auxi auxi Cuadernos de Información Nº3 / 1986 auxi auxi
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Periodismo interpretativo: precisiones sobre un género

JOHN MÜLLER GONZÁLEZ
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Un problema grave se está planteando en la prensa nacional. Y en contra de lo que se pudiera pensar, en esta ocasión tiene que ver exclusivamente con los periodistas profesionales. El asunto afecta de lleno al Periodismo Interpretativo, debido a las creencias que -a nuestro juicio equivocadamente— se han tejido en torno a su práctica. Estas ideas dicen relación con un cierto contrabando ideológico que se efectúa a través del género, o sencillamente con la convicción que asiste a algunos periodistas de que éste les permite difundir —disfrazándolas de manera adecuada- sus propias opiniones o prejuicios.

La confusión parece originarse en motivos bien distintos. Por una parte, existe poco interés de parte de los mismos periodistas por asumir las exigencias que impone el Periodismo Intepretativo, y por la otra, a veces se actúa manipulando deliberadamente la información. Un tercer motivo es la naturaleza del género, que por ser un punto intermedio entre la información y la opinión, aporta una buena dosis de desconcierto.

Es nuestra intención clarificar —tal vez de modo precario- algunos aspectos conflictivos del Periodismo Interpretativo y buscar soluciones, que a la luz de nuevos aportes y reflexiones más serenas, puedan contribuir a un correcto ejercicio profesional en este ámbito.

 

EL GÉNERO DEFINIDO

Existe unanimidad entre los académicos para definir el periodismo interpretativo. Abraham Santibáñez dice: "Interpretar, desde el punto de vista periodístico, consiste en buscar el sentido a los hechos noticiosos que llegan en forma aislada. Situarlos en un contexto, darles un sentido y entregárselo al lector no especializado. Por exigencia profesional, además, esta interpretación debe tratar de prescindir de opiniones personales, debe basarse en hechos concretos y opiniones responsables y que sean pertinentes y debe ser presentada en forma amena y atractiva". (1)

La profesora española Concha Fagoaga, por su parte señala: "Los periodistas no sólo reproducen lo que ven y oyen, ejercen también una investigación sobre lo acontecido porque los hechos no se producen descontextualizados de una situación económica, social y política concreta. Los hechos no surgen aislados de una realidad más amplia, se insertan en ella..." (2).

Mitchel Charnely agrega al respecto: "Por interpretación (...) se llegó a entender el material subyacente o circunstancial o gravitante en el suceso que origina la noticia, presentado objetivamente y sólo con el propósito de ayudar al público destinatario a situar el acontecimiento en el debido contexto" (3) (Lo destacado es nuestro).

Como es fácil apreciar, en todas estas definiciones está presente de una u otra forma la palabra "contexto". Ella parece ser vital para el género. Según el diccionario significa: "hilo del discurso, de la narración o de la historia" y también "enredo o unión de cosas que se enlazan o entretejen".

Ambos sentidos definen lo medular del Periodismo Interpretativo, lo mismo que Luce y Hadden buscaban cuando crearon Time con el propósito de "organizar, clasificar y explicar las noticias de la semana" (4). La idea fue y sigue siendo la misma: darle al lector el "hilo conductor" de los acontecimientos, poner ante sus ojos la intrincada red de los hechos noticiosos que día a día, minuto a minuto, se enlazan o entretejen.

 

EL GÉNERO JUSTIFICADO

Hay acuerdo en sostener que el Periodismo Interpretativo nace con la revista Time. Sin desmerecer con este aserto los esfuerzos que antes de la fundación de este semanario se hicieron, nos parece que hacia la década de 1920 el impacto de la avalancha informativa -por causa de los avances tecnológicos—, ya era preocupación primordial de los comunicadores en Norteamérica. La necesidad de organizar y dosificar los contenidos que llegaban al público, sin omitir ninguna parte del espectro noticioso, se hizo evidente. Charnley dice: "Fue después de la Primera Guerra Mundial cuando los hombres de prensa, al examinar sus productos y las necesidades del público, se dieron cuenta de que algo faltaba. Su búsqueda se vio estimulada cuando, en 1923, dos jóvenes de escasa experiencia periodística pero de amplia visión "inventaron" la revista Time, que se fundó para mostrar el alcance de las noticias, su interpretación, sus implicancias ocultas, su 'nueva dimensión' " (5).

Los esfuerzos no fueron claros al principio. Muchos periodistas desarrollaron la "columna interpretativa", una especie de comentario especializado en una determinada materia. Hacia 1930, esta modalidad se había consolidado en los medios norteamericanos.

Sin embargo, la "columna interpretativa" no dejaba de ser una exposición de hechos mezclada con opiniones y análisis personales. Los mismos periodistas que la utilizaban —entre ellos algunos notables como Walter Lippmann y Eric Sevareid- se vieron obligados a hacer una distinción que a esas alturas no era nueva. Por un lado se estableció que el comentario era una exposición de hechos valorizados con opiniones o juicios del propio autor. Por otro, se concluyó que la "interpretación" era la ilustración de la información a partir de la "presentación de las circunstancias del suceso objeto de la noticia" sin evaluar el significado de ésta para el lector, pero dándole los elementos para que él mismo la evalúe (6).

 

EL DEBATE ANGLOSAJÓN

Desde la aparición en los Estados Unidos del Periodismo Interpretativo, numerosos fueron los críticos que trataron de dar cuenta de él. La cuestión principal era la siguiente: no hay ninguna persona capaz de hacer una interpretación sin que una buena dosis de sus actitudes personales graviten sobre ella.

Los periodistas que practicaban el Periodismo Interpretativo en esa época sólo retrucaban que la objetividad absoluta ante los hechos era imposible, pero que ello no obstaba para dejar de intentarlo.

El problema de fondo estaba en el contexto ideológico. En Estados Unidos, un país anglosajón, el Periodismo había evolucionado de manera distinta que en los países latinos o que en la misma Europa. Los principios de la ideología liberal —fuertemente implantados en Norteamérica— hacían que las ideas compitieran entre sí con su Impropio peso específico.

Luego de una etapa partidista, los directores de periódicos llegaron al convencimiento de que era necesario dar un amplio enfoque a la noticia y dejar que el público pensara lo que quisiera sobre ellas. Que las noticias compitieran libremente fue la divisa de la nueva época. Así nació el primer aporte al Periodismo Interpretativo: “el relato objetivo de los hechos”, como lo llaman algunos teóricos de la prensa.

Pero este concepto de objetividad era bastante mezquino y pronto condujo a excesos. Si A habla sobre el conflicto entre A y B, "debía necesariamente presentar un número determinado de opiniones a favor de A e igual número a favor de B. Debido a esto se produjeron curiosos excesos de pudor. Los periódicos "republicanos", en busca de la imparcialidad, publicaban más espacios con noticias "demócratas" que con las de sus correligionarios.

Ya en 1930 algunos visionarios se dan cuenta que este concepto es muy limitado. Charnley dice: "La relación objetiva de los hechos 'tales como son', no siempre puede ofrecer el cuadro total o una comprensión cabal de la complejidad de la vida moderna. La crónica objetiva es aquella en que el lector u oyente, con sus propios recursos, sin necesidad de insinuaciones del redactor o relator, puede ver todas las circunstancias del suceso en su real perspectiva: separar lo genuino de lo engañoso, lo puro de lo adulterado, lo verdadero de lo falso..." (8).

Es en 1947 cuando se produce un hecho importantísimo en la existencia y progreso del Periodismo Interpretativo: la Comisión para la Libertad de Prensa o Comisión Hutchins. En ésta apareció la Teoría de la Responsabilidad Social de los medios de comunicación, que enfatiza la corrección en el comportamiento de la prensa sobre la base de un manejo responsable asociado a los intereses de la comunidad.

La aparición de la Teoría de la Responsabilidad Social trae aparejado un nuevo concepto de objetividad, que es en esencia similar al que hemos visto más arriba expuesto por Charnley.

La superación del "relato objetivo de los hechos", la "nueva dimensión de la noticia" y el género Interpretativo en su totalidad, hay que entenderlo —según la autora Concha Fagoaga— "como visión superadora del tema de la objetividad, tal como ésta era entendida por el periodismo rigurosamente informativo basado en una doctrina filosófica inflexiblamente liberal" (9).

El profesor español José Luis Martínez Albertos es tajante al ver la relación: "Desde un punto de vista ideológico, el periodismo de explicación (interpretativo) va íntimamente ligado a la Teoría llamada de la 'responsabilidad social de la Prensa' " (10).

Sin duda que después de la Comisión Hutchins, el Periodismo Interpretativo salió muy fortalecido en sus posiciones. No en vano fue el mismo Henry Luce, fundador de Time, quien se encargó de convocar a los notables que integraron la comisión. Largamente se ha hablado sobre la vocación misionera de Luce en el Periodismo. Con la Comisión Hutchins ésta volvió a relucir (11).

A pesar de todo, el debate sobre el Periodismo Interpretativo se prolongó hasta la década de 1970. Argumentando sobre la base de que la noticia interpretada deja inactivo al individuo ante la información y no lo incita al análisis y evaluación de los hechos, creando así un ciudadano ineficaz y poco capacitado, Charles Wright señaló: "Los periodistas han abandonado ahora el énfasis que sobre la objetividad de la información se puso a principios de siglo. Muchos entienden que les cabe la responsabilidad de evaluar e interpretar los hechos al lector, señalando su ubicación en el amplio contexto histórico y social, así como las distintas fuentes de las que emerge el hecho". (12)

Incluso con tales críticas, que parecen demasiado apocalípticas, el Periodismo Interpretativo siguió expandiéndose. Los periodistas lo acogieron con entusiasmo y lo aplicaron eficazmente a veces, otras no tanto. Así fue que pronto los periódicos de todo el mundo —incluidos los diarios— aceptaron el nuevo género en sus páginas.

La polémica no ha sido en vano. Lo más importante para algunos es que "no deja de ser saludable la actitud suspicaz, pues la vigilancia de 'directores escépticos' (...) refuerza y da sentido a la implantación de nuevos códigos" (13).

 

PROBLEMAS ACTUALES

Tal como hemos planteado al inicio de este trabajo, nuestro propósito es aclarar algunos aspectos del Periodismo Interpretativo que se han vuelto confusos. Como su causa hemos planteado tres motivos, los cuales analizaremos separadamente:

 

a) Exigencias que impone el Periodismo Interpretativo:

Creemos que el Periodismo Interpretativo impone requisitos más altos que otros géneros periodísticos, tanto en el plano ético como en el de la elaboración propiamente tal. Reconocemos tres condiciones principales:

1.- Reproducción exacta del contexto de los hechos: Si aceptamos que el lector necesita conocer el "hilo conductor" de los acontecimientos para poder evaluarlos correctamente, también debemos aceptar que la reproducción del "contexto" sea lo más completa posible. Es inaceptable que las circunstancias de un hecho aparezcan adulteradas por negligencia del profesional.

2.- Rigurosa investigación y método: Con el fin de asegurar, en cierta medida, la correcta contextualización de los hechos, es preciso que la interpretación se apoye en una investigación acuciosa y en un esquema válido.

Tal esquema es el que proponen algunos autores bajo diversas formas, pero que son en el fondo lo mismo.

Abraham Santibáñez habla de una "hipótesis de trabajo" o "idea inicial" que es la "intención" del periodista cuando aborda un hecho. Esta idea básica le orientará en la recolección de antecedentes que pueden provenir de tres fuentes: documentación, entrevistas y observación personal. Dicha orientación sirve para triangular el ámbito en que el periodista buscará sus datos. Sirve en definitiva para ubicar el contexto que se debe investigar y más tarde reproducir. Ello no implica abordar con prejuicios tal contexto, pues eso lo falsificaría como hemos visto antes.

El problema está en que la hipótesis de trabajo más que limitar un tema, como creen algunos, abre las inmensas posibilidades de exploración en cada ámbito (14).

Concha Fagoaga plantea que existen cuatro elementos básicos en la interpretación: 1) La referencia a unos hechos de actualidad; 2) Background o datos antecedentes del hecho, 3) Análisis o datos que buscan explicar los hechos; y 4) Valoración o datos estimativos que intentan prever consecuencias (15).

Martínez Albertos sugiere las siguientes fases teóricas de un relato interpretativo: "1) tesis, punto de vista o juicio de valor como párrafo de arranque del reportaje; 2) acumulación lógica de datos que avalan y justifican la tesis inicial, y 3) conclusión que viene a reforzar el planteamiento de la tesis". (16)

Hay que recalcar, una vez más, que la falta de rigurosidad en la aplicación de estos esquemas es causa de muchas deformaciones. Muchos híbridos de artículos interpretativos con editoriales responden a este problema. Sin embargo, la correcta aplicación del esquema interpretativo no garantiza en un ciento por ciento su efectividad ya que siempre están de por medio aquellos imponderables que sólo la honestidad del periodista puede vencer.

3.- Plena responsabilidad: Como hemos dicho, este punto se relaciona con el nuevo concepto de objetividad que se apoya en las conclusiones de la Comisión Hutchins. Si rechazamos, por relativistas y espurias, las posiciones sicologistas que sostienen que "toda palabra que se escoja ya está marcada por la subjetividad del periodista", argumento que es creído por los mismos profesionales, debemos pensar que si bien la objetividad es inalcanzable, su búsqueda honrada no lo es.

Creemos que la objetividad, entendida como búsqueda honesta de la verdad, tiene tan profundas resonancias éticas que ninguna ley sería capaz de regular tal concepto. Por tanto ella está entregada a la probidad del periodista.

Sin embargo, por ser el profesional el responsable de la interpretación determinada será también el causante de su propio desprestigio y pérdida de confianza en caso de adulteraciones, voluntarias o no.

En este punto son válidas todas las aseveraciones que surgen del debate llevado en Estados Unidos hasta la década de 1970.

No es correcto creer —y menos practicar— que la tesis o juicio inicial es una opinión personal refrendada posteriormente con hechos dispuestos de manera inteligente. Tal cosa es falsa. Es engañar al público el hecho de deslizar subrepticiamente los gustos personales en la interpretación. La claridad de la separación entre los tres géneros (informativo, interpretativo y opinión) ha reintroducido la idea de que la opinión siempre está responsablemente ameritada. No necesita disfrazarse de interpretación (17).

b) Manipulación deliberada de la interpretación:

A nuestro entender hay dos faltas claras en este sentido. Una se produce cuando el periodista, creyendo que no será descubierto, introduce sus propios juicios de valor en la interpretación y los oculta con sutiles inclinaciones en la elección de sus entrevistados, datos y observaciones.

Aparte de constituir una falta ética, esto significa creer a priori que el público es incapaz de ver más allá de las narices del propio periodista. A veces, desgraciadamente, esto es así por distintas razones y la falta aún es más grave.

Las "fuentes bien informadas", o como ha señalado Mario Vargas Llosa el uso del condicional "pareciera que", "se dice que", "habría ocurrido que", son palabras que deben despertar las suspicacias del público. Dice Vargas Llosa: "Es un tiempo verbal a cuya sombra se cometen a diario las peores vilezas periodísticas, y todo órgano de prensa digno debería abolirlo de sus páginas" (18).

Es cuestionable esta actitud sobre todo cuando las "sutiles inclinaciones" son producto de la servidumbre a unos determinados intereses. El periodismo profesional no puede exigir libertad y entregar vasallaje.

En segundo lugar existe una manipulación más sutil. Ya a principios de siglo ella fue descubierta por Lenin, quien la puso al servicio de sus fines revolucionarios. El autor Lazlo Revesz nos la descubre en el siguiente párrafo: "Respecto a la verdad, Lenin escribió: 'Es preciso no separar uno de otro los diferentes hechos, sino describirlos en conexión con los que atañen a la cuestión examinada'. Mediante este método —la extensión prácticamente ilimitada de la obligación de considerar los contextos históricos, sociales, políticos y económicos-puede llegarse, a partir de un hecho insignificante, al mayor problema nacional; o, a partir de una declaración anodina, a incitar a la sublevación contra el gobierno, etc." (19).

Deben ser fuente de suspicacias todas aquellas interpretaciones que pretenden probar a pie forzado una determinada tesis. La consideración de los contextos conlleva al problema de, en un momento dado, descontextualizar los hechos o llevarlos a un plano que no les corresponde. Dicha práctica es reprobable por la manipulación mañosa que contiene y el abuso de lógica -se trata de una aporía- en que se basa el método.

c) Problemas propios del Periodismo Interpretativo:

A raíz del precario equilibrio que mantiene entre la información y la opinión, el género interpretativo posee una serie de riesgos propios. Sin embargo, es nuestra opinión que ellos son mínimos al lado de los problemas expuestos.

Para un análisis acabado de este punto conviene revisar los textos de Abraham Santibáñez, principalmente su trabajo "Periodismo Interpretativo o Periodismo de Opinión, un intento de clarificación'" donde a través de la aplicación de una serie de códigos de análisis, establece de manera clara las diferencias entre los géneros citados.

De acuerdo con el mismo Santibáñez, podemos concluir que "el Periodismo Interpretativo se sitúa, de alguna manera, en un punto intermedio entre la opinión pura y la información aséptica y objetiva. Esto permite dudar muchas veces de su objetividad y hace posible un cierto contrabando ideológico, deliberado o no. Pero eso -hay que subrayarlo— no es un problema del género en sí mismo, sino de quienes lo han instrumentalizado o, simplemente, mal utilizado" (20).

 

CONCLUSIÓN

"Si le resultaba imposible al hombre comprender todos los complicados hilos de la medicina, la religión, los negocios, la política, las artes y filosofías y las ciencias modernas, igualmente quedaba más allá de su capacidad el estar al día con los acontecimientos corrientes" (21).

Así explica Charnley el mecanismo del Periodismo Interpretativo. Asimismo creemos que surge la necesidad imperiosa de ejercerlo con honestidad en los planteamientos. Por ser materia delicada no cabe equivocación ni la manipulación en este género.

Eso mismo da pie —como lo han dicho otros— a que el gremio periodístico esté universalmente formado. La exigencia de la interpretación y de la ética así lo imponen.

Como manifestaba Alfonso Nieto, rector de la Universidad de Navarra en España, el papel formativo de los medios de comunicación social está en la cultura. En conocer "las corrientes de pensamiento, el porqué de los hechos que están sucediendo, buscar las causas es fundamenta! y formar a quien tiene que formar a los ciudadano, es todavía mucho más importante" (22).

 

NOTAS

1 Abraham Santibáñez M.: "Periodismo Interpretativo, los secretos de la fórmula Time", pág. 24, Santiago de Chile, Andrés Bello, 1974.

2 Concha Fagoaga: "Periodismo Interpretativo, el análisis de la noticia", pág. 11, Barcelona, Mitre, 1982.

3 MitchelI Chamley: “Periodismo Informativo”, pág. 435, Buenos Aires, Troquel, 1971.

4 Fagoaga, op. cit, pág. 15.

5 Charnely, op. cit. páG. 434.

6 Charnley, op. cit- pág. 435.

7 Especialmente José Luis Martínez Albertos y Mitchell Charnley. Para una discusión más detallada del problema de la objetividad, ver la obra citada de Charnley en su página 52 y siguientes.

8 Chainley, op. cit. pág. 55.

9 Fagoaga, op. cit. pág. 16 y ss.

10 José Luis Martínez Albertos: "Redacción Periodística, los estilos y los géneros de la prensa escrita", pág. 78, Barcelona, 1974.

11 Respecto de la influencia de Henry Luce en el periodismo norteamericano ver las obras citadas de A. Santibáñez y Concha Fagoaga. También el artículo de José Luis Martínez Albertos "El lenguaje periodístico de Cambio 16", publicado en la revista Cambio 16,

12 Charles Wright: “Comunicación de masas, una perspectiva sociológica”, Buenos Aires, Paidós, 1972. Citado por Concha Fagoaga, op. cit., pág. 23. Fagoaga, op.cit. pág. 21.

13 Santibáñez, op. cit. pág. 51 y ss.

14 Fagoaga, op. cit. pág. 27 y ss.

15 Martínez Albertos, "El lenguaje periodístico de Cambio 16".

16 Para una mayor discusión del tema ver Abraham Santibáñez, "La interpretación como clave periodística", artículo publicado en "Cuadernos de Información" Nº 2 del Centro de Estudios de la Prensa de la Universidad Católica de Chile, 1985.

17 Mario Vargas Llosa, "El Periodismo como contrabando", artículo aparecido en el diario "El Mercurio", 1º de septiembre de 1983.

18 Laszlo Revesz: "Ley y Arbitrariedad de la Prensa Soviética", España, Eunsa, 1977. Compilado por Mario Urzúa en "El papel de los medios de comunicación en la sociedad política", Escuela de Periodismo, Universidad Católica de Chile, 1984.

19 Abraham Santibáñez, "La interpretación como clave periodística''.

20 Charnley, op. cit. pág. 434.

21 El Mercurio, 20 de octubre de 1985. Entrevista por Isabel Larraín.

 

 

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