más las cosas, el 18 de diciembre de 1981, el "Times" publicó un artículo de un "miembro visitante" del IPS sobre la errada aplicación por parte de los medios de comunicación norteamericanos de etiquetas políticas tales como "extremista", térmi- no que bien podría aplicarse al IPS.

Titulado, "Cortando las alas en política" el autor de esta pieza arguyó que los terroristas pro-comunistas de El Salvador no serían extremistas, sino que "campesinos desposeídos y trabajadores cesantes que toman las armas contra condiciones políticas y económicas represivas".

En forma similar, los miembros del Partido Comunista Obrero que perecieron en una refriega con miembros del Ku-Klux-Klan y el partido Nazi norteamericano en Greensboro, Carolina del Norte, en 1979, no habrían sido extremistas, sino que "organizadores sindicales y comunitarios que dedicaban sus esfuerzos a la organización de personas de bajos ingresos".

El autor proseguía señalando que los verdaderos extremistas del mundo contemporáneo serían aquellos que "detentan el poder" en los Estados Unidos y que regalaron al pueblo norteamericano "la guerra genocida de Indochina".

El "Times" identificó al autor de esas frases como Michael Parenti, autor de diversos libros y "profesor invitado" del IPS, "organismo de investigación independiente".

Para decir lo menos, el tono de la columna me llevó a sospechar que el "Times" no identificó debidamente a Michael Parenti. Para mayor seguridad lo llamé por teléfono y entonces se identificó no como "investigador independiente", sino como, "...socialista, socialista democrático".

Rehusó comentar -más bien me colgó el fono- cuando le señalé que en un reportaje aparecido en el diario del Partido Comunista, "Daily World", se señalaba que él había participado en una conferencia de académicos marxistas, celebrada en octubre de 1980 en el Hostos Community College de Nueva York. El "Daily World" informó que "Michael Parenti, del Instituto de Estudios Políticos", había hablado sobre "la mitología del anticomunismo", a la que se refirió como la técnica del 'gran temor' y de cómo se la emplea para acelerar los gastos de defensa".

El "Daily World" informó que Parenti "bajó del pedestal al mito del pluralismo que afirma que los Estados Unidos son democráticos por ser un sistema multipartidista. Destacó cómo el proceso político es, en el hecho, dominado y controlado por una sola clase".

Parenti escribió un artículo publicado por "The National" el 11 de abril de 1981, con el fin de explicar el último punto. "A pesar de tener un difuso conglomerado de grupos situados en lugares tan variados como el Pentágono, el "establishment" científico y académico, las grandes empresas, los medios de comunicación y el mismo Congreso", señaló, "...todos trabajan en perfecta orquestación para incrementar el presupuesto militar y para propagar los intereses imperialistas e intervencionistas de la clase dominante".

Prosiguió identificándose a si mismo no como "socialista, socialista democrático", sino que como "marxista". Señaló que, "nosotros, los marxistas, comprometemos nuestras vidas y nuestro sagrado honor" con la "lucha" destinada a exponer "los mitos de la clase dominante", incluyendo el "mito imperialista" de la "gran amenaza roja".

Obviamente el IPS considera los puntos de vista de Parenti lo suficientemente aceptables como para auspiciarlo en calidad de "profe- sor invitado". Hay, sin embargo, aún otra organización que los halla aceptables: el partido comunista.

En la edición de mayo de 1981 de "Political Affairs", la publicación "teórica" del PC estadounidense, se publicó un anticipo de un libro de Parenti sobre los medios de comunicación de próxima aparición. El "Daily World" del 23 de diciembre de 1981 publicó un artículo de Parenti en que éste atacaba la política económica del Presidente Reagan.

El caso de Michael Parenti -un marxista auto proclamado que critica a los medios de comunicación por su empleo arbitrario de etiquetas y que, a su vez, es equivocadamente etiquetado- ilustra la curiosa relación existente entre el IPS y los medios de comunicación.

 

LA ESCUELA DEL IPS

Desde hace ya varios años la "Washington School" del IPS ofrece cursos sobre una variedad de temas, incluyendo los medios de comunicación, el sexo y la política, el feminismo, el socialismo, los derechos humanos, la religión, la seguridad nacional, los recursos naturales, el Congreso (norteamericano), los derechos civiles, el Tercer Mundo y la Unión Soviética. Estos cursos están destinados a atraer a funcionarios, parlamentarios, empleados del gobierno y diversos activistas políticos.

En esos cursos ha participado gran cantidad de periodistas, ya sea en calidad de instructores o profesores invitados. Tal vez el más conocido entre ellos sea el veterano periodista radical I.F. Stone, antiguo miembro del IPS, que aprovechó el programa "60 Minutos" de la cadena CBS para decirle a todos los norteamericanos que Ronald Reagan es un hombre agradable "que me aterra más que el infierno", y que el dictador de Libia, Coronel Jaddafi, es una "pulga" provocativa a la que cabe enfrentar con "paciencia, autocontrol, buen sentido y humor".

El 18 de junio de 1981 Stone declaró ante un auditorio del Club Nacional de la Prensa norteamericana que "desinformación" es un término muy paranoide para ser empleado en relación a la prensa y que, "la principal fuente de desinformación (en los Estados Unidos) es el gobierno, particularmente el Departamento de Estado".

Peter asnos, asistente de I.F. Stone durante los años sesenta, ocupó el cargo de editor de noticias nacionales del "Washington Post" y actualmente se desempeña como corresponsal en Londres del importante rotativo.

En el verano de 1980, asnos fue profesor invitado en un curso del "Washington School" del IPS sobre "reportaje exterior", dictado por Karen De Young, actual editora extranjera del Post y que por entonces era la segunda editora extranjera.

Osnos, ex corresponsal en Moscú del Post, presionado por las preguntas de la clase, admitió que él era ignorante de las intenciones y metas ulteriores de la Unión Soviética. Dijo: "He dejado de lado mis esfuerzos para decidir por qué hacen lo que hacen y si lo hacen porque son agresivos o porque están asustados". asnos concluyó que los soviéticos son "simplemente fanfarrones".

En marzo de 1979, asnos visitó Cuba y fue incapaz de descubrir pruebas respecto de que los rusos controlan la isla. El 11 de marzo de 1979 informó por las páginas del "Post" que, "...a pesar de la enorme influencia soviética sobre la política exterior de Cuba, no es el Kremlin el que manda allí".

Señaló también que "obviamente hay un contacto genumo" entre Castro y el pueblo cubano. Sin embargo, sólo un año después cientos de miles de cubanos abandonaron la isla lamentándose de la represión política y económica.

Karen De Young declaró ante esa clase, presenciada y grabada por este periodista, que "actualmente la mayor parte de los reporteros, al menos de los reporteros occidentales, están muy ansiosos de descubrir grupos guerrilleros, grupos izquierdistas, porque se supone que ellos son los buenos". La propia De Young demostró la veracidad de esa afirmación cuando durante la revolución nicaragüense apoyada por Cuba escribió una serie titulada, "En un campo de entrenamiento sandinista”.

En aquel entonces informó que no obstante las afirmaciones del Presidente de Nicaragua, Anastasio Somoza, en el sentido de que los sandinistas eran terroristas comunistas, los sandinistas decían que ellos sentían un compromiso con el establecimiento de una "democracia pluralista" y no de una "nueva Cuba".

Durante las ocho semanas que duró el curso, fuimos sometidos a un sostenido caudal de periodistas de izquierda que oficiaron de profesores invitados, entre ellos, Eric Rouleau, del diario francés "Le Monde", que fue calificado como hombre que de algún modo "está del lado de los elementos radicales del mundo árabe"; Peter Pringle, que entonces trabajaba para el "Sunday Times" de Londres; William Shawcross, autor del libro "Sideshow", que intenta culpar a los Estados Unidos del genocidio comunista de Camboya; y Elízabeth Becker, que continúa cubriendo las noticias del sudeste asiático para el "Washington Post" y que actualmente es "académico visitante" del IPS.

También Benjamín Bradlee, editor ejecutivo del "Post", debía ha- blar a nuestro curso. Finalmente no concurrió, pero la De Young trajo a sus colegas Don Oberdorfer y Michael Getler, quienes oficiaron de conferencistas.

Otros periodistas que figuran en material impreso oficial del IPS como profesores o profesores invitados del "Washington School" son: John Dinges, del "Washington Post"; Brian Ross y Jim Polk de la cade- na NBC; Les Whitten del equipo que colabora con el columnista Jack Anderson; Taylor Branch, ex editor para Washington del "Harper's"; Charlen e Hunter-Gault del programa televisivo de Mac NeilLehrer; Seymur Hersch, ex reportero del "New York Times", al igual que Neil Sheehan; el desaparecido Jerry Landauer del "Wall 8treet Journal"; David Burnham, reportero del "New York Times"; Jack Cloherty, corresponsal de la red de televisión WRC-TV/NBC en Washington, y Barbara Koeppel, periodista independiente.

 

LETELIER y LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Tal vez la figura más controvertida jamás vinculada con el IPS haya sido Orlando Letelier, ex alto funcionario del régimen marxista de Salvador Allende en Chile, quien fue identificado tanto como miembro del IPS como director de la rama internacional de dicha institución, el Instituto Transnacional, con sede en Amsterdam, Holanda. Letelier comenzó a trabajar para el IPS tras el derrocamiento de Allende por un golpe militar con apoyo popular en 1973.

Letelier aparentemente se oponía al nuevo régimen militar de Chile debido a que deseaba restaurar los "derechos humanos" en su patria. Sin embargo, los papeles hallados en su portafolio tras su asesinato en Washington en 1976 revelaron que estaba secretamente dedicado a la promoción de objetivos comunistas con el apoyo de Cuba.

Los papeles contenían una carta dirigida a Letelier y fechada, "La Habana, 8 de mayo de 1975", que demostró que Letelier había recibido cinco mil dólares y la promesa de otros mil mensuales, "desde aquí", para apoyo de sus actividades. La carta estaba firmada por Tati Allende, quien vivía en Cuba y estaba casada con Luis Femández Ona, identificado por medios de inteligencia norteamericanos como alto funcionario del servicio de inteligencia cubano, la DGI.

Otras cartas que Letelier portaba en su maletín revelaron que Letelier intentaba hacer por Chile "lo que se ha hecho por Cuba". Los papeles señalados demostraban, también, que Letelier deseaba que su conexión cubana permaneciera en el secreto a fin de no ahuyentar a los "liberales" que temían verse vinculados con Cuba. “... (yo) sé como son esos liberales", comentaba Letelier.

El maletín también contenía una carta que demostraba que Letelier era un importante contacto del Congreso Norteamericano para la América Latina (NACLA), organismo exento de impuestos con sede en Nueva York, dedicado a la publicación del NACLA Report, de orientación marxista.

Otro item importante en el maletín de Letelier fue una libreta de direcciones que revelaba que Letelier mantenía contactos con funcionarios soviéticos y cubanos en Washington y Nueva York, algunos de los cuales fueron identificados por la inteligencia de los Estados Unidos como miembros de la inteligencia comunista, así como con una gran cantidad de destacados periodistas norteamericanos.

Uno de los hombres de prensa cuyos teléfonos particular y de oficina aparecían en dicha libreta era Lawrence Stem, quien se desempeñaba como editor nacional del "Post". Stem se colocó en el centro focal de las actividades izquierdistas norteamericanas cuando fue identificado como "participante" en la conferencia fundadora de 1974 del Centro de Estudios de Seguridad Nacional (CNSS), organismo anti-ClA, otrora presidido por Robert Borosage, actual director ejecutivo del IPS.

En 1978, las actividades de Stem como editor nacional del "Washington Post" llamaron la atención del presidente de AlM, Reed lrvine, quien lo acusó de suprimir noticias embarazosas para los intereses comunistas norteamericanos.

Katharine Graham, presidenta del directorio de la Washington Post Company, y Benjamín Bradlee, editor ejecutivo del rotativo, rechazaron airadamente las acusaciones y condenaron a lrvine por cuestionar los motivos de Stem.

Stem falleció en 1979, víctima de un ataque cardíaco y uno de sus panegiristas durante los oficios mortuorios, realizados el 14 de agosto de 1979, echó nuevas luces sobre las actividades del editor desaparecido.

Durante el servicio, al que asistieron Katharine Graham, Erwin Knoll, editor de "The Progressive;', Alexander Cockbum, del "Village Voice", el ex reportero del "New York Times", Seymour Hersch, el I.F. Stone, al igual que este periodista, Benjamin Bradlee llamó a un hombre por su nombre de pila y lo invitó a subir al estrado. Apareció un hombre alto, de tez morena y bien vestido, quien dio la mano a Bradlee y otros, para enseguida declarar:

"Yo soy cubano. Soy marxista-leninista. Soy humano. Larry Stem fue mi amigo, uno de mis mejores amigos. Yo lo quería".

Quien así se expresó fue Teófilo Acosta, primer secretario de la Sección Intereses Cubanos (la embajada de Castro) de Washington y uno de los muchos contactos del bloque comunista que figuraban en la libreta de Orlando Letelier. Un desertor del servicio de inteligencia cubano, la DGI, identificó a Acosta como agente de inteligencia de Cuba.

En los principales medios de comunicación norteamericanos no hubo, sin embargo, exaltación alguna por la conexión cubana de Laurence Stem. Es justamente, el fracaso de los medios de comunicación de envergadura en la cobertura de este tipo de noticias lo que constituye el tema de "El Pincho", novela sobre las actividades de desinformación comunista, escrita por dos connotados periodistas, Robert Moss y Amaud de Borchgrave.

Comentando el doble estándar en este plano, Robert Moss ha dicho: "Y bien, si ese editor hubiese sido alabado en vida o muerto con ocasión de cualquier celebración pública por, digamos, el jefe de la policía secreta británica, o el jefe del Mossad israelí, o la de Mokhabarrat de Egipto, o por los chilenos o los sudafricanos, o, incluso, por el jefe de acciones encubiertas de la CIA, se habría producido una gran exaltación. Un gran escándalo. La gente se habría preguntado. '¿Quién manipula nuestras mentes? ¿Quién intenta desinformar a los medios de comunicación?'.

"Larry fue uno de nosotros, uno de los mejores", fueron las palabras empleadas por I.F. Stone para elogiar al fallecido Laurence Stem."No caben dudas de para quiénes eran las simpatías de Larry", dijo Stone. "El se preocupó de los chipriotas, de los nicaragüenses, de los palestinos". Agregó que Stem "odiaba esas inmensas instituciones irreflexivas que devoran nuestra sustancia y corrompen nuestros ideales fundamentales, como el Pentágono y la CIA".

Alexander Cockbum, por su parte, en una columna aparecida en "Voice" del 10 de septiembre de 1979, señaló que "el corazón y la mente de Stem yacían en la parte izquierda del lecho político". Cockbum dijo que Stem "no fue una de esas almas pálidamente objetivas que requieren de un mapa caminero para llegar desde la escasez de gasolina a los cuarteles generales de la Exxon o que se sienten incapaces de formular ideas "antes de que todos los detalles estén en orden" y hasta que todas las pruebas hayan sido juiciosamente ponderadas".

"Trotzkista en su febril juventud", prosiguió diciendo Cockbum, "Larry sabía lo que los datos iban a decirle antes de realmente descubrirlos y el mapa caminero que siempre llevó consigo toda la vida mostraba los hitos de siempre: el rico en su castillo y el pobre a las puertas del mismo”.

Comentando el poder de este editor de noticias nacionales norteamericanas, Cockburn agregó que "el periodismo de los Estados Unidos se verá afectado por su desaparición". Dijo que Stern "podía escribir las noticias importantes, difundir las noticias importantes, que comenzarían a circular a través del "Washington Post" para luego filtrarse al "New York Times", los diarios pequeños, las agencias cablegráficas y los noticieros de televisión de todo el país. Hemos perdido una fuerza progresista del periodismo norteamericano y sentiremos las consecuencias".

Si hemos de creer a Jack Newfield del "Village Voice", el propio Cockburn es otra "fuerza progresista".

Newfield, colega de Cockburn, publicó el 17 de junio de 1981 un artículo en el "Voice" titulado, "Antisemitismo y el crimen del silencio", en que escribió que, "Alex tiene un doble estándar en materia de derechos humanos que le torna casi imposible criticar a los violadores de derechos humanos comunistas, ya sea de Vietnam o de la Unión Soviética, cuando entre los perseguidos figuran judíos. Alex es antioccidental, lo que lo lleva a despreciar a Israel, aliado de los Estados Unidos, a pesar de no haber estado nunca en Israel. Y Alex apoya a la OLP, dedicada a "liquidar" a la entidad sionista, tanto política como militarmente, cultural e ideológicamente".

Newfield declaró que Cockburn es "un contador político que mantiene dos libros".

 

LA PRENSA ALTERNATIVA, PHILIP AGEE Y EL IPS

Durante un interrogatorio sobre el tema de la desinformación, dirigido por el Senador Jeremiah Denton, presidente del Subcomité del Senado de los Estados Unidos para Seguridad y Terrorismo, Arnaud de Borchgrave declaró que en los Estados Unidos existe una "red de publicaciones" vinculada con Philip Agee, desertor de la CIA, quien ha hecho una carrera de su intento de identificar a los agentes de inteligencia norteamericanos con el fin de destruir su efectividad.

De Borchgrave dijo que Agee "posee sus conexiones en este país" y que "filtra su información hacia la prensa alternativa -"Mother Jones", "Village Voice", "Soho News" y la revista "The Progressive"- además de penetrar la prensa del "establishment", también llamada "torrente principal".

Adam Hochschild, editor colaborador de "Mother Jones", y Erwin Knoll, editor de "The Progressive", desecharon los cargos de De Borchgrave. Lo cierto es, sin embargo, que todas las Publicaciones citadas por el escritor, conjuntamente con otras como "The Nation", "Guardian" y, por supuesto, "In These Times", han sido estrechamente vinculados con el IPS, organismo que reconoció que facilitó las actividades anti-CIA de Agee en Europa.

Un llamado "documento de prueba ", emitido por el IPS como respuesta al artículo publicado por Muravchik en la revista semanal del "New York Times", reconoció que el IPS "Realizó algunos esfuerzos por el bien de Agee", aunque alegó que eran "insignificantes".

El "documento de prueba" señalaba que, "cuando Agee fue expulsado de Inglaterra tras un procedimiento judicial en que no se registraron acusaciones y no se aportaron pruebas, el Centro Amsterdam del IPS le cedió un lugar donde permanecer hasta que decidiera dónde residiría. NOSOTROS VOLVERIAMOS A TOMAR LA MISMA DECISION" (Subrayado del autor).

Sin embargo, incluso el "Washington Post" informó que Agee, quien afirmó que, "yo aspiro a ser comunista y revolucionario", fue expulsado de Gran Bretaña porque se le acusó de propagar material perjudicial para la seguridad británica y de mantener "contactos regulares con espías extranjeros", especialmente agentes cubanos.

Considerando que aparentemente no hay nada de negativo en ayudar a Agee para salir de tales dificultades, cierto número de publicaciones, incluyendo aquellas nombradas por Borchgrave, han criticado a aquellos que se atrevieron a denunciar al IPS o a aquellos que han sugerido la conveniencia de investigar al IPS.

Adam Hochschild, por ejemplo, publicó un artículo en la edición febrero-marzo de 1981 de "Mother Jones", atacando a Robert Morris, presidente de un grupo llamado Comité Nacional para la Restauración de la Seguridad Interna, por la Seguridad Interna, por supuestamente haber sugerido que "Mother Jones", el Pacific News Service y el IPS podrían ser objetivos plausibles de una investigación por parte de un panel de seguridad interna del Congreso norteamericano.

Alexander Cockburn, en la edición del 6 de mayo de 1981 del "Village Voice" criticó al "New York Times Magazine" por publicar el artículo de Muravchik sobre el IPS y al Senador Denton por remitir copias del mismo a sus colegas. En una columna publicada .en el "Voice" del 22 de abril del mismo año, Cockburn criticó al "New York Times" por "truncar" un "artículo de dos entregas sobre ataques derechistas contra el IPS de su reportero de planta Charles Mohr".

El "Soho News" ha dejado de publicarse, pero su columnista, Doug Ireland, también defendió al IPS en su oportunidad.

La edición de julio de 1981 de "The Progressive" publicó un ataque de John Judis contra el "New York Times", por publicar, entre otras cosas, el artículo de Muravchik.

En un despliegue verdaderamente sorprendente de candor J Judis afirmó que los críticos contemplan el IPS con "rencor" por su papel "anti-CIA y su apoyo al gobierno cubano de Fidel Castro y movimientos que persiguen deponer a dictadores derechistas como (el Presidente) Augusto Pinochet de Chile".

Entre otras publicaciones que saltaron en defensa del IPS se hallan el "Guardian". (10 de dic. de 1981), "The Nation" (en un artículo de Aryeh Neier del 6 de dic. de 1980), e "In These Times" (sep. 10 de 1980 y junio 3 de 1981).

Este apoyo al IPS no debe sorprendemos: "The Nation", periódico semanal editado por Victor Navasky, tiene a Marcus Raskin, cofundador del IPS, y a Alan Wolfe, miembro del organismo, en su consejo editorial.

"The Progressive", editado por Erwin Knoll, ex editor del "Washington Post", tiene a John Judis, editor asociado de "In These Times", como editor colaborador, y a Jeffrey Stein, quien ha trabajado para el IPS, fue corresponsal en Washington de ese medio.

El "The Village Voice" editado por Daniel Schneiderman, publica artículos de Alexander Cockburn y de James Ridgeway, ex miembro del IPS. Cockburn también tiene allí su propia columna, titulada "Extractos de Prensa".

"The Guardian", seminario marxista-leninista, publicado por el Instituto para el Periodismo Sociáf"1llaependiente y editado por Jack A. Smith, ha identificado a Eqbal Ahmad, miembro del Instituto Transnacional del IPS como uno de sus "avales".

"Mother Jones", cuyo nombre deriva de aquel de la "pionera so- cialista" Mary Harris, "Mamá" Jones, es publicado por la Fundación para el Progreso Nacional, organismo exento de impuestos, que declaró en su informe financiero de 1976 que fue establecida en la costa occidental para llevar adelante "las actividades caritativas y educacionales" del IPS.

Pero tal el canal más efectivo del IPS sea el Pacific News Service (PNS), "agencia noticiosa de alternativa" que comenzó siendo un proyecto del Bay Area Institute, organismo establecido con ayuda financiera del IPS en 1970. El cofundador del IPS, Richard J. Barnet oficia como "editor colaborador" de la PNS.

Esta agencia suministra alrededor de 30 reportajes al mes a unos 200 afiliados. Entre estos se cuentan periódicos como "In These Times" y "Guardian", y también diarios de mayor importancia como ¡el "Plain Dealer" de Cleveland, el "Journal" de Atlanta, el "Boston i Globe", el "Chicago Tribune", "Los Angeles Times" y el "Examiner" , de San Francisco.

Pero el vehículo más importante para el ideario del IPS seguramente es el "Washington Post", distribuido a nivel nacional norteamericano por Des Moines Register y Tribune Syndicate. De acuerdo a Sandy Glose, editora del PNS, el editor ejecutivo del Post, Benjamín Bradlee, decidió hace ya varios años adquirir los derechos de los reportajes de dicha agencia.

John Dinges, miembro del IPS, escribe para la PNS y oficia como corresponsal especial y editor de media jornada del "Post". Dinges también ha oficiado como corresponsal de la revista "Time" y la cadena radial ABC. Es coautor, junto con Saul Landau, miembro también del IPS, del libro "Assassination on Embassy Row", libro que trata el asesinato de Orlando Letelier.

La editora de la PNS, Sandy Glose, señaló que uno de los reportajes escritos por Dinges para la PNS, que intentó implicar a altos funcionarios del gobierno de El Salvador en el asesinato, perpetrado en 1980, de cuatro religiosas norteamericanas en dicho país centroamericano, apareció en gran cantidad de periódicos, incluyendo el "Post" y el "Guardian". Cuando fue publicado por el "Washington Post", sin embargo, se lo caratuló como "análisis noticioso".

En otras ocasiones, Dinges pasa por alto a la PNS y escribe sus reportajes directamente para el "Post" y publicaciones tales como "The Progressive", "In These Times" e "Inquiry".

Close me señaló que el "New York Times" no está suscrito a los servicios de la PNS, pero Charlotte Curtis, hasta hace poco editora de la "página abierta" del Times, es una "firme defensora" de dicha agencia. La Curtis sigue oficiando como "editora asociada" del Times.

Close me indicó que la PNS es sucesora de la agencia Dispatch News Service, que hizo circular el reportaje sensacionalista "La masacre de My Lai" de Seymour Hersh, durante la guerra de Vietnam. Parte de las investigaciones para ese reportaje fueron financiadas mediante un aporte realizado por el Fondo para Periodismo de Investigación, con sede en Washington, en cuyo consejo asesor oficia actualmente Hersh. Otros miembros de dicho consejo son Jack Anderson, Carl Bemstein, corresponsal de la ABC, Jack Nelson, de "losvAñgeresTimes", Bob Woodward del "Washington Post", James Polk del NBC News, y James Ridgeway del "Village Voice".

Otro servicio informativo de alternativa, el Centro para Periodismo de Investigación de San Francisco, mantiene estrechos lazos con la PNS. Su fundador y director ejecutivo, David Weir, y su corresponsal en Washington, Howard Kohn, trabajan ambos para el PNS.

El Centro para Periodismo de Investigación, al igual que la PNS, usufructúa de su acceso a los medios de comunicación más importantes. Su material de difusión señala que, "artículos del Centro han aparecido en "The Nation", "New West", "Mother Jones", "Los Angeles Times" (y) "el Washington Post" y que "el Centro también colabora estrechamente con medios de difusión radiales y televisivos, incluyendo programas como "20/20' de la cadena ABC y '60 Minutos' de la CBS".

 

LIBERATION NEWS SERVICE, EL IPS Y EL WASHINGTON POST

Uno de los servicios noticiosos más antiguos, sin embargo, el Liberation News Service (LNS), recientemente cerró sus operaciones. Organismo abiertamente pro-marxista, sus funcionarios dedicaron los últimos días de existencia del mismo a "vender las rotativas, escritorios y sillas así como carteles de Lenin, Malcolm X y del "Ché" que decoraban sus oficinas", de acuerdo a "In These Times".

En un libro sumamente revelador, titulado, "A Trumpet to Arms: Altemative Media in America", David Armstrong señala que la LNS mantenía "contactos a nivel mundial con grupos extremistas de Occidente y fuerzas guerrilleras del Tercer Mundo". Comenzó, señala, (como agencia noticiosa extremista para medios de comunicación clandestinos y universitarios. Su nombre fue propuesto por Ray Mungo, ex editor de un diario universitario de Boston, que se vio "inspirado por lo que consideró la dedicación del FLN (Frente de Liberación Nacional) a la liberación de su patria".

"La agencia noticiosa se financió con pillería" informa Armstróng. "De acuerdo a Mungo, parte de los equipos de LNS fue 'liberado' y muchas de sus cuentas quedaron impagas. Amigos del "Washington Post" contribuyeron a la agencia revelando fotografías a hurtadillas, mientras los equipos de composición de textos del Instituto de Estu dios Políticos -el centro de estudios iZquierdista de Washington- aportaron lo necesario. En sus primeros tiempos, la LNS compartió su sede con la clandestina Washington Free Press y con el organismo "Estudiantes para una sociedad democrática". Sus miembros ocasionalmente almorzaban con I.F. Stone, quien se interesó paternalmente por la agencia".

Si bien la LNS ha desaparecido, muchos de los organismos noticiosos asociados con el IPS continúan llevando adelante su labor al patrocinar a periodistas que se dedican a informar sobre movimientos y gobiernos revolucionarios de todo el mundo.

* Wilfred Burchett, quien cubrió las guerras de Corea y de Vietnam desde el lado comunista, fue corresponsal del "Guardian" antes de romper con el periódico por su reticencia a respaldar la invasión vietnamita de Camboya. A pesar del dilatado historial de Burchett al servicio del "periodismo" comunista, pasó a trabajar para el diario IPS, "In These Times".

* El propio Guardian reprodujo artículos de Robert Armstrong sobre las guerrillas de El Salvador. Armstrong está ahora en NACLA .

* Laurence Johnson, periodista independiente, trabajaba tanto para la PNS como para "Mother Jones" cuando fue aprehendido en Colombia y expulsado en esa nación, acusado de servir como "agente de en- lace internacional" para los terroristas. Hace un par de años Johnson viajó a Filipinas, donde se contactó con las guerrillas contrarias al régimen del Presidente Ferdinando E. Marcos.

* Chris Koch, que trabajó en diversos proyectos de la National Public Radio, comenzó su carrera en la emisora 'Pacifica Radio" de Nueva York, ocasión en que viajó a Vietnam del Norte en 1965 como miembro de una delegación en que supuestamente también se hallaba Michael Myerson, actual jefe del Consejo de Paz Norteamericano, controlado por los comunistas. Los reportajes de Koch sobre la guerra fueron considerados favorables a los intereses de Vietnam del Norte.

* Lionel Martin, corresponsal ocasional, o local, del "Washington Post" en 1977, fue corresponsal del "Guardian" y en realidad trabajaba para el régimen castrista de La Habana.

 

CRÍTICA DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN AL ESTILO IPS

En el curso impartido en el "Washington School" por Karen De Young del "Post" sobre "reportaje extranjero" no se entregaron tareas a los asistentes pero sí se les sugirió qué leer en relación a la materia dictada. De Young nos sugirió "The First Casualty", un libro sobre los corresponsables de guerra de Phillip Knightley, y ciertos artículos de la "Columbia Journalism Review" (CJR), publicación generalmente tenida por "prestigiosa" y verdadera biblia de los actuales estudiantes de periodismo.

Entre los artículos del CJR figuraban, "Irán" de Edward W. Said, simpatizante de la OLP, que apareció en la edición de marzo-abril de 1980. En este artículo, escrito durante la crisis de Irán, y mientras ciudadanos estadounidenses eran retenidos como rehenes por fanáticos pro-marxistas en Teherán, Said alegaba que los medios de comunicación habían sido excesivamente duros con los iraníes. Said concedió que hubo excepciones a esta cobertura anti-Irán, incluyendo un artículo publicado por Fred Halliday en el "Boston Globe". Halliday era miembro del Instituto Transnacional del IPS.

El otro artículo recomendado por De Young fue "The Greatest Story Ever Told" de Gary Wills, publicado en la edición de enero-febrero de 1980 en CJR. En esa "más grande historia jamás contada", Wills criticaba a los medios de comunicación por glorificar la visita que hizo ese año a los Estados Unidos el Papa Juan Pablo n. La CJR presentó a Wills como columnista sindicado y escritor, pero no hizo mención de que era miembro del directorio del IPS.

La CJR incluso ha salido en defensa de la "prensa alternativa", incluyendo al pro-marxista Liberation News Service. En su edición de marzo-abril de 1981 publicó un artículo titulado, "Saboteando a la prensa disidente", con el subtítulo de "La historia jamás contada de la ofensiva secreta del gobierno de los Estados Unidos contra las publicaciones antibélicas".

El artículo fue escrito por Angus MacKenzie, "periodista independiente de California del norte", con asistencia editorial de Jay Peter- zell del Centro para Estudios de Seguridad Nacional (CNSS), vinculado al IPS.

Esa "guerra secreta", sin embargo, que los autores en cuestión hallaron tan objetable, fue lanzada precisamente por los indicios -aquellos "contactos" con "fuerzas guerrilleras del Tercer Mundo"- de que algunas de las publicaciones "disidentes" estaban vinculadas con elementos extranjeros hostiles.

La CJR defiende esos contactos. Su edición de marzo-abril de 1982, por ejemplo, confirió un "laurel", o palabra de alabanza, a Raymond Bonner del "New York Times", y a Alma Guillermoprieto del "Washington Post" por publicar reportajes sobre las supuestas masacres cometidas en El Salvador por tropas del gobierno. Ambos reporteros recibieron informes de las guerrillas salvadoreñas, que los llevaron en un viaje dirigido hasta el sitio supuesto de los hechos.

(Ocurrió que cuando Bonner regresó a los Estados Unidos, habló durante un seminario sobre América Central del IPS. Bonner también criticó favorablemente para el "Times" un libro sobre El Salvador, escrito por Cynthia Arnson, "profesora invitada" del IPS).

En un editorial de posterior aparición, el CJR explicó su posición, señalando que los medios de comunicación, al cubrir ambos lados de una guerra -ya fuese la de Vietnam o la de El Salvador- se tomaban "más objetivos" que nunca antes. La CJR afirmó que la conducta de los medios informativos durante la segunda guerra mundial -elogiada por el Presidente Reagan porque fue de APOYO a la postura norteamericana-, era objetable porque había sido criticada por ciertos historiadores como "supina y propagandística".

Cuando Reed Irvine, presidente de la AIM, sugirió al editor de CJR, Spencer Klaw, que sus lectores talvez gustarían de poder apreciar otro punto de vista, fue el propio Irving quien recibió el encargo de redactar un artículo. Lo escribió e incluso aceptó algunos cambios sugeridos por Klaw. A fin de cuentas, sin embargo, se le dijo a Irvine que la CJR no publicaría su artículo por no ser "suficientemente reciente y convincente".

Sin embargo, a pesar de su manejo de Irvine, la designación de Klaw como editor del CJR en junio de 1980 no fue saludada con entusiasmo por los izquierdistas debido a que había reemplazado a Robert Karl Manhoff, uno de sus favoritos. Por entonces, Jane Perlez, crítica de prensa del "Soho News", escribió que el despido de Manhoff fue un error debido a que bajo su mando la "sobria y pusilánime" CJR "comenzó a emerger de un largo sueño" y que "la gente ahora la lee". "Mother Jones" también criticó el despido de Manhoff, calificándolo de políticamente motivado.

En su edición de junio de 1981, sin embargo, "Mother Jones" anunció que pedía disculpas al CJR puesto que bajo su nuevo editor, Klaw, "el periódico ha continuado publicando duras y muy necesarias críticas de los medios de difusión estadounidenses". Citaba un "oportuno artículo" de la edición mayo-junio de 1981 que acusaba a la prensa de proseguir con una "campaña propagandística" librada por la Administración Reagan en El Salvador.

Expresando su gratitud, la CJR publicó un breve editorial titulado: "Gracias, Madre", en su edición de julio-agosto de 1981.

Otro artículo que indudablemente alegró a los editores de "Mother Jones" fue una portada titulada: "Noticias Gay. ¿Puede publicarlas la prensa?". Argüía que los medios de comunicación debían tratar a los homosexuales como un legítimo grupo minoritario. En apoyo de este tema, Ben Bagdikian, ex defensor de los intereses públicos del "Washington Post", fue citado diciendo: "Los homosexuales han sido tratados como grupo inferior por la sociedad y por tanto merecen cobertura regular junto a otras minorías tales como las mujeres y los negros".

La CJR parecía considerar al "Village Voice" como el ideal periodístico al que debieran aspirar otros periódicos. El artículo llevaba, como ilustración una fotografía de casi todos -aunque no todos los colaboradores homosexuales del "Voice". Una leyenda bajo la foto .1indicaba que en el "Voice" existía una "coalición gay" propia.

Irónico resulta, sin embargo, que el "Voice" sea justamente el mismo periódico que publicó el reportaje sensacionalista que enlodó al ex congresista liberal Allard Lowenstein, al vincularlo con actividades homosexuales y la CIA. Ese reportaje fue uno de los tres escritos por Teresa Carpenter, que ganó el premio Pulitzer cuando la galardonada original, que había escrito un impactante reportaje sobre una drogadicta de sólo 8 años, fue descubierta falseando dicha historia, viéndose obligada a devolver el premio. El reportaje del "Voice" fue más tarde denunciado por el Consejo Nacional de la Prensa, organismo contralor con sede en Nueva York, como "desconsiderado y especulativo", pero el "Voice" a diferencia del Post, no devolvió el premio.

Pero la CJR no sólo publica juicios sobre el significado de la primera enmienda constitucional norteamericana; también comenta la libertad de prensa existente en otros países.

En su edición de enero-febrero de 1982, por ejemplo, publicó un reportaje titulado, "Silenciamiento de las noticias en Guatemala", escrito por Julia Preston, que fue identificada como "editora asociada" del Pacific News Service, vinculado al IPS. El artículo, publicado antes del derrocamiento del Presidente Lucas García por el General Ríos Montt, se expresaba muy criticamente respecto del hecho de que varios periodistas norteamericanos, incluyendo a William Buzenburg, de la National Public Radio, no habían recibido autorización para viajar e informar sobre Guatemala debido a que, en palabras del embajador guatemalteco en Washington, los informes pretéritos de la NPR sobre su país no habían sido "equilibrados". Preston informó también que periodistas guatemaltecos eran asesinados, flagelados o atemorizados por su propio gobierno.

Obviamente, tanto la CJR como Julia Preston estaban impactados por la falta de libertad de prensa en Guatemala.

Sin embargo, cuando el editor ejecutivo del CJR, Michael Massing, visitó la marxista Nicaragua, donde los periodistas independientes encaran problemas similares, halló en cierto modo comprensibles las restricciones impuestas a los hombres de prensa debido a las "amenazas externas" contra el régimen marxista del país.

Massing y otros cinco norteamericanos formaron parte de una delegación que visitó Guatemala, El Salvador y Nicaragua, y que, tras su regreso a los Estados Unidos, publicó una declaración condenando la represión de los medios de comunicación en los tres países.

Allen Weinstein, sin embargo, miembro de la delegación y editor ejecutivo del "Washington Quarterly", reveló en un artículo publicado en el "Wall Street Journal" que cuando la declaración fue dada a luz durante una conferencia de prensa celebrada en Nueva York, dos de los miembros de la delegación -Massing uno de ellos- repentinamente anunciaron que no estaban de acuerdo con la sección dedicada a Nicaragua.

Esto resultó sorprendente para Weinstein, puesto que, en sus propias palabras, "todos nosotros estábamos de acuerdo respecto de esa sección tras una dilatada discusión suscitada durante la redacción del documento en América Central".

Respondiendo a lo anterior, Massing publicó una carta en el "Journal" señalando que sigue oponiéndose a la represión en Nicaragua, pero que opina que debe ser comprendida en el "contexto internacional". Señalando que algunos nicaragüenses piensan que los Estados Unidos han agravado las "tensiones internas" de la región, Massing agregó que, "la mayor parte de los países acepta que las amenazas externas ocasionalmente justifican pautas de emergencia para la prensa." Agregó que no estaba de acuerdo con el modo como los sandinistas habían impuesto dichas pautas, pero que comprendía sus motivos.

Al parecer, Massing no piensa que tales pautas se justifiquen en Guatemala y El Salvador, dos estados no-marxistas asolados por guerrilleros marxistas entrenados en Cuba y Nicaragua.

 

TODO EN FAMILIA

Como habrá visto el lector, las publicaciones hasta aquí mencionadas hablan el mismo lenguaje para básicamente el mismo público.

Los reporteros de determinado periódico ofician de colaboradores de otro. Los redactores del "Voice", Ridgeway y Cockbum, por ejemplo, colaboran con "MotherJones" e "In These Times"; Jack Colhoun, corresponsal del "Guardian", ha escrito para el "In These Times"; James Petras escribe para el "The Nation", "Voice" y el "Guardian"; Karen DeYoung del "Post" ha colaborado en "Mother Jones"; Julia Preston, de la Pacific News Service ha realizado reportajes para el Columbia Joumalism Review y la NPR; y Michael Massing, de la CJR, ha colaborado en "The Nation".

En ocasiones esta superposición de intereses y periodistas se toma casi embarazosa. Por ejemplo, una carta al editor publicada en un número de la CJR comenzaba con el siguiente tenor: "Leyendo "Killing Off the News in Guatemala", de Julia Preston, tuve una sensación de "deja vu". ¿Acaso sólo imaginé que ya había visto este artículo en otra publicación?"

"Claro que sí", prosiguió el lector, "volviendo sobre la edición de noviembre de 1981 de "Mother Jones" hallé la firma de la Preston bajo un texto titulado, "Guatemala: The Muffled Scream" (Guatemala: el grito ahogado). No era el mismo artículo, por supuesto, pero era lo suficientemente similar en su contenido como para confirmar mi evocación."

El remitente de la carta agregaba que, "Tanto CJR como "Mother Jones" identificaron a la autora como editora del Pacific News Service. "Mother Jones" agregaba, sin embargo, que la Srta. Preston había realizado investigaciones para el Congreso Norteamericano para la América Latina (NACLA)".

El remitente se preguntaba si la vinculación de la Preston con el NACLA podría haber prejuiciado su reportaje sobre Guatemala y si acaso el CJR publicaría alguna vez "un texto en profundidad sobre la misteriosa Pacific News Service comparable con sus frecuentes denuncias respecto de periodistas de derecha y Dres. Insólitos del Pentágono".

Lo concreto es que si hubo tal artículo, titulado "Un enfoque pensante de las noticias". Fue escrito por David Armstrong y era favorable, en lo fundamental, a la PNS. Armstrong señalaba que la PNS fue "lanzada en 1970 por el Bay Area Institute, centro de estudios pacifista," pero no mencionó que dicho instituto fue creado en parte gracias al aporte financiero del IPS.

En fonna similar, cuando el "Washington Post" publicó el 6 de enero de 1983 una crónica de John Dinges sobre cuatro libros relacionados con los sucesos de El Salvador, incluyendo aquel escrito por Cynthia Arnson del IPS, el diario omitió su conexión con el Instituto. Simplemente identificó a Dinges, que criticó favorablemente el libro de la Arnson, como reportero del "Post" y co-autor, junto con Saul Landau, de "Assassination on Embassy Row". También se ignoró la conexión de Landau con el IPS.

Para total ironía, sin embargo, en esa misma edición de la sección "Mundo de los libros" del "Post" apareció un aviso de.la "Washington School" del IPS en que Dinges era identificado como instructor de "periodismo" de esa institución.

Al ignorar oficialmente la conexión con el IPS, el "Post" indudablemente se las arregló para ignorar la cuestión del conflicto de intereses; el código ético de la Sociedad de Periodistas Profesionales de los Estados Unidos desalienta el involucramiento de periodistas con organismos políticos.

 

LA CONTROVERSIA DEL DOCUMENTO BLANCO

La conexión del IPS con los diarios y publicaciones ya mencionados en este reportaje puede contribuir a explicar por qué los reportajes y temas solicitados por la prensa alternativa son recogidos después por los medios más importantes, exponiéndolos a la gran masa de norteamericanos comunes. Si bien tal tendencia es notoria en la cobertura de diversos asuntos de política nacional e internacional, la campaña para desacreditar el Documento Blanco sobre El Salvador del Departamento de Estado, dado a publicidad el 23 de febrero de 1981 y que denuncia el tráfico de armas desde el bloque socialista hacia las guerrillas salvadoreñas, constituye un importante estudio de caso.

Incluso antes de la publicación oficial de dicho Documento Blanco, cuando todavía era materia de filtraciones y especulación en la prensa, el desertor de la CIA, Philipgee, ofreció una conferencia de prensa en Alemania Federal para señalar que algunos de los documentos guerrilleros incautados en que se basaba dicho Documento Blanco probablemente serían falsificaciones de la CIA. Después de que Agee pudo finalmente leer el texto completo, redactó una crítica de 46 carillas del mismo, incluyendo su acusación de que parte de los documentos incautados eran, en efecto, falsificaciones. La crítica fue publicada en Washington por los colaboradores de Agee.

Para entonces, sin embargo, John Dinges ya había escrito un artículo para la Pacific News Service señalando que la documentación del gobierno norteamericano sobre embarques de annas para las guerrillas de El Salvador era defectuosa. El artículo de Dinges habría aparecido en 30 importantes periódicos norteamericanos, de acuerdo a Sandy Close, editora de la PNS.

A la campaña anti-Documento Blanco se unieron también Alexander Cockburn y James Ridgeway a través del Village Voice". James Petras y el ex empleado de la CIA, Ralph McGehee hicieron otro tanto a través de las páginas de "The Nation". Roger Burbach, de NACLA, lo atacó en "Mother Jones" y Jeffrey Stein en "The Progressive".

Más adelante, el "Wall Street Joumal" y el "Washington Post" publicaron ataques contra el Documento Blanco, admitiendo los reporteros de ambos diarios que habían tomado conocimiento de parte de los reportajes antes señalados, así como de la crítica de Agee. Peter asnos, del "Post", que por entonces ocupaba el cargo de editor nacional, concedió que un llamado que por entonces le hizo Jeffrey Stein urgiéndolo a examinar el Documento Blanco lo llevó a designar al reportero Robert Kaiser (con asistencia de Karen DeYoung) para que hiciera exactamente eso.

Después de que "Human Events" denunciara el hecho de que tanto el Post como el Joumal (su reportero Jonathan Kwitny) habían usado la crítica de Agee en calidad de fuente confidencial, y después de que Amaud de Borchgrave señalara en una columna publicada en el "New York Times" que la crítica de Agee había sido preparada con asistencia cubana, John Dinges elaboró otro reportaje para la PNS intentando oscurecer el papel de Agee en la campaña anti-Documento Blanco.

Ignorando la declaración del propio Agee de que su crítica entregó la base para los artículos del Post y del Joumal, Dinges escribió que su propia críticl):' del Documento Blanco había sido despachada por la PNS antes de la publicación de la crítica de Agee: "Yola escribí sin ayuda de Agee o del KGB o de los cubanos o de cualquier otra creatura perteneciente al ámbito de los villanos buscadores de conspiraciones", indicó. Por tal motivo, intentó razonar Dinges, el hecho de que el mismo tipo de crítica del Documento Blanco apareciera en la crítica de Agee, su propio artículo así como en los del "Post" y del "Journal", sólo confirmaría el descubrimiento de las "mismas discrepancias".

Sin embargo, tal como destacó Reed Irvine, Dinges sólo formuló un par de críticas débiles contra el Documento. La crítica de Agee, sin embargo, contenía acopio de críticas y 14 de sus puntos hallaron eco en el artículo del Joumal y 11 en el del Post. Irvine señaló que, "Los artículos del "Post" y del "Joumal" a todas luces debían mucho a Agee y poco a Dinges."

"Más aún, una comparación realizada por "Human Events" entre los reportajes del "Post" y del "Joumal" revelaron paralelos sorprendentes. En determinado caso, tanto Agee como el periodista Jonathan Kwinty del "Joumal", incurrieron en el mismo grueso error.

Increlole en este caso resulta que el 7 de enero de 1982, meses después de la total exposición del papel jugado por Agee en la controversia del Documento Blanco (a pesar de que el "Post" todavía no había concedido el hecho de que empleó a Agee como fuente), Jack Anderson denunció en su columna que el Documento Blanco había "demostrado estar basado en documentos sumamente cuestionables y probablemente falsificados" jexactamente la misma línea escrita por el propio Agee Anderson ignoró el hecho de que las críticas contra el Documento Blanco -incluyendo aquellas de Agee- fueron todas contestadas por el Departamento de Estado.

 

EL CASO DEL CURIOSO DOCUMENTO DISIDENTE

Muchos de esos mismos organismos noticiosos también prestaron considerable atención a un documento del Departamento de Estado totalmente falsificado, titulado, "Documento disidente sobre El Salvador y América Central", que no era más que la línea de propaganda comunista respecto de El Salvador y que fue atribuida a supuestos ex o actuales funcionarios de la CIA, el Pentágono o el Departamento de Estado. El curioso documento fue explotado para fines antinorteamericanos en Europa occidental y América Latina, llegando un diario de Panamá a afirmar incluso que el documento revelaba la insatisfacción oficial sobre el curso de la política de los Estados Unidos en América Central.

En el propio país del norte fue la Pacífic News Service la que difundió un artículo de Thomas Bron sobre el documento. Carolyn Forche de "The Progressive" y John Clements del ITT tambien lo publicitaron. Igual cosa hizo Karen DeYoung del "Washington Post", quien informó el 8 de marzo de 1981 que una fuente de alto nivel de la Administración Carter pensaba que la información contenida en el documento era "esencialmente verdadera".

Pero el documento contenía sólo sinsentidos. Pretendía, por ejemplo, que Cuba jugaba un papel cauteloso en América Central y que los Estados Unidos se prepa raban para una intervención física.

Flora Lewis, del New York Times, también publicitó el fraude, pensando que se trataba de un auténtico documento gubernamental del "canal disidente", aunque más adelante se vio obligada a reconocer que había caído víctima del engaño. Uno de sus colegas, sin embargo, el columnista Anthony Lewis, que dio a conocer el documento sin llamarlo oficial y cuya columna basada en el fraude fue insertada en el "Congressional Record" por el Senador Edward Kennedy, demócrata por Massachussets), no se declaró culpable. Tampoco lo hizo Karen DeYoung, no obstante que su colega Stephen S. Rosenfeld declaró que ella halló sospechoso el documento, dejándolo de lado.

Un resumen del documento fue distribuido en Washington por el Consejo para Asuntos Hemisféricos (COHA), en cuyo directorio estuvo alguna vez Richard J. Barnet, cofundador del IPS.

El extraño documento disidente fue también publicitado a través de un reportaje de Stephen Kinzer para el "Boston Globe". Kinzer es colaborador de "The Nation" y del "New York Times". En su artículo, Kinzer citaba a Laurence Birns de COHA como afirmando que el razonamiento del documento era "sofisticado".

El documento ciertamente ERA sofisticado, pero de un modo no inmediatamente percibido por Birns y la mayoría de los periodistas que lo tuvieron en sus manos.

El FBI aseveró que el documento "aparentemente fue distribuído en forma mecanografiada a diversas agencias de prensa y luego en forma impresa por una organización autodenominada Comité Norteamericano de Solidaridad con el Pueblo de El Salvador (CISPES). Hay ciertas similitudes de este engaño con otros fraudes similares de los soviéticos. Se sabe que los rusos intentaron hacer circular este documento en América Central a través de medios clandestinos".

 

LAS FUENTES DE PHILIP AGEE

El fraudulento documento fue reproducido en el más reciente libro de Philip Agee, "White Paper: White Wash", que contiene su extensa crítica del Documento Blanco del Departamento de Estado sobre El Salvador.

Si bien los autores del fraude no han sido identificados, y a pesar de que Agee no echa luces sobre el origen del mismo, se sabe que el ex agente de la CIA ha usado a Cuba como importante fuente de recursos.

En su primera obra, "Inside the Company", Agee reveló que la Biblioteca Nacional José Martí y la Casa de las Américas de La Haba na "me proporcionaron asistencia especial para mis investigaciones y me ayudaron a obtener antecedentes sólo contenidos en documentación oficial". Agregó, "Ciertos representantes del Partido Comunista de Cuba también me otorgaron importante aliento en una época en que dudaba de que sería capaz de encontrar toda la información adi- cional que requería".

En una de las ediciones del libro, Agee también expresó su especial gratitud para con Michael Locker de NACLA. Locker trabajaba para la Corporate Data Exchange, grupo que recibió diversos pequeños aportes financieros del Instituto Transnacional del IPS.

De acuerdo a testimonios de la CIA ante el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, en 1980 la publicación anti-CIA "Covert Action Information Bulletin (CAIB) (Boletín de información de acciones encubiertas), en cuyo consejo asesor oficia Agee, publicó una versión fraudulenta de una Manual de Campo del Ejército de los Esta dos Unidos, preparado por el KGB y hecho circular como documento oficial del gobierno norteamericano.

La publicación de Agee lo llamó, "Un memo supersecreto del ejército de los Estados Unidos sobre la infiltración y subversión de sus aliados". Pero la CIA atestiguó que se trataba de un fraude que apareció por primera vez en una revista española en un artículo redactado por un miembro del PC español. Ese comunista español, de acuerdo a la CIA, había estado en estrecho contacto con un agente soviético del KGB.

La CIA manifestó que el documento "apareció en más de una veintena de países de todo el mundo y recibió considerable atención de parte de los medios informativos". "La agencia señaló que, "los propagandistas soviéticos lo han explotado reiteradamente para apoyo a sus acusaciones infundadas de que los Estados Unidos actúan como agente provocador tras diversos terroristas extranjeros".

Otra publicación otrora vinculada con la figura de Agee, la revista "CounterSpy", fue también empleada en una campaña de contrapropaganda soviética. Herbert Romerstein, profesional integrante del "staff" permanente del Comité de Inteligencia de la Cámara, señaló que cuando "Counterspy" publicó un artículo citando "pruebas de la prensa extranjera", respecto de que la CIA interfería en Afganistán, las fuentes de prensa extranjeras fueron identificadas al final del artículo como emisiones radiales soviéticas y el diario soviético "Pravda".

El reportaje sobre la CIA en Afganistán fue enseguida recogido por el diario "Daily World" del Partido Comunista norteamericano, señaló Romerstein. El "Daily World" citaba al co-editor de "CounterSpy", Konrad Ege e identificaba a "CounterSpy" como "prominente revista de Washington que se especializa en informaciones sobre la organización del espionaje".

Romerstein agregó que, "el mismo tema apareció en el periódico soviético "Sovetskaya Rossiya" del 18 de marzo de 1980, que publicó una entrevista de su corresponsal V. Gan con Konrad Ege. La entrevista se realizó en Washington y Ege narró al periodista soviético la misma historia que originalmente había obtenido de la prensa soviética. Ello fue aprovechado por el aparato mundial de la propaganda soviética para indicar que la información era auténtica dado que procedía de una fuente norteamericana".

"CounterSpy" no carece de contactos con el IPS. El "Information Digest" del 19 de marzo de 1979 citaba a Egbal Ahmad, miembro del Instituto Transnacional del IPS, como afirmando que conocía personalmente a John Kelly, un coeditor de "CounterSpy" y que "otros del IPS conocen a otras personas vinculadas con "CounterSpy".

A esto se suma que el coeditor de "CounterSpy", John Kelly, ha escrito para al menos otras dos publicaciones vinculadas con el IPS. Fue coautor de un artículo sobre Filipinas aparecido en "The Nation" así como de otro sobre la CIA en Irán, aparecido en "In These Times". Más aún, entre tanto se ha sabido que Kelly proveyó de "pistas y documentos" al periodista Jonathan Kwitny del "Wall Street Journal", autor del artículo condenatorio del Documento Blanco sobre El Sal- vador que apareció en dicho diario. También se ha revelado que Kelly ha sido "una antigua fuente de información" para todo tipo de informaciones sobre "asuntos de inteligencia" para otro periodista del Jour nal, Jerry Landauer, conocido conferencista de la "Washington School" del IPS.

Estos hechos salieron a luz solamente porque el editor ejecutivo del Joumal, Frederick Taylor, investigó las acusaciones formuladas por "Human Events", Accuracy in Media, y Arnaud de Borchgrave respecto de que Kwitny había omitido señalar a Philip Agee y Kelly como fuentes, a pesar de lo cual defendió a su reportero.

La investigación de Taylor también reveló que Kwitny se vio impulsado a analizar el Documento Blanco debido a que había asistido a un foro celebrado en Nueva York al que asistieron numerosos periodistas críticos del documento. Taylor no identificó a esos periodistas, pero entre ellos estaban Karen DeYoung, del "Post" y Alexander Cockbum, del "Voice".

 

PHILIP AGEE Y LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Philip Agee ocasionalmente se las arregla para que sus opiniones sean conocidas en forma directa por la opinión pública estadounidense. Así, por ejemplo, fue figura estelar de "On Company Business", programa radial de ataque contra la CIA difundido en 1980 por el Public Broadcasting Service (PBS).

"On Company Business", que originalmente fue financiado con dineros fiscales, es decir, de los contribuyentes norteamericanos, a través de la Corporation for Public Broadcasting (CPB), actualmente es comercializado en todo el territorio norteamericano. Fue producido por Allan Francovich y Howard Dratch, cuyas biografías aparecieron en el anteproyecto de rodaje de una película en 1976.

La biografía de Howard Dratch resulta altamente interesante. Lo presentaba como editor militar y reportero investigador del Pacific News Service, indicando que había preparado despachos noticiosos para la PNS, las estaciones radiales Pacifica y "The Nation". Señalaba, también, que el resultado de sus "investigaciones" habían aparecido en el "Boston Globe", el "Milwaukee Journal", el "Courier Joumal" and "Times" de Louisville, el "San Francisco Examiner", el "Capital Times" de Madison, el "Register and Tribune" de Des Moines, así como en el "Guardian" y el "Black Panther paper".

El principal problema con la película anti-CIA de Dratch fue que al espectador se le negaban antecedentes sobre Agee. Agee sólo fue identificado por el siguiente lema: "CIA, 1959-69".

En forma similar, también otros medios de información parecen tener problemas con la descripción exacta de las actividades de Agee y de sus camaradas.

Por ejemplo, el 27 de julio de 1981, cuando Agee proclamó en un artículo publicado en la página abierta del New York Times que no se vio sorprendido con el dictamen de la Corte Suprema norteamericana en favor del derecho del Departamento de Estado para revocarle su pasaporte. El Times identificó a Agee en los siguientes términos: "Philip Agee, ex funcionario de la Agencia Central de Inteligencia, es autor de, "Inside the Company: A CIA Diary", que describe sus años en Améri- ca Latina y entrega el nombre de cientos de agentes de la CIA"

Reed Irvine señaló que una descripción más acertada podría haber sido más o menos la siguiente: "Philip Agee es un ex funcionario de la CIA que se ha pasado al bando comunista y que, asistido por la inteligencia del bloque soviético, se especializa en la revelación de los nombres de agentes de la CIA para destruir su efectividad".

Interesante resulta que antes de que el Congreso dictara una ley prohibiendo la revelación de nombres de agentes de la CIA, los medios de comunicación norteamericanos más importantes ocasionalmente criticaron a las publicaciones anti-CIA por contravenir la Primera Enmienda al publicar esos nombres. Pero los agitadores anti-C1A respondieron entonces llamando la atención sobre el hecho de que los medios de comunicación los habían usado a ELLOS como fuentes de información para asuntos de inteligencia.

Por ejemplo, cuando el "Washington Post" editorializó diciendo que los editores del CAIB debían ser juzgados por sus actividades anti-CIA, esos editores respondieron: "Su diatriba sólo acentúa la brecha entre las oficinas editoriales y los periodistas, pues sus empleados figuran entre el gran número de periodistas activos de virtualmente todos los grandes medios impresos o electrónicos de los Estados Unidos que diariamente nos llaman por ayuda, información, investigaciones y, sobre todo, nombre de funcionarios de inteligencia requeridos para sus artículos".

Cuando el"New York Times atacó a un editor del CAIB por incitar a un ataque contra la residencia de un diplomático norteamericano en Jamaica a quien había identificado como agente de la CIA, los editores del CAIB respondieron mediante una carta abierta:

"Quisiéramos señalar que… poco después de los acontecimientos de Jonestown en Guyana recibimos una llamada de un periodista del "New York Times" que deseaba conocer todos los nombres de funcionarios de la CIA destacados en Guyana que tuviéramos en nuestro poder. Constantemente recibimos solicitudes que los medios de comunicación del "establishment" de este y muchos otros países solicitándonos este tipo de información o investigaciones pertinentes. Hemos sido contratados por algunos de los diarios más prestigiados de la tierra para investigar en su nombre".

Esa carta fue publicada en la sección "Cartas al Director" del Times, pero se eliminó cualquier referencia a una supuesta solicitud de asistencia del CAIB por parte de un periodista del "Times".

Luego de la captura de la Embajada Norteamericana en Teherán por fanáticos pro marxistas en 1979, los editores del CAIB informaron que, "...nos apabullaron con llamadas de periodistas de las grandes redes de televisión, de las agencias cablegráficas y de los principales diarios y revistas del país, solicitándonos, en la práctica rogándonos, que entregáramos -aún 'off the record'- nombres de personal de la CIA retenidos en Teherán. /Prometo que no le diré nada a nadie". Fue toda una lección, bien. Algunas de las personas que se muerden la lengua cuando publicamos nuestras revistas parecían sedientas de sangre, de un incidente internacional, de un titular espectacular".

Finalmente, cuando el "Wall Street Journal" publicó un editorial amonestando a "CounterSpy" por promover la línea propagandística soviética de que la AFL-CIO intervenía en Polonia al apoyar al sindicato Solidaridad, Walden Bello, miembro del consejo asesor de "CounterSpy" reaccionó acusando al "Joumal" de haber atacado "una de sus principales fuentes de información".

Bello señaló que "CounterSpy" estuvo detrás de por lo menos 15 reportajes del Journal, incluyendo algunos sobre la CIA, Indonesia, Corea del Sur y Filipinas. El desaparecido periodista del Journal, Jerry Landauer, que figuraba en la lista de los instructores de "periodismo de investigación" de la "Washington School" del IPS, fue identificado como autor de uno de dichos reportajes, relacionado con las condiciones económicas de Corea del Sur.

El propio Philip Agee atacó a periódicos como el "New York Times" o el "Washington Post" por intentar distinguir entre su estilo "legítimo" de reportear y el estilo "guerrillero" de los activistas anti-CIA.

Agee arguyó en un artículo publicado por "The Nation" que tal distinción era "una vergonzante hipocresía (porque) los periodistas de los medios de comunicación del "torrente central" nunca cesan de solicitarme nombres de funcionarios de la CIA". Agregó que, "me llaman a cualquier hora del día o de la noche por pistas o consejo".

Al igual que Agee, también los miembros del IPS han sido capaces de presentar sus puntos de vista directamente a la opinión pública norteamericana a través de las emisiones radiales. Saul Landau, miembro del IPS, por ejemplo, ayudó a producir la película anti-nuclear, "Pau! Jacobs and the Nuclear Gang", irradiada por la televisión norteamericana en 1979. Landau ha dicho que su más reciente película, "Target Nicaragua", que ataca a los Estados Unidos por supuestamente apoyar a los resistentes anti-sandinistas de Nicaragua, podría también ser exhibida por la televisión.

El año pasado se exhibió por red de televisión una película titulada, "From the Ashes... Nicaragua Today" dirigida por Helena Solberg-Ladd, miembro de la "Washington School" del IPS. El film es una glorificación del régimen marxista de Nicaragua.

Pero tal como los datos importantes relacionados con la biografía de Philip Agee parecen reservados a sólo unos cuantos, tampoco se explica la naturaleza de las conexiones del IPS a aquellos que ven por la televisión las películas de Landau o Solberg-Ladd.

Más aún, la naturaleza del negocio de las informaciones toma imposible identificar todos, o siquiera un buen número, de las organizaciones informativas que emplean a Agee, el IPS y grupos similares o individuos como fuentes de información.

Ocasionalmente, sin embargo, se proyecta cierta luz sobre este interesante relación. Por ejemplo, un documento confidencial que trata del así llamado "movimiento pro desarme", compilado por Anne Zill, representante del financista liberal Stewar Mott, fue "filtrado" el año pasado hacia organismos noticiosos interesados. Los medios liberales ignoraron su contenido por razones obvias: mostraba que al movimiento pro congelamiento de las armas nucleares, el IPS y otros grupos similares intentan manipularlos.

Bajo el titular, "Instituto de Estudios Políticos Carrera Armamentista y Proyecto de Armas Nucleares", podía leerse la siguiente información:

Bill Arkin (del IPS) "colabora muy estrechamente con Stan Norris, del cm (Centro para Informaciones de Defensa) y con gente de prensa del "Wall Street Joumal", el "New York Times", el "Washington Post" y la cadena CBS, que a fines de febrero exhibió en su programa "60 Minutos" un reportaje suyo sobre las armas nucleares en Europa".

En ocasiones también los izquierdistas intentan manipular a los medios de comunicaci6n, aunque suelen fracasar en su esfuerzo.

Por ejemplo, después de que la NBC transmitió el 21 de agosto de 1982 un bien realizado documental titulado, "¿Whatever Happened to El Salvador?", el programa fue inmediatamente sometido a ataques. Miembros del Comité Norteamericano de Solidaridad con el Pueblo de El Salvador (CISPES), el grupo que hizo circular el fraudulento documento sobre El Salvador, organizó manifestaciones frente a los cuarteles generales de la NBC en Nueva York. También el "Daily World" y el "In These Times" lo criticaron.

El programa era defectuoso, señaló el ITT, porque, entre otras cosas, la NBC había contactado a "colegas del IPS y de la Conferencia Católica Norteamericana", así como a la Washington Office on Latin America (WOLA), pero sin emplear ese material en el programa final.

No caben dudas respecto de que la perspectiva de la NBC era dife- rente de aquella de otros medios que han cubierto El Salvador. La mayoría de los periódicos y redes de televisión han publicado o transmitido entrevistas a guerrilleros salvadoreños, sus voceros o apologistas. La NBC transmitió algo de ese tipo de material, pero también presentó entrevistas a los asesores militares norteamericanos que operan en el país. La NBC además entrevistó a un oficial del ejército de El Salvador y acompañó a su unidad en un patrullaje.

Muchos diarios y programas de televisión han repetido que Roberto D' Aubuisson, presidente de la Asamblea Constituyente de El Salvador, está vinculado con asesinatos, terrorismo y otros crímenes. Pero la NBC investigó esos cargos y concluyó que, "en cuanto nosotros podemos determinar, nadie ha podido hasta ahora aportar pruebas convincentes de las actividades criminales de Roberto D' Aubuisson”.

Los medios de comunicación norteamericanos también han publicado informaciones sobre que la asamblea presidida por D' Aubuisson habría bloqueado el programa de reforma agraria del país porque alteró una de sus partes. Pero la NBC descubrió que ese cambio tenía "sentido económico" y que todo ha sido malinterpretado.

En uno de los segmentos del documental, la NBC entrevistó a un oficial de las Fuerzas Especiales del Ejército de los Estados Unidos que criticó la cobertura dada por los medios de información a la guerra que se libra en El Salvador. "Gran cantidad de personas ha realizado esfuerzos para conversar con el otro bando del conflicto", declaró. "Muy pocos han hecho el esfuerzo de acercárseme y decir, 'Usted trabaja aquí. Usted es una de las personas en tomo de las cuales gira toda esta controversia. ¿Qué hace usted?

En efecto, siguiendo el consejo dado por publicaciones tales como la "Columbia Joumalism Review", se ha producido un enorme esfuerzo de los medios de comunicación para contactar a la otra parte, a las guerrillas comunistas y sus voceros. La NBC debiera ser felicitada por presentar a la opinión pública norteamericana nuestra versión de las cosas, la versión que entregan los asesores norteamericanos.

Sin embargo, el productor ejecutivo del programa, Bob Rogers, se vio atacado no por supuestas inexactitudes, sino que debido a su "perspectiva". Fue criticado tanto por el programa sobre el Salvador como por otras de sus producciones, "The Castro Connection", un documental de la NBC sobre la subversión cubana en América Central.

Rogers también fue el productor ejecutivo de "The Spies Among Us", un programa sobre las operaciones del KGB en los Estados Unidos.

Atacando el programa y organizando manifestaciones contra la NBC, la extrema izquierda sólo buscaba intimidar a los medios de comunicación estadounidenses. El mensaje fue simple: no denuncien a la propaganda y operativos comunistas y no otorguen demasiado tiempo al punto de vista pronorteamericano.

Y otro mensaje rezaba: No frustren a sus colegas del Instituto de Estudios Políticos.

 

*Traducción de Martin Bruggendieck

 

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