Facultad de Comunicaciones

La importancia de ser honestos. Integridad académica.

 

Esta es una carta abierta a toda la comunidad de la Facultad de Comunicaciones: alumnos, profesores, ayudantes y administrativos.

Diciembre de 2005/ enero de 2006

Por María Elena Gronemeyer, directora de la Escuela de Periodismo.

Sabemos que la honestidad es un imperativo ético capital del periodista. En ella se sustenta su credibilidad, que es el crédito moral más grande de un informador y del que depende la confianza de sus jefes y la lealtad de las audiencias.

 

Por eso nos preocupa el aumento que vemos aquí, y que se replica en otras latitudes, de actos deshonestos de estudiantes y periodistas, que en Estados Unidos y Europa han significado ya el despido de varios profesionales y directivos de diversos medios de comunicación.

 

Llevada esta inquietud al plano de nuestra Escuela de Periodismo, queremos insistir en que contamos con que cada uno de los que formamos parte de esta comunidad universitaria debemos tener plena conciencia de nuestro deber moral de dignificarnos como personas y dignificar nuestro trabajo con un respeto a la verdad y una actitud de honestidad.

 

Acogemos por eso la preocupación que han exteriorizado profesores y alumnos en relación con dos vicios que nos parecen graves, que atentan contra nuestra dignidad y destruyen nuestra credibilidad. Se trata de la invención de información -sean fuentes, citas o datos— y el plagio. Ambos constituyen actos inadmisibles en el trabajo académico y en el ejercicio de la profesión.

 

Porque hay alumnos que no están conscientes de la gravedad de estos hechos –por ignorancia o por una conciencia errónea— queremos clarificar por qué atentan contra la integridad académica y profesional. Con esta aclaración no se podrá aducir más ignorancia o falta de información en estas materias.

 

La invención de información es una mentira, un engaño intencional y consciente para la obtención de un beneficio personal inmediato a costa de un daño que se provoca a terceros. Con ello se traiciona la confianza del profesor (quien representa al futuro editor y a las audiencias) y se afecta el sentido de la profesión, que es dar cuenta de la realidad con un fin de bien común. Además del perjuicio social, este engaño también reviste un daño personal, por cuanto quien lo comete atenta contra su propio honor y su credibilidad, y desperdicia la oportunidad académica de aprender y perfeccionarse, que es el primer deber moral del estudiante.

 

El plagio es la copia textual omitiendo colocar comillas o la apropiación de material o datos ya publicados en cualquier soporte sin atribuirlo a la fuente original. La copia textual sin comillas de la porción de una oración ya puede constituir un plagio, cuando ella contiene una idea propia de la fuente ajena o datos relevantes reunidos por esa fuente. Es ilegítimo copiar y hacer pasar como propias las creaciones de terceras personas, sean éstas porciones textuales de frases, oraciones completas, párrafos, textos, imágenes, sonidos, etc.. Quedan protegidos así las ideas, opiniones y recopilación de datos, su redacción, las imágenes y su compaginación, el sonido y la edición de audio. Tampoco es legítimo el parafraseo en que se deja la información original, pero se utilizan algunos sinónimos, se sacan algunos datos menores o se agregan otros con el objeto de disimular la copia.

 

Es importante recordar que el conocimiento académico, y también la información periodística, se puede basar legítimamente en la información que proveen terceras personas. Por eso no está vetado recurrir a otras fuentes para la obtención de información. El acto deshonesto es adueñarse de un producto intelectual ajeno al no atribuir a las fuentes el material suyo que se está reproduciendo.

 

El autoplagio en el ámbito universitario se entiende como un engaño que deriva de la utilización múltiple, sin conocimiento y autorización previa del profesor para el cual se está haciendo un trabajo, de otro trabajo académico propio idéntico o similar. Es decir, cuando el alumno emplea para cursos diferentes un trabajo por el cual ya haya obtenido créditos o haya sido evaluado, o bien vaya a ser evaluado y obtener créditos en cualquier curso impartido en la universidad. A esta falta se aplican las mismas sanciones que al plagio.

 

El plagio es considerado en los centros universitarios como una falta grave a la integridad y honestidad académica. Esta falta grave, junto con deteriorar la integridad y credibilidad de quien la comete, también traiciona la confianza del profesor y a quienes él representa. Y además, es un acto de injusticia frente al propietario del material intelectual copiado, quien es víctima de una apropiación ilícita por parte de terceros de un bien que es de su propiedad.

 

Estamos en antecedente que muchos alumnos, especialmente los estudiantes de los primeros semestres, desconocen las reglas de citación de fuentes que se emplean en los trabajos académicos. Por eso les queremos insistir en que tienen que asumir también la responsabilidad académica de informarse por iniciativa propia sobre estas materias cuando saben que no manejan el tema. La biblioteca ofrece a través de SIBUC sitios que informan en detalle cómo citar fuentes.

 

Muchos análisis internos y extranjeros, y también la discusión que tuvieron sobre este tema nuestros estudiantes convocados por el Centro de Alumnos, hablan de la necesidad y del desafío que deben asumir los profesores de innovar en sus métodos de evaluación y en el tipo de trabajo que piden. Ello, considerando las facilidades que ofrece la tecnología hoy para acceder a información y para reproducirla inadecuadamente.

 

Por las razones expuestas aquí, todos debiéramos sentirnos invitados a asumir muy en serio un compromiso de fortalecer los principios de la verdad y la honestidad en nuestra Escuela. Es un compromiso por el bien de nuestros estudiantes y de los futuros destinatarios de su trabajo periodístico.

 

María Elena Gronemeyer,

Directora Escuela de Periodismo

Enero de 2006

Criterios para proceder en caso de invenciones o plagios

En virtud de lo expuesto en esta carta abierta, la Facultad de Comunicaciones ha acordado los siguientes criterios para sancionar las invenciones y plagios.

Como regla general, y existiendo pruebas del hecho que se imputa, todo plagio o invención de fuentes o datos debe sancionarse con la reprobación inmediata del ramo en que se cometió esta falta grave con nota 1.

Como sanción mínima, de haber atenuantes, se pondrá nota 1 en la prueba o trabajo en que se haya incurrido en la falta grave.

En caso de existir agravantes, por ejemplo la comisión reiterada de alguna de estas faltas en el mismo o en distintos ramos, la Escuela podrá solicitar que el alumno sea sancionado conforme a lo previsto en el Reglamento sobre Investigaciones Sumarias y Sumarios.

La decisión que se adopte será comunicada al alumno afectado por el propio profesor o por la subdirección de asuntos estudiantiles.

El alumno podrá formular sus descargos en reunión o carta dirigida a la subdirectora de asuntos estudiantiles, en cuyo caso la decisión final se tomará en conversación de la subdirección de asuntos estudiantiles con el profesor y con la autoridad que dirige el programa en que se cometió la falta.