Presidente Lagos en el Club de la Prensa UC: “Primero hay que tener una visión de mundo, luego la convicción y después coherencia”

Por José Agustín Muñiz V. ,24 de noviembre de 2004

  El pasado lunes 15 de noviembre se realizó el desayuno del Club de la Prensa UC, que esta vez tuvo como invitado al Presidente de la República, Ricardo Lagos Escobar. No contentos con la relevancia natural del primer mandatario, los hechos de los días previos hicieron crecer el interés por asistir al evento: una vez puede ser suerte, pero en las tres reuniones anteriores había ocurrido lo mismo, lo que habla del ojo de los organizadores.

Organizado por la Asociación de Exalumnos de Periodismo UC, el encuentro se desarrolló con la presencia de las más altas autoridades de la Universidad Católica, medios de comunicación y miradas atentas de todos los asistentes.

 

El formato del encuentro fue el tradicional. El invitado expone durante 25 minutos y después el micrófono queda abierto al público para sus preguntas. Por un par de horas no existe el off the record ni el secreto de fuente: todo lo que se diga puede ser y será publicado; es la consigna.

 

¿De qué le puede hablar un Presidente a los periodistas, si se ven las caras todos los días y cada vez más? Quiero “introducir qué es lo que uno intenta como Presidente. Otra cosa es que esto resulte, pero es lo que uno intenta”, dijo Lagos.

 

A través de una serie de ejemplos, historias y anécdotas –concebidas, hiladas y narradas con el estilo que ha patentado– Lagos paseó a los presentes por su tesis sobre la política: “En esta actividad primero tiene que haber una visión del mundo; segundo, tiene que haber una convicción; y, tercero, tiene que haber una ecuación simultánea entre lo que se piensa, lo que se dice y lo que se hace”, dijo. Hacer Política de verdad es definir qué principios y bienes son de interés público y cómo hacer que ellos estén a disposición de todos los chilenos de un modo eficaz, eficiente y apegado a las normas, aseguró.

 

Para el Presidente Lagos, el principal enemigo en esta tarea es la demagogia y el populismo. Asomó su pasado de profesor universitario y su natural inclinación de intelectual cuando desafió a Chile a plantearse estas preguntas relevantes, que él ha sentido tan escasas durante su estadía en La Moneda. “Cuando usted hace una sociedad a partir de lo que resuelven los ciudadanos para introducir las correcciones indispensables para que haya una sociedad más cohesionada, entonces usted está discutiendo política con mayúscula, grande, la que vale la pena”.

 

Definió a la política como una tarea osada. Es una osadía golpear la puerta de una persona y decirle yo le voy a representar, vote por mí; “me fue mucho más fácil pedir el voto para decir No en un plebiscito, que pedir el voto para mí”, dijo.

 

 

Las preguntas del público lo pasearon por todos los temas (y por hablar en inglés, ya que los alumnos que participaron del proyecto Voices, para la APEC, grabaron en ese idioma una pregunta para ser transmitida por televisión internacional posteriormente). Por ejemplo, sobre los desafíos de la clase media, el Presidente no dudó y los situó en el terreno de la educación superior, la jubilación y la cobertura de salud: tres metas que, de no lograrse, causan temor en la gente “y la gente quiere vivir en una sociedad sin temor”.

 

En un tema de interés para la academia, Lagos reconoció que el actual 0,6% del PIB destinado a investigación y desarrollo es escaso para un país como Chile, y que los países con los que nos comparamos destinan un mayor porcentaje a ese ítem; tal es el caso de Irlanda, que se empina por sobre el 3% de su PIB.

 

El informe de la Comisión Valech era la noticia del día y sobre él, Lagos reconoció que las reparaciones son un tema sumamente complejo. En el caso de un decano universitario graficó que hubo oportunidades y proyectos de vida que no pudieron concretarse, y que el dinero no puede reparar las oportunidades perdidas.

 

La decisión más difícil que ha tenido que tomar, aseguró, fue la de oponerse en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a la invasión de Irak, teniendo un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos en la puerta del horno. “En términos de decisión de país, el tema de Irak fue lo que más me complicó, porque puedes escuchar a mucha gente, pero te das cuenta que esa decisión al final la tomas tú solo”.

 

El Presidente de la República, Ricardo Lagos. A su derecha, la directora de la Escuela de Periodismo, María Elena Gronemeyer; a su izquierda, el moderador, Jorge Andrés Richards.

 

Para el discurso que tenga que dar el Presidente de turno en el bicentenario de Chile, le gustaría que cada chileno tuviera la sensación de que “ahora sí lo logramos”, dijo Lagos. “Porque para el primer centenario no lo logramos”; es muy importante que tengamos la sensación de que hay un pedazo que nos pertenece, que nos incumbe, agregó.

 

La preocupación por la pobreza y las desigualdades siempre le salen al camino a un Presidente. “Lo más importante para esas 120 mil familias [del programa Chile Solidario] no es la plata que le das, porque es muy poca, lo más importante es que alguien, a nombre de Chile, llegó a golpear la puerta de su casa”. Los testimonios de esas personas hacen que valga la pena ser Presidente de Chile, dijo.

 

Y para superar la pobreza y mejorar las desigualdades, la educación es la mejor arma. “La historia del siglo XX en Chile en materia educacional es la historia del aumento de cobertura. Por lo tanto, ese es el elemento indicador de éxito o fracaso de un gobierno. Culminamos cobertura educacional en básica allá por el año 80, y en media estamos llegando a cobertura con los 12 años de escolaridad, ahora. Entonces, es a partir de este momento cuando se plantea el segundo desafío que es decir: ahora vamos a la calidad”, dijo.

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-Lea aquí el discurso completo del Presidente Lagos y el diálogo con los asistentes.

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