Cuando el ciudadano común piensa o escucha que alguien ha sido designado para un cargo diplomático, le salta a la mente una imagen asociada que le hace ver a dicha persona en una vorágine de recepciones, cocktails y otras minucias de la vida social. Pero no puede haber una imagen más errada cuando se trata de hablar de los así llamados Agregados de Prensa.
¿Cuáles son las tareas de éstos, según todos creen, afortunados mortales que los dioses han premiado? Cualquiera que Uds. puedan imaginar. Desde ser un hombre o mujer absolutamente informado de todo lo que pasa en su entorno hasta lograr obtener todo tipo de informaciones sin que ello le cueste un centavo al Erario nacional. Por lo menos así era cuando quien escribe estas líneas se desempeñaba en la Misión Permanente de Chile ante las Naciones Unidas.
Naturalmente que todo esto en relación si ustedes están actuando en una misión bilateral o en una que tiene acción en organismos internacionales como era el caso de Naciones Unidas. En las misiones bilaterales existe la posibilidad de que el Agregado de Prensa sea considerado para asistir a las múltiples actividades sociales y de trabajo que desarrollan las embajadas amigas. Pero en el caso de misiones multilaterales, el número de ellas hace que sólo los más altos funcionarios de ellas sean los invitados lo cual torna la tarea de intercambio de informaciones en verdaderos trabajos de Hércules.
El Agregado de Prensa debe realizar todos los esfuerzos por contactarse con los directores de los medios de comunicación social a objeto de lograr difundir aquellas noticias positivas que ayudarán a la labor de su Jefe de Misión. Tendrá que estar muy atento a pesquisar el origen de ciertas informaciones que vienen refrendadas por agencias que sólo conocen los que escriben en ellas. Deberá tener un sexto sentido que le indique dónde reside la fuente que está introduciendo una corriente constante de informaciones distorsionadas de la realidad.
Hay ocasiones en las cuales toda una ardua labor de preparación de datos, cifras y estadísticas sólo obtienen la inmerecida pena de ir directamente al canasto de quienes despachan en las agencias, diarios o servicios informativos, a pesar de la seguridad y sonrisa que le han brindado en el momento en que entrega dichas informaciones.
Otro aspecto de la tarea del Agregado de Prensa es el de conectarse con aquellos connacionales que residen un buen tiempo en el país en el cual está adscrito. A veces se encuentra sólo con miradas desconfiadas y sonrisas sobradoras. Pero hay quienes se convierten en los mejores aliados para ayudarle en su trabajo.
Punto clave en la tarea de un Agregado de Prensa es aquel que se refiere a la mayor o menor simpatía que su jefe máximo tenga por los periodistas. Porque sucede que muchos jefes de misión creen que los periodistas son seres fantasiosos que sólo buscan el lucimiento personal y la noticia que les convierte en estrellas. Pero al mismo tiempo este jefe de misión alérgico al periodismo exige que el país aparezca siempre bien tratado. Sin embargo cuando se les insinúa que sería bueno realizar reuniones mensuales con los más importantes colegas locales, sólo se logra un frío silencio que casi siempre va seguido por la frase:
—¡No quiero saber nada con los periodistas porque tergiversan todo lo que uno dice! Eso sería todo.
El Agregado de Prensa tiene que ingeniárselas para producir, semanalmente, un boletín, por decir lo menos, en el cual se resuman todas las noticias procedentes de Chile. La selección de estas noticias constituye una obra de romanos en lo que concierne a aunar todas las opiniones de quienes formar la Misión.
Pero, en honor a la verdad, no todos los jefes de misión son así, hay algunos que por el contrario sacan a relucir al periodista que siempre se oculta en nosotros. Son muchos los que le dicen con nostalgia:
—¡Cuando era joven estuve trabajando en un diario en Santiago! Y se les dibuja una sonrisa llena de melancolía y recuerdo.
He tratado en estas pocas líneas darles a conocer una parte de la labor que tiene ante sí un Agregado de Prensa. Ello no quiere decir que no existan aquellos que obtienen colaboración total y abnegada de parte de sus compañeros de misión. Porque los hay también que prefieren pasear, estudiar o dejar pasar el tiempo.
¡Honni soit qui mal y pense!