auxi auxi Cuadernos de Información Nª2 / 1985 auxi auxi
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Crecimiento del periodismo económico

CARLOS SEPÚLVEDA VERGARA, editor Económico de "La Tercera"
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Lo que da al periodismo chileno su carácter moderno y dinámico es su capacidad para absorber y asimilar el tiempo presente de cada época. El de hoy corresponde a un mundo cada vez más interdependiente, en el cual los problemas no son de un país o de una región, sino de todas las naciones. Afectan, aunque sea en diferente dimensión, a ricos y pobres y bien, en esta fluctuación, la suerte de los primeros puede llevarlos a la situación de los segundos y a los débiles hacerlos fuertes.

Hace unos veinte años, los países árabes eran considerados tremendamente pobres. Dos lustros después se convirtieron en bullentes imperios y casi causaron la ruina de Occidente al desencadenar la crisis energética, a partir de la cual la economía internacional cambió en profundidad. Vino el reinado de los petrodólares y los países árabes del Medio Oriente dominaron en la banca, en grandes multinacionales y dictaron la leyes del mercado financiero. Los no productores del petróleo quedaron en una condición de la que todavía no se recuperan, más aún cuando aquellos petrodólares (intermediados por la banca internacional) se prodigaron en fáciles empréstitos —hoy tan esquivos— que actualmente representan una deuda externa que asfixia al mundo en desarrollo.

No obstante la existencia de cada vez más sofisticados y sorprendentes avances tecnológicos en el campo de la comunicación, llevar el conocimiento y comprensión de esos fenómenos, de consecuencias económico-sociales, a la opinión pública común no resultaba tarea fácil.

En Chile, desde luego, el tema económico era casi tabú. Sólo para iniciados que leían trabajos académicos muy restringidos o publicaciones del extranjero. La información de esta naturaleza alcanzaba alguna dimensión con la cuenta anual de la Hacienda Pública, el Presupuesto de la Nación, ciertos informes del Banco Central o la CORFO, algún proyecto de remuneraciones y los consabidos impuestos para financiar el aumento de sueldos de la Administración Pública, o bien, la crónica inflación chilena.

Los diarios informaban de estas materias, principalmente en relación con las reacciones de los sectores afectados y los debates parlamentarios. En el análisis, sólo la entonces llamada gran prensa hacía algunos comentarios muchas veces alineados desde el punto de vista de los intereses de grupos económicos o de los sectores laborales. Las revistas hacían semanalmente el seguimiento de los hechos, agregándoles algunos entretelones y cálculos. Ercilla antigua fue la primera en romper el esquema con la edición de un Informe Económico mensual, de 16 ó 20 páginas a color, con informaciones y análisis, gráficos y cuadros. Fue la precursora de una información económica más acabada.

En general, eso fue lo tradicional, a tal punto que durante el interrumpido gobierno de la Unidad Popular, la información económica estuvo rodeada más que nada de sus aristas políticas, de los intereses heridos. La toma de una fábrica era el poder de los que trabajan que se hacían cargo de la empresa para servir mejor al pueblo. Las tomas, las expropiaciones de tierras, fueron defendidas o atacadas en el marco de la pugna y la transformación política de los medios de producción.

Consolidado el cambio de septiembre de 1973, un año y medio después advino en el país la libertad económica, la llamada política social de mercado. Este pasó a ser el mejor asignador de recursos. La ley de la oferta y la demanda se sobrepuso a todo un pasado de economía mixta. Debutó en Chile el mercado de capitales, algo totalmente desconocido, pero rápidamente asimilado por los magos de la especulación y de dar rentabilidad al Señor Dinero. Los teóricos y material izad o res de la Escuela de Chicago encontraron ciegos defensores y duros estigmatizadores.

El periodismo chileno, entonces, cambió de nivel. El periodismo debió, primero, estudiar la nueva economía y las políticas económicas. Hurgar al fondo de las empresas y escudriñar en los efectos macro y microeconómicos. Era lo nuevo, el presente del cual estaban todos pendientes. El milagro económico chileno. Milagro que luego, zarandeado por los efectos de una crisis internacional, se convirtió en un desastre.

Junto a todo este ir y venir, ante la grandeza de fastuosos negocios y sus protagonistas y el revés de las circunstancias, en parte de origen externo, el periodista chileno mejoró su misión de informar, analizar y orientar. Luego de aprender la nueva economía comprendió las políticas aplicadas, pudo analizarlas y buscó los cauces de los dictados y sus repercusiones, llegando así a la ecuación rápida de causa y efecto, tarea que continúa su perfeccionamiento.

Ayudó en esta tarea el hecho de que entonces sumergida la discusión política, el diálogo y la controversia sobre lo que estaba sucediendo en lo económico pasó a sustituir la trinchera política de otrora. Aparte de la dictación de clases de Economía en las Escuelas Universitarias de Periodismo, contribuyeron también las instancias escogidas y acogidas por entidades públicas y privadas y por entes y grupos académicos que ofrecieron seminarios y cursos a los periodistas que cubrían el acontecer económico para sus respectivos medios. Muchos de éstos, de simples pero buenos reporteros, pasaron a convertirse en comentaristas y analistas, junto a destacados profesionales de la Economía que también encontraron su espacio en las publicaciones y hasta en la televisión. Y no sólo fueron entidades nacionales las que comprendieron la importancia de un periodista compenetrado de los fenómenos económicos para mejor orientar a la opinión pública. Antes que ellas, organismos internacionales como la CEPAL, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial y la propia Naciones Unidas, habían dado pasos positivos en tal sentido, ofreciendo seminarios a periodistas latinoamericanos.

El camino, en consecuencia, fue preparado y aprovechado, influyendo también el hecho de que la teoría económica anunciada y aplicada por sus mentores criollos iba al mismo tiempo teniendo sus efectos prácticos. Así, el desarrollo de la información económica continuó progresiva y apresuradamente. La prensa escrita dio más importancia a este tipo de noticias e informaciones. Incluso creó secciones solamente destinadas a estas materias. En la radio fue la noticia al instante y los correspondientes comentarios y reportajes en vivo. En la televisión, entrevistas y enfoques audiovisuales a cargo de periodistas y economistas. En el medio escrito se fundaron publicaciones especializadas.

Lo cierto es que el desarrollo económico de los últimos acelerados ocho años ha tenido acabados historiadores: los periodistas de todos los medios de información. En los diarios, revistas, radios y estaciones de televisión hay un archivo de testimonios de todo lo ocurrido en la dinámica económica de nuestro tiempo, tanto interna como internacional. Es una obra monumental, escrita, relatada y documentada por un periodismo que, como decía al comienzo, ha sabido vibrar con el presente, los hechos y las circunstancias de aquel diario acontecer que hace la historia de los pueblos.

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